El Arcangel Jofiel

Todos los arcángeles poseen un retiro en una zona del Cielo, a la que se denomina “octava etérica”. El del ángel Jofiel se halla en China, al sur de la Gran Muralla.

El Arcangel Jofiel

El Arcangel Jofiel

El significado de su nombre es “hermosura del Señor”. Se dice que es el custodio del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el guardián de los buscadores de la Sabiduría y de la Verdad, así como el maestro de los descendientes de Noé. Es enemigo de los hombres que se interesan en aprender conocimientos triviales.

Se lo suele identificar con el ángel Yefefiah, el príncipe de la Ley -que en la religión hebrea es la Escritura de la Torá-. Enseñó a Moisés, el Elegido, los secretos de la cábala judía. Es también quien transmite las las enseñanzas sapienciales de Confucio, del buda Gautama y de Lao- Tse.

Dios ideó polos masculinos y femeninos en el Mundo: Alfa y Omega o Dios Padre y Madre sirven de ejemplos. También cada arcángel posee un complemento femenino, al que se denomina “arcangelina”. El del arcángel Jofiel es la Arcangelina Cristina.

Jofiel viste una túnica dorada semejante a un rayo de fuego. Este resplandor es capaz de enceguecer, dado que las criaturas aladas habitan la primera banda de color que rodea el centro de “fuego blanco del cuerpo causal”.

La doctrina budista sostiene que las criaturas angélicas tienen la misión de demoler la ignorancia de la Humanidad. El buda Gautama ha afirmado que se multiplicaron diez veces las filas de los ángeles de Jofiel en la Tierra, y que en las próximas décadas se seguirán reforzando sus bendiciones.

El Budismo considera que los ángeles son seres de la Iluminación, capaces de señalar los caminos místicos en todas las religiones terrestres, sin diferencias, y con pluralidad. Porque el Señor brindó diversas vías para que los pueblos hallaran la comprensión y el auténtico entendimiento de su yo real, su Buda interno.

El séquito angélico de Jofiel no sólo anuncia los misterios divinos sino que denuncia la rebeldía de los ángeles oscuros.

Las Pinturas Angélicas De El Greco

El Greco terminó en el año 1586 una de sus obras más célebres, El entierro del conde de Orgaz, a partir de la cual se transformó en el maestro superlativo de la península hispánica.

Las Pinturas Angélicas De El Greco

Las Pinturas Angélicas De El Greco

Esta obra fue pintada para la iglesia toledana de Santo Tomé. Exhibe la tumba de un aristócrata toledano, rodeada por los santos Agustín y Esteban, además del propio artista acompañado de su primogénito. Se muestra el espíritu del conde elevándose hacia el cielo, que está densamente poblado de ángeles, santos y relevantes políticos de la época.

En este lienzo se revela la clásica elongación longitudinal de las figuras, propias de la estética de El Greco, y también el “horror al vacío” que caracterizó al período manierista.

Otra de sus pinturas angélicas fue titulada La Trinidad y presenta rasgos típicos del Renacimiento italiano, además de reproducir la estética manierista del cuadro anterior. La anatomía humana se traslada a las figuras de carácter divino como Cristo o los ángeles, y el contraste lumínico provoca un clima de misticismo sobrenatural.

Es necesario destacar que la estética del pintor es indisociable de una espiritualidad altamente cultivada: sus obras invocan una atmósfera de religiosidad que los emparienta con la literatura mística de Santa Teresa de Jesús o de San Juan de la Cruz. La sido caracterizado como un hombre excéntrico pero decidido, de extraordinaria piedad y devoción.

Además de sus pinturas angélicas, se destacó en el retrato de paisajes toledanos, un género frecuente entre los artistas españoles de la época.

Los Ángeles Profetas

El Islamismo considera a las criaturas angélicas como seres de luz que se dedican a cumplir encargos divinos. Algunas de sus tareas son: implantar el alma humana en el cuerpo de los recién nacidos, conducir el espíritu de la persona que fallece y oficiar de mensajeros de la palabra de Dios, como sucedió con la revelación que el arcángel San Gabriel trasmitió a Mahoma, o con la anunciación a la virgen María (en el Islam, es conocida como Maryam Bint Dawud).

Los Ángeles Profetas

Los Ángeles Profetas

A diferencia de las personas, los seres angélicos no necesitan alimentarse ni procrearse, carecen de libre albedrío y no cometen actos pecaminosos.

El ángel rebelde -llamado Iblís en la doctrina islámica- parece ser el único favorecido con la “libertad de elección” dado que éste se negó a arrodillarse ante el Señor. Cabe mencionar que este ángel oscuro y desobediente es asociado a la mitología árabe pre-islámica, donde se creía en unos geniecillos compuestos de fuego.

Para el Islam, estas criaturas aladas son capaces de adoptar la forma del cuerpo humano. Son descritos como seres sumamente hermosos con varios pares de alas, aunque la iconografía suele representarlos con un único par. Se cree que el ángel Yibril, por ejemplo,  goza por lo menos de seiscientas alas.

A diferencia del Cristianismo, la doctrina islámica no diferencia jerarquías angélicas, como sí las clasificaron los teólogos católicos durante la Edad Media. De todas maneras, existen cuatro ángeles considerados más relevantes que sus pares. Ellos son: Israfil, el citado Yibril, Azrail y Mikail.

Yibril es el capitán de la milicia angélica. Además de oficiar de mensajero divino ante los profetas, ha sido intercesor de la revelación, no sólo de la escritura coránica a Mahoma sino también de los Evangelios, la Torá y los Salmos.

Luego encontramos a Azrael, bautizado “el ángel de la muerte”. A la manera de las parcas griegas, su misión es conseguir que el alma se separe del cuerpo al ocurrir el deceso de un individuo. Esta separación puede resultar suave o violenta; siempre depende de la conducta que haya tenido esa persona durante su vida.

También es venerado el ángel Mikail (el cristiano San Miguel), quien se encarga de provocar truenos y lluvias, entre otras modificaciones climáticas.

En tercer lugar, se cree en la existencia del ángel Israfil, que corresponde al cristiano Rafael. Éste se ocupa de anunciar el inicio del Día del Juicio Final tocando la “trompeta de la verdad”. Estos tres ángeles son mencionados en el Corán.

Otras criaturas aladas a las que se rinde culto en el Islam son llamados Rakib y Athid, que se dedican a registrar los buenos y malos comportamientos humanos a lo largo de la vida.

También se venera a Munkar y a Nakir, quienes preguntan al individuo que acaba de fallecer sobre su fe. Radwan es el ángel responsable del Paraíso y Malik es su contracara: el que domina el Infierno.

Por último, Marut y Harut son ángeles rebeldes, mientras que Chrrsk es el capitán de 19 criaturas angélicas responsables de la administración de castigos.

Jueces De Las Almas Cristianas

La posición adoptada oficialmente por la Iglesia Católica en relación al culto de los ángeles se determina durante el Concilio Romano del año 745 y el de Aquisgrán, hacia 789. Allí se rechazó el empleo de otros nombres angélicos que no fueran mencionados en las Sagradas Escrituras.

Jueces De Las Almas Cristianas

Jueces De Las Almas Cristianas

Desde entonces, sólo se reconoce a los arcángeles Rafael, Miguel y Gabriel. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa Griega también es devota del arcángel Uriel. Existen, además, documentos que mencionan otros ángeles como Letiel, Baraquiel, Alamiel o Laeiel.

Con respecto a la iconografía, una gran diferencia con otras religiones es que la doctrina católica posee abundantes registros de la imaginería angélica en el transcurso de los siglos.

Por lo general siempre se los representó como infantes o adolescentes asexuados. Durante el período medieval nunca se los pintaba aisladamente, alejados de otras criaturas, con excepción de algunas obras pertenecientes a la escuela española, italiana y flamenca, en las que San Gabriel aparece solo.

En el período renacentista las criaturas angélicas empiezan a ser retratadas de forma individual, costumbre que persiste durante el Barroco. Zurbarán y la Escuela de Sevilla prestaron gran atención a la imaginería angélica.

Cabe mencionar también que, aunque los conquistadores españoles impusieron el Catolicismo a los indígenas de la recién descubierta América, éstos hallaron en los ángeles el reemplazo ideal de muchas de sus antiguas divinidades, así que el culto angélico se difundió rápidamente.

En el período barroco, las Indias Occidentales (especialmente América del Sur) desarrollaron la iconografía y plástica de los bellos ángeles arcabuceros, que representaban soldados con vestimenta de lujo.

En el Islamismo también se rinde culto a los ángeles, que en lengua árabe reciben la denominación de mal?k, proveniente de la raíz hebrea mal?j.

La fe en las criaturas angélicas es intensa en el mundo árabe. De acuerdo con la tradición, fue Yibril o Yibrail (Gabriel, el capitán de la milicia celestial) el que se apareció al profeta Mahoma como mensajero de Alá para revelar sus verdades, tal como se describe en las escrituras coránicas.

La Angeología Antigua

Diversas religiones rinden culto a estos seres etéreos denominados comúnmente “ángeles”, cuya misión es servir a Dios. Actúan como mensajeros según la liturgia de las tres religiones monoteístas más populares.

La Angeología Antigua

La Angeología Antigua

Con respecto a su etimología, “ángel” proviene de la palabra latina “angelus”, que a su vez deriva del griego “aggelos” (cuyo significado es “mensajero”). Los “aggelos” eran aquéllos que anunciaban una nueva, que llevaban una noticia. De allí proviene el “angelus” conocido en la Biblia como el nombre de la salutación que el arcángel Gabriel hizo a la Virgen María cuando fue a anunciarle la concepción del Verbo Eterno Divino.

Este saludo angelical tomó su denominación de la palabra con que empieza en latín su primer versículo (ANGELUS Somini nuntiavit Mariae, etc.)

Rezar el Ángelus” alude a la oración que los fieles hacen de dicha salutación, mientras que “tocar el Ángelus” es dar la campana de las iglesias el toque de aviso a los fieles para que recen aquella salutación angélica. Este toque se da al anochecer (repitiéndose al amanecer y al mediodía), y de ahí deriva la denominación de “las oraciones” a aquella parte del día.

La fonética de la palabra hebrea más parecida es “malach”, que también significa mensajero. Y el vocablo «Ángel» aparece en las Sagradas Escrituras como la traducción de otras tres palabras hebreas: abbir (que significa literalmente poderoso), elohim y shinan

Aunque los hebreos eran un pueblo monoteísta, al vivir rodeados de naciones y razas politeístas, con seguridad se vieron influenciados por sus creencias.

Se piensa que fue por influjo mesopotámico que comenzó a representarse a los ángeles como seres alados. Y que gracias a las creencias “mazdeístas” -basadas en la antítesis del Bien y del Mal como principios constructivos del universo- se creyó en los ángeles como representantes del Bien.

Las potencias malévolas fueron clasificadas como ángeles malos, caídos, rebeldes o desobedientes. Cabe recordar que los hebreos fueron conducidos en cautiverio hasta Babilonia desde el año 597 hasta el 538 a.C.

Con el paso del tiempo, los ángeles del Judaísmo fueron evolucionando. Primero se los caracterizaba como seres tan parecidos a varones humanos que podían ser confundidos con ellos. Progresivamente se tornaron más espirituales, con misiones más específicas (ángeles que castigan, ángeles que rodean a la divinidad, ángeles mensajeros, entre otras clasificaciones).

En la tradición cristiana se compartieron rasgos de la angeología judaica. Pero los teólogos cristianos, además, organizaron a los seres angélicos dentro de estamentos, órdenes, coros o jerarquías.

El Defensor de los Moribundos

La misión angélica del arcángel San Miguel se extiende con los hombres hasta que éstos pasan a través de las puertas celestiales. No sólo protege sus almas durante la estancia en la Tierra sino en hora de la muerte: su tarea es recibir el espíritu de los elegidos en el momento de la separación corporal.

El Defensor de los Moribundos

El Defensor de los Moribundos

A través de la liturgia de la doctrina cristiana se nos dice que Miguel custodia la entrada al Paraíso y que, en el instante previo al fallecimiento, combate contra el demonio, quien se esmera en ganar adeptos a su causa tratando de hacer sucumbir los espíritus a la tentación. Pero este fiel arcángel permanece a la vera de cada moribundo para defenderle del acecho de su mayor adversario.

Una anécdota anselmiana: una vez, un monje muy virtuoso en vida, a punto de morir, comenzó a recibir grandes asaltos de demonio. Éste le acusó de los pecados y yerros cometidos antes de ser bautizado. Entonces, oportunamente, intervino San Miguel para defender al muriente y retrucar al bastardo que tales pecados habían sido precisamente redimidos y borrados en la pila bautismal…

No contento con la respuesta, Satanás lo culpó de los errores cometidos tras el sacramento del Bautismo. Pero San Miguel replicó que éstos habían sido perdonados durante la confesión que debió hacer antes de profesar el oficio religioso. Insistente, el demonio levantó su acusación de pecador por las injurias realizadas durante su profesión sacerdotal.

Otra vez, el valiente arcángel respondió que las posteriores confesiones sumadas a los numerosos actos virtuosos habían ameritado el perdón divino. Y que aquello que restaba expiar lo había conseguido a través del dolor de una tardía enfermedad, soportada con paz y piadosa resignación.

Además de los testimonios de San Anselmo, encontramos las interesantes escrituras de San Alfonso de Ligorio, donde narra que “Había un hombre polaco de la nobleza que había vivido muchos años en pecado mortal y lejos de la vida de Dios. Se encontraba moribundo y estaba lleno de terror, torturado por los remordimientos, colmado de desesperación. Este caballero había sido devoto de San Miguel. Dios, en su misericordia, permitió que este arcángel se le apareciera. Y San Miguel lo alentó al arrepentimiento, diciéndole que había orado por él y que había conseguido el permiso para prolongar su vida, con el objetivo de que éste consiguiera la salvación”.

Termina la anécdota relatando que, al poco tiempo, se acercaron a la vivienda del noble polaco dos curas de la orden de los Dominicos alegando la aparición de un joven desconocido que les solicitaba que se acercaran a la casa del moribundo.

Éste se confesó con lágrimas de auténtico arrepentimiento, recibió la Santa Comunión y, en brazos de estos dos religiosos, falleció reconciliado con el Creador.

El Arcángel San Miguel Parte II

De acuerdo con la tradición judía, tras el deceso del elegido Moisés, San Miguel combatió contra el demonio por obtener el cadáver del mismo. El arcángel respetó el mandato divino y escondió el sepulcro.

El Arcángel San Miguel Parte II

El Arcángel San Miguel Parte II

El espíritu justiciero y misericordioso de San Miguel es invocado por Judas Macabeo, quien antes de empezar cualquier cruzada en defensa de la ley o de su Templo pedía auxilio y ánimo al arcángel, confiándole sus actos.

Cuanto los hombres de Macabeo se enteraron que Lisias sitiaba sus fortalezas, imploraron a Dios el envío de un mensajero que intercediera en la salvación de Israel. Entonces, cerca de Jerusalén se hizo presente su pedido: vieron llegar un jinete con atuendo blanco que blandía armas doradas.

En Mac. 15:22 leemos la alabanza y solicitud de los israelitas: “Tú, soberano, enviaste tu ángel a Exequías, rey de Judea, que dio muerte a cerca de ciento ochenta y cinco mil hombres del ejercito de Senaquerib. Ahora también, Señor de los cielos, envía un ángel bueno delante de nosotros para infundir el temor y el espanto. ¡Que el poder de tu brazo hiera a los que han venido blasfemando a atacar a tu pueblo santo!”.

Actualmente, el Judaísmo invoca a San Miguel como amparador de sus sinagogas. La liturgia del día de la Expiación el sermón concluye con las palabras: “Miguel, príncipe de misericordia, reza por Israel”.

También en el Nuevo Testamento bíblico se alaba a este arcángel guerrero. En las páginas del Apocalipsis se narra que “Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron pero no prevalecieron y no hubo ya en cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero”.

Antiguas autoridades gubernamentales y eclesiásticas reconocieron temprano las virtudes de esta criatura alada. Por ejemplo, el emperador Constantino atribuía a San Miguel la derrota de sus adversarios. Por ese motivo mandó edificar cerca de Constantinopla un espléndido templo en su homenaje.

Cabe señalar también que diferentes visiones de la Virgen María incluyen alguna manifestación de la presencia del arcángel San Miguel. Algunas de las apariciones atestiguadas son: la de Fátima, en el año 1916, que atestiguó haber visto al ángel arrodillarse lamentando el escepticismo de los incrédulos y rogar oración por él y por el Señor. En una posterior aparición volvió a pedir la práctica del rezo, los sacrificios y las oraciones.

El Arcángel San Miguel Parte I

San Miguel compone la esfera de los arcángeles, que son siete. La doctrina eclesiástica lo califica como aquél que ocupa la jerarquía superior de sus pares. Lo llama “Príncipe de los espíritus celestiales” y “capitán de la milicia celestial”. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se revela como un auténtico defensor del pueblo de Dios contra la maldad diabólica.

El Arcángel San Miguel Parte I

El Arcángel San Miguel Parte I

Se trata de un ángel guerrero, el clásico combatiente de Lucifer. La iconografía religiosa lo representa pisando con su talón la cabeza de este ángel oscuro mientras lo amenaza con una espada, lo traspasa con una lanza o se encuentra a punto de encadenarlo.

Se lo conoce como el custodio de las huestes cristianas contra los enemigos de la Iglesia. Su nombre significa “que es parecido al Señor” o “quien como Dios”.

La Biblia lo presenta como el obediente líder divino que encabezó la protesta cuando los ángeles oscuros se rebelaron contra la potestad del Creador. Entonces, San Miguel demostró su enorme y decisiva fuerza durante la “Batalla del Cielo”. Desde entonces, los demás ángeles obedecen sus mandatos.

En el Antiguo Testamento bíblico, este arcángel es calificado como el “guardián de la nación hebrea”, mientras que en el Libro de Daniel, el Señor lo envía para brindarle protección a éste. Allí leemos: “Y ahora volveré a luchar contra el príncipe de Persia. Nadie me presta ayuda para esto, excepto Miguel, vuestro príncipe, mi apoyo para darme ayuda y sostenerme”. Y también se lo menciona en Daniel 12: “En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo”.

Los judíos lo consideran el enviado divino destinado a guiarlos a través del desierto para atravesar exitosamente los pueblos paganos, que serían destruidos con la ayuda de este poderoso arcángel guerrero.

También es mencionado en el Éxodo: “He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. Pórtate bien en su presencia y escucha su voz: no le seas rebelde, que no perdonará vuestras transgresiones, pues en él esta mi Nombre. Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios. Mi ángel caminara delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré. No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitarás su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas. Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios”.

Etimología De Jerarquías Angélicas

De acuerdo con la teología cristiana, un “serafín” es un “espíritu bienaventurado”, el primero de los ángeles de los nueve coros celestiales.

Etimología De Jerarquías Angélicas

Etimología De Jerarquías Angélicas

Los serafines constituyen el orden más alto de la jerarquía superior, entonan sus melodías de las esferas y controlan el movimiento de los cielos. Dada su gran atracción de energía se los bautizó como “Serpientes Ardientes”, “Flameantes Serpientes Voladoras del Rayo” o “Serpiente de fuego del amor”.

Las versiones sobre su etimología indican que su nombre deriva del verbo “ser” y del hebreo “rapha” cuyo significado es el de “curador”. Viven alrededor del trono del Señor y lo alaban constantemente; se los considera guardianes de la gloria divina. Otras hipótesis de su nombre indican que “serafín” debe traducirse como “ser rebosante de sabiduría” o “plenitud de conocimiento”.

En las Sagradas Escrituras se indica que el profeta Isaías tuvo una visión de serafines. Su pureza se asocia con el hecho de que forman parte de la esencia divina, como si fueran hijos o hermanos menores del Padre.

Aunque son capaces de adquirir la apariencia de un ser humano, se los suele representar mediante un dragón dorado, hijo de la luz. Los gnósticos creen que estos seres angélicos, bajo la forma de luminosos dragones, destruyeron las pecadoras Sodoma y Gomorra atacándolas con poderosas esferas ardientes.

Según la teología cristiana, los “querubines” son un tipo de ángel -el segundo de los nueve coros- cuya extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo.

Los “principados” constituyen otro rango: se hallan en la tercera esfera de seres angélicos. Se los conoce como “ángeles integradores” porque revelan la potestad absoluta del Señor por sobre la naturaleza: es decir, manifiestan su “principado”. Vigilan y protegen los grandes grupos, incluyendo pueblos y naciones.

También encontramos la esfera de los arcángeles, conocidos como “ángeles super-lumínicos”. El prefijo arc quiere decir “superior”. Tienen variadas labores: unos vigilan los espíritus planetarios, otros organizan el reino animal, otros cumplen pedidos específicos a favor de los hombres.

En el Islamismo, Judaísmo y Cristianismo los arcángeles son los penúltimos seres angélicos de los nueve coros jerárquicos. Son siete, aunque su denominación difiere según la religión. Los que se reiteran son tres: Rafael (cuidador de los viajeros), Miguel (capitán de la milicia celestial) y Gabriel (mensajero del cielo).

También encontramos la esfera de los “ángeles acompañantes”, aquéllos que más cerca están de los asuntos humanos. Suelen interceder ante los pedidos de los hombres con Dios. Los más célebres son los custodios o ángeles de la Guarda, que guían y acompañan a las personas en su tránsito terrestre.

Los Ángeles Custodios

Los ángeles custodios -también llamados de la Guarda- se dedican a una persona desde que ésta nace. Aunque los humanos, según la religión cristiana, gocen de libre albedrío, su ángel custodio cumple la función de cuidarlos de las tentaciones, acompañarlos en su vida cotidiana, guiarlos en inspiraciones divinas y consolarlos de sus pesares.

Los Ángeles Custodios

Los Ángeles Custodios

Si bien su naturaleza angélica, espiritual, les proporciona poderes sobrenaturales, los ángeles custodios desconocen el futuro y carecen de la capacidad de leer en nuestro pensamiento.

En las Sagradas Escrituras, Cristo manifestó a los hombres que “Tengan cuidado de despreciar a alguno de estos pequeños, pues les digo que sus ángeles en el Cielo, contemplan sin cesar la cara de mi Padre que está en los Cielos” (Mateo 18, 10).

Los ángeles de la guarda son los más pequeños de la Jerarquía Angelical. Nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Elijamos la “salvación” o la “perdición”, estos angelitos asumen la tarea de atestiguar ante Dios por nuestros actos terrenales, cuando llegue la hora del Juicio.

La Fiesta litúrgica de los Ángeles se celebra cada 2 de octubre. La Iglesia cristiana conmemora su bondadosa labor desde el siglo XVII, cuando fue instituida como ceremonia por el Papa Clemente X.

Algunas alusiones bíblicas a estos seres angélicos las encontramos en el Éxodo 23. Allí, Dios afirma: “Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti”.

También San Basilio alude a los ángeles de la guarda de la siguiente manera: “Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida” (en San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1).

Existen testimonios de santos que afirman haber visto y conocido a su ángel de la guardia; es famosa la confesión de Santa Francisca Romana.