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El Arcángel San Rafael
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La tercera jerarquía de los ángeles, como explicaremos más adelante, se encuentra compuesta por principados, ángeles y arcángeles. Estos últimos son tres: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Su fiesta canónica se celebra el día 29 de septiembre.
El significado del nombre Rafael es "el que sana". Es un arcángel que se encuentra siempre cerca de los hombres para ayudarlos a paliar su dolor. Aparece su mención en las Sagradas Escrituras, en Tobías 12:6, 15.

Generalmente se lo dibuja con vestimenta de peregrino, llevando un bastón y una vasija de agua. Además, las representaciones suelen incluir el pez del cual consiguió la hiel necesaria para sanar al padre de Tobías.

El Arcángel San Rafael
El Arcángel San Rafael

LA ORACIÓN DEL ARCÁNGEL SAN RAFAEL

Gloriosísimo príncipe San Rafael, antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del Todopoderoso, emisario de la divinidad, órgano de sus providencias, ejecutor de sus órdenes, secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos, compañero de los caminantes, maestro de la virtud, protector de la castidad, socorro de los afligidos, médico de los enfermos, auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios...

Tú eres ángel santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al trono del altísimo.

Confiados en el gran amor que has manifestado a los hombres, te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes y principalmente en el mundo católico el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos.

Te pedimos también con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda más el Santo Evangelio, con la práctica de la moral. Que asistas al romano pontífice y a los demás pastores, y concedas unidad en la verdad a las autoridades y magistrados cristianos.

Por último, te suplicamos nos alcances del trono de Dios –a quien tan inmediato asistes–, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria. Amén

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