El Maligno Dragón Polaco Smok Wawelski
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UNA PIEZA DE FOLKLORE

Smok Wawelski –también conocido como El Dragón de Wawel Hill o simplemente The Wawel Dragon– es un famoso dragón del folclore polaco.

Cuenta la leyenda que este maligno animal vivía antiguamente en una caverna debajo de Wawel Hill, en la ribera del río Vístula que atraviesa Cracovia, Polonia. Algunas historias tradiciones indican que los dragones existían con anterioridad a la fundación de la ciudad, cuando el área todavía era ocupada sólo por granjeros.

Las catedrales de Wawel y de Cracovia se encuentran construidas sobre  Wawel Hill; allí ostentan estatuas de Smok Wawelski y una placa conmemorativa del héroe Krakus, el príncipe polaco fundador de la ciudad. Su palacio, supuestamente, se alza sobre la guarida de dragón.  Actualmente se utiliza la caverna del dragón, debajo del castillo, como pieza de interés turístico.

El Maligno Dragón Polaco Smok Wawelski
El Maligno Dragón Polaco Smok Wawelski

EL MALIGNO DRAGÓN DEL VÍSTULA

Una versión popular del cuento de Smok Wawelski indica que, durante el imperio del Rey Krak, la ciudad vivía atemorizada bajo el acecho de esta bestia de peligroso aliento de fuego, dotada de seis patas.

Cada día, el maligno dragón causaba estragos en la campiña, matando gente, destruyendo sus viviendas y devorando el ganado.

Se dice que este animal fabuloso disfrutaba alimentándose de jóvenes doncellas. El gobernante, ansioso de poner fin a la amenaza del dragón, utilizó una influyente una vía para conseguirlo. Ya no quedaban más jóvenes vivas en el reino, excepto la hija del rey, llamada Wanda. Desesperado, el rey prometió la mano de su hermosa hija al caballero que fuera capaz de vencer al temible dragón.

Grandiosos guerreros se acercaron desde lugares remotos para disputarse el trofeo… pero todos fueron derrotados por el animal.

Uno día, un pobre aprendiz de caballero llamado Skuba Dratewka aceptó el desafío. Rellenó un gran trozo de carne de cordero con azufre y lo colocó afuera la caverna de dragón. Éste lo engulló de un bocado e inmediatamente comenzó a sentir una sed insoportable.

Se acercó al río Vístula para beber, pero el agua no logró mitigar su estómago insatisfecho. Después de beber y beber interminablemente, explotó a orillas del río.

Finalmente, Dratewka obtuvo la mano de la bella Wanda y el pueblo recuperó su felicidad.
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