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Los Ángeles Arcabuceros
Escrito por Rosario Araujo

Los “ángeles arcabuceros” son representaciones pictóricas que muestran un ser alado portando un arcabuz, en vez de la típica espada justiciera. Esta iconografía dominó la pintura del período colonial en Sudamérica.

Cabe destacar que el arcabuz es un arma de fuego, utilizada por la infantería en Europa, que antecedió al fusil. Su caño de hierro era de gran longitud pero su disparo, de corto alcance.

Durante el Virreinato peruano, la imaginería angélica configuró uno de los rasgos prototípicos de la Escuela Cuzqueña de Pintura, con diseños de amplitud expresiva e interesante realización.

Contó con una gran difusión durante el siglo XVII. Los ángeles arcabuceros peruanos, con vestimenta bélica de la época y la citada arma de fuego, tuvo gran acogida entre los indígenas de la región; se cree que éstos identificaron a los ángeles con sus propias deidades y héroes mitológicos.

Los Ángeles Arcabuceros
Los Ángeles Arcabuceros

Los pintores se inspiraron en las Sagradas Escrituras para retratar las diferentes jerarquías angélicas: a veces ilustran arcángeles provenientes de la religión cristiana -como Gabriel, Miguel o Rafael- o de la tradición, como Letiel o Uriel.

Hoy, en la región sudamericana donde hace siglos vivían los indios Pacajes (Calamarca, Bolivia) se pueden encontrar manifestaciones pictóricas con series completas y bien conservadas de ángeles provenientes de la escuela de Cuzco. Son 36 cuadros elaborados durante el siglo XVII. Después de la magnífica restauración efectuada recientemente, desde 1993 se pueden contemplar 10 preciosos ángeles arcabuceros.

Uno de los ángeles arcabuceros de Calamarca presenta una inscripción que reza “Letiel Dei”, que significa “el arcángel Letiel”. Las figuras resultan bastante esquemáticas: un triángulo funciona como túnica, unas líneas verticales hacen de extremidades y un sombrero con cintas anuncia la cabeza.

Los colores de la vestimenta, plumas, sombrero y alas se combinan con telas de encaje y brocado para generar el efecto de elegancia y fastuosidad. Aunque se trata de un tratamiento pictórico plano, el artista calamarqueño -que para algunos podría ser José Pérez de los Ríos- presenta un delicado equilibrio.  

Además de encontrar estos ángeles en Perú, Bolivia y el norte de Argentina -por ejemplo, en la iglesia de San Francisco de Padua, ubicada en la Quebrada de Humahuaca, existe una decena de pinturas- también es posible contemplar varias obras coloniales de envergadura en algunos museos de España.

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