Tolkien y los Dragones
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En El señor de los anillos, Tolkien hace desfilar a varios dragones, habitantes de la Tierra Media cuyos rasgos derivan de los animales mitológicos de las leyendas europeas.

Los dragones fueron creados por Morgoth en la Primera Edad, cuando apareció Glaurung. Éste fue llamado “el Dragón de la Avaricia” y caracterizado como ambicioso, traicionero y mentiroso. Probablemente, Morgoth los creó corrompiendo la naturaleza de animales desconocidos mediante la implementación de sus artes oscuras

El Señor Oscuro Morgoth creó a Ancalagon durante la Primera Edad para convertirlo en el más grande y poderoso de todos los dragones, y en el primer ser alado capaz de lanzar fuego. Ancalagon era tan grande que se decía que era capaz de oscurecer al sol con su sombra, y poseía una respiración tan caliente como ningún otro dragón que existiera sobre la tierra, aunque no lo suficiente como para destruir alguno de los anillos.

Tolkien y los Dragones
Tolkien y los Dragones

J.R.R. Tolkien
J.R.R. Tolkien

Además de obtener tesoros y de liberar bellas cautivas, Tolkien diseñó su propio sistema taxonómico para los dragones, basado especialmente en sus medios de locomoción. Algunos caminaban en cuatro patas, como los Dragones de Komodo u otros reptiles. Dragones como Ancalagon y Smaug eran capaces tanto de caminar como de volar. Los dragones voladores aparecieron solamente a inicios de la Primera Edad; los más tardíos –como Glaurung– no podían hacerlo. Aquellos dragones que no lanzan fuego son llamados “dragones fríos”.

Otro tipo especial de dragón en la literatura de Tolkien es el llamado Urulóki, que podía respirar fuego. No está enteramente claro si el término “Uruloki” se refiere solamente a los primeros dragones –tales como Glaurung, que podía respirar el fuego pero carecía de alas– o a cualquier dragón capaz de respirar fuego, como Smaug.

AMOR POR EL DINERO

Todos los dragones de Tolkien compartían su afecto por los tesoros –especialmente el oro–, sutil inteligencia, inmensa astucia, gran fuerza física y una energía hipnótica llamada “el deletreo del dragón”. La mejor manera de hablar con un dragón era evitando ofrecerle directamente la información solicitada por él, ya que esto podía comprometer la integridad física de la persona interrogada. Pero jamás convenía negar la respuesta porque esta reacción podía encolerizarlo y conducirlo a la violencia. Por lo tanto, la mejor manera de hablar con él era comunicándose de manera vaga e imprecisa.

Por otra parte, el Dragón de Fuego era capaz de derretir los anillos con su energía; cuatro de los siete anillos de los enanos habían sido arrasados por el dragón de fuego. Sin embargo, el “anillo único” no podía ser destruido por él.

Otro dragón tolkiano es Scatha, caracterizado como un largo gusano, que fue muerto por Fram. Generalmente, estos dragones eran capaces de auto-alimentarse.

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