Las historias alemanas sobre Vlad el Empalador

Las historias alemanas circularon primero en forma de manuscrito a fines del siglo XV, pero el primero probablemente fue escrito en 1462, antes del arresto de Vlad. El texto luego fue impreso en Alemania y tuvo un impacto importante sobre el público general, llegando a convertirse en un best seller de su tiempo con numerosas ediciones posteriores y alteraciones del texto original.

Además de los manuscritos y panfletos, la versión alemana de las historias se puede hallar en el poema de Michel Beheim. El poema, llamado ‘Von ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei’ (‘Historia de un loco llamado Drácula de Valaquia’), fue escrito e interpretado en la corte de Federico III, emperador del Sacro Imperio Romano durante el invierno de 1463.

Actualmente hay cuatro manuscritos y trece panfletos, así como el poema recién nombrado. Los manuscritos sobrevivientes datan del último cuarto del siglo XV hasta el año 1500 y los panfletos datan de años entre 1488 a 1559-1568.

Ocho de los panfletos son incunables; se imprimieron antes de 1501. Las historias alemanas acerca de Vlad el Empalador constan de 46 episodios cortos, aunque ninguno de los manuscritos, panfletos o el poema llegan a tener esa cantidad de relatos.

Todos ellos comienzan con la historia de un antiguo gobernador, John Hunyadi, que mató al padre de Vlad. Luego cuentan cómo Vlad y su hermano renunciaron a su antigua religión y juraron proteger y defender la fe cristiana. Tras esto, el orden y los títulos de las historias difieren según las ediciones de los manuscritos y los panfletos.

Las historias alemanas fueron escritas muy probablemente por razones políticas, sobre todo para oscurecer la imagen del gobernador valaquiano. La primera versión del texto alemán fur escrita probablemente en Brasvo por algún estudioso sajón. Según algunos investigadores, el escritor expresó los sentimientos generales de los sajones de Brassov y Sibiu que habían vivido la ira de Vlad entre 1456 y 1457 y luego en 1458-1460.

Teniendo en cuenta este escenario político y cultural, es fácil entender la hostilidad hacia Vlad. Aunque existe un contexto histórico para los eventos descritos en als historias alemanas, muchas son exageradas e incluso ficticias.

El rey húngaro, Matthias Corvinus, tenía razones políticas para promover la imagen de Vlad como príncipe malvado. Corvinas había recibido grandes subsidios de Roma y Venecia para luchar contra los otomanos, pero, a causa de un conflicto con el emperador romano Federico III, no pudo costear el soporte militar para la lucha.

Al convertir a Vlad en un chivo expiatorio, Corvinus pudo justificar sus razones para no tomar parte en la lucha contra los otomanos. Arrestó a Vlad y usó una carta falsificada en la que Vlad anunciaba su lealtad a Mehmen II, así como historias de terror sobre él, para justificar sus acciones frente al Papa. En 1462 y 1463, la corte en Buda fomentó historias negativas sobre Vlad en el centro y el este de Europa y capitalizó los horrores atribuidos a él.

Las historias eventualmente cobraron mucha popularidad en el mundo alemán de los siglos XV y XVI. Una parte de la razón de este éxito fue la invención de la imprenta, lo que permitió que los textos llegaran a una audiencia más amplia.

Legado de Vlad el Empalador

Métodos de ejecución

Cuando llegó al poder, Vlad gobernó con la intención de vengarse de los gobernadores que habían matado a su padre y su hermano mayor. Aunque le llevó casi una década hacerlo, cumplió con su misión y llegó a completar la tarea un domingo de Pascua, alrededor de 1457.

Los boyars más viejos y sus familias fueron empalados inmediatamente. Los nobles más jóvenes y ricos fueron exiliados al norte, desde Targoviste hasta las ruinas del castillo Poienari, en las montañas sobre el río Arges, a 40 millas de Targoviste. Vlad estaba determinado a reconstruir esta antigua fortaleza como refugio propio, para monitorear los movimientos de los húngaros que venían desde Transilvania y los turcos del imperio otomano. Los boyars esclavizados, sus familias y algunos masones fueron forzados a trabajar hasta sus muertes en la reconstrucción del viejo castillo. Según la tradición, trabajaron hasta que sus ropas cayeron de sus cuerpos y así tuvieron que seguir. Ninguno sobrevivió, ya que aquellos que no murieron de cansancio fueron empalados.

A lo largo de su reino, Vlad erradicó sistemáticamente a la clase de los boyar de Valaquia. Los antiguos boyars habían usurpado el poder del príncipe durante los reinados previos y fueron responsables del derrocamiento violento de varios príncipes. Vlad estaba decidido a mantener su poder. En reemplazo de los boyarse ejecutados, Vlad promovió a hombres del campesinado y la clase media, que le eran fieles sólo al príncipe.

La reputación de Vlad era considerablemente más oscura en la Europa occidental que en la Europa del Este y Rumania. La fama de su crueldad se esparció en forma panfletaria y exagerada, en parte gracias a Matthias Corvinus. Él le hizo mala fama por razones políticas; de alguna manera tenía que explicar por qué no había ayudado a Vlad a luchar contra los otomanos en 1462, ya que había recibido dinero de los estados católicos de Europa para eso. Matthias contrató los servicios del Southeastern Transylvania y produjo cartas falsas para culparlo de traición.

En el Occidente, Vlad III Tepes fue caracterizado como un tirano que obtenía un placer sádico en la tortura y matanza de sus enemigos. El número de sus víctimas se estima entre los 40.000 y los 100.000. Según las historias alemanas, el número de víctimas que mató asciende a 80.000 por lo menos. Además de las 80.000 víctimas mencionadas, destruyó aldeas y fortalezas enteras, pero probablemente estos números son exagerados.

Las atrocidades cometidas por Vlad en las historias alemanas incluyen: empalamientos, torturas, quemas, canibalismo, desmembramientos y otras barbaridades. Todos estos castigos se aplicaban a la gente que hacía lo que Vlad odiaba más que nada: robar, mentir y tener relaciones adúlteras. Otros métodos de castigo consistían en despellejar los pies de los ladrones para luego ponerles sal y dejar que las cabras la lamieran. de esta manera Vlad mantenía a su pueblo en orden y les enseñaba que los robos no serían tolerados en su país. No habían excepciones: castigó a  todos los que rompían sus leyes, fueron hombres o mujeres, sin importar su edad, religión o clase social.

El empalamiento era el método de tortura y ejecución preferido de Vlad. Este consistía en el clavado de una estaca afilada dentro del cuerpo de la víctima. Era una muerte lenta y horrorosa. Las víctimas a veces duraban horas e incluso días. Vlad solía poner las estacas en patrones geométricos. El más común era u anillo de círculos concéntricos en las afueras de la ciudad que era su objetivo. La altura de la estaca indicaba el rango de la víctima y los cadáveres quedaban en las afueras durante meses.

Uno de los grabados más famosos del período muestra a Vlad dando un festín en un bosque de estacas con sus víctimas moribundas mientras un verdugo corta a otras víctimas cerca. Este lugar es conocido como el Bosque de los Empalados. Allí ocurrió una de las historias sobre el ‘sentido del humor’ de Vlad: un sirviente estaba tapándose la nariz cuando Vlad le preguntó por qué hacía eso. El sirviente replicó que no soportaba el hedor y entonces Vlad ordenó que lo empalaran en la estaca más alta de todas, para que ‘no le llegara el olor’.

Se cree que Vlad el Empalador cometió más empalamientos y torturas contra las fuerzas otomanas. En una ocasión, un ejército otomano se volvió atrás al encontrarse con cientos de cadáveres podridos y empalados en las orillas del Danubio. También se cree que Mehmed II, un hombre famoso por sus propias tácticas psicológicas de guerra, regresó a Constantinopla tras ver 20.000 cadáveres empalados fuera de la capital del país, Targoviste. Muchas de las víctimas eran prisioneros turcos de guerra que Vlad había capturado previamente durante la invasión turca. El sultán volvió a su ciudad, aunque su ejército sobrepasaba al de Vlad en una proporción de tres a uno y estaba mejor equipado.

Primer matrimonio de Vlad III

La primera esposa de Vlad, según cuenta la leyenda local, fue una mujer noble de origen desconocido que murió durante el asedio del castillo Poenari, rodeado por el ejército otomano de Radu cel Frumos y los jenízaros rumanos.

Un arquero, al ver la sombra de la esposa de Vlad detrás de la ventana, disparó una flecha a los cuarteles de Vlad con un mensaje que le advertía sobre la proximidad de Radu. McNally y Florescu afirman que el arquero era uno de los familiares de Vlad, que por lealtad le advertía sobre el peligro a pesar de haberse convertido al Islam para escapar de la esclavización a mano de los turcos. Al leer el mensaje, la esposa de Vlad se tiró de la torre a uno de los brazos del río Arges, porque prefería morir que quedar cautiva de los turcos. En la actualidad esta parte del río se llama Raul Doamnei (‘el río de la dama’ o el ‘río de la princesa’). Esta leyenda es la única referencia histórica conocida sobre el primer matrimonio de Vlad.

Cautiverio en Hungría

Matthias Corbinus recibió constante apoyo financiero del papa para luchar contra los turcos, pero gastó el dinero en otros fines. Ahora tenía a los otomanos al límite y necesitaba usar a alguien como chivo expiatorio.

Cuando Vlad fue a pedirle ayuda, Matthias Corvinus lo arrestó usando documentos falsos: una carta falsificada en la que Vlad juraba lealtad a Mehmed II y le prometía repartir Valaquia con los otomanos.

Vlad quedó prisionero en Oratia, una fortaleza ubicada en el puente Podu Dambovitei. Luego siguió un período de cautiverio en Visegrad, cerca de Buda, donde el príncipe estuvo prisionero durante diez años.

La cantidad de tiempo que Vlad estuvo encerrado es incierta, aunque hay indicios de que fue desde 1462 hasta 1474. La correspondencia diplomática de Buda parece indicar que el período de confinamiento de Vlad fue relativamente corto. La política pro-otomana de Radu probablemente contribuyó a la rehabilitación de Vlad.

Segundo matrimonio

Con el apoyo gradual del rey Matthias, Vlad se casó con Ilona Szilágyi, una prima del rey, y en los años anteriores a su liberación final (1474), vivió con ella en una casa de la capital húngara.

Alrededor de 1465, Ilona le dio dos hijos: el mayor, Vlad IV Dracula, quien pasaba la mayor parte de su tiempo en la comitiva del rey Matthias y posteriormente reclamó el trono de Valaquia sin éxito. El joven, cuyo nombre es desconocido, vivía con el Obispo de Oradea en Transilvania hasta 1482, cuando cayó enfermo. Regresó a Buda, donde murió en presencia de su madre. Los descendientes de Vlad e Ilona se casaron con miembros de la nobleza húngara.

Tercer reinado y muerte

El 26 de noviembre de 1476 el Consejo Superior decidió que Vlad debía ocupar el trono. Vlad comenzó las preparaciones para la reconquista de Valaquia y, en 1476, con el apoyo húngaro, invadió el país. El tercer reinado duró poco más de dos meses, tras lo cual lo mataron en el campo de batalla, cerca de Bucarest, en 1476.

Luego de su muerte lo llevaron a Valaquia, donde lo enterraron. A principios del siglo XX, el cuerpo de Vlad todavía no estaba enterrado porque lo estaban investigando, pero los investigadores no encontraron nada. Se encontraron restos alrededor de su tumba que se cree que eran suyos. Lo volvieron a enterrar y allí quedó. Cuando volvieron a excavar, años después, hallaron su tumba destruida y no había ningún resto de su cuerpo. Una teoría postula que Vlad en realidad está enterrado en Snagov, un monasterio cerca de Budapest.

Vlad III y los ataques a Transilvania

Desde que la nobleza valaquina quedó ligada a los sajones de Transilvania, Vlad eliminó sus privilegios comerciales y asedió sus ciudades. En 1459 mandó empalar a varios habitantes sajones de Brasov.

Vlad también tuvo problemas con el clan de los Danesti y algunos de los ataques a Transilvania pueden haber tenido como objetivo la captura de algunos enemigos potenciales. Varios miembros del clan murieron a manos de Vlad, incluyendo a un príncipe Danesti sospechosos de haber tomado parte en el asesinato de Mircea. Vlad lo condenó a muerte y lo forzó a leer su propia loa mientras estaba arrodillado sobre su tumba.

La guerra con los otomanos

Vlad se alió con Matthias Corvinus, hijo de Hunyadi y rey de Hungría. Valaquia controlaba su lado del Danubio y el sultán Mehmed II quería tomar el control de esas tierras. El 26 de septiembre de 1459, el Papa Pío II llamó a una nueva cruzada contra los Otomanos y, el 14 de enero de 1460, en el Congreso de Mantua, el Papa proclamó que la cruzada oficial duraría tres años. Sin embargo, su plan fracasó y sólo Vlad Tepes fue el único líder europeo que mostró entusiasmos por esta cruzada.

Más adelante ese año, Mehmed envió mensajeros a Tepes para ordenarle que pagara los tributos atrasados. Vlad se negó a hacerlo y, para provocar a Mehmed, mandó a matar a los mensajeros. Acto seguido los otomanos intentaron derrocarlo y cruzaron el Danubio para comenzar a reclutar gente, pero Vlad los capturó y los empaló.

Mientras tanto, el sultán recibía informes de inteligencia que revelaban la alianza de Tepes con el rey húngaro Mathias Corvinus. El Sultán sabía que no podía detenerlos, por lo que intentó secuestrar a Vlad. Envió al Bey de Nicópolis y a Hamza Pasha a una reunión ‘diplomática’ con Vlad en Giurgiu, aunque el verdadero objetivo era emboscarlo y luego llevarlo a Constaninopla.

Vlad Tepes previó la emboscada y planeó su defensa. Hamza Pasha, el Bey de Nicópolis, llevaba consigo 1,000 caballeros. Cuando pasaban por el norte de Giurgiu, Tepes lanzó un ataque sorpresa. Los valaquianos rodearon a los turcos y les dispararon con sus armas hasta que toda la expedición fue aniquilada. Los planes de los turcos fracasaron, pero Pasha sobrevivió y escapó de Valaquia para nunca regresar.

En el invierno de 1461-1462, Vlad cruzó el Danubio y devastó el área entre Serbia y el Mar Negro. Disfrazado de turco, se infiltró en la fortaleza enemiga y la destruyó. En una carta enviada a Corvinus el 2 de febrero escribió: “He matado a hombres y mujeres, jóvenes y viejos…23.884 turcos y búlgaros sin contar a aquellos que quemamos vivos en sus casas o a los que le cortamos la cabeza”. Los cristianos eran perdonados y muchos de ellos se quedaban a vivir en Valaquia.

En respuesta a esto, el sultán Mehmed II reunió un ejército de alrededor de 60.000 tropas y 30.000 irregulares y, en la primavera de 1462 se dirigieron hacia Valaquia. Mehmed fue recibido por un bosque de estacas en las que Vlad había empalado a 20.000 hombres del ejército otomano. Al frente de un ejército de entre 20000 y 40.000 hombres, Vlad fue incapaz de detener a los otomanos, que ocuparon la capital de su país, Targoviste, el 4 de junio de 1462. La consecuencia de esto fue el inicio de una guerrilla en la que Vlad organizaba pequeños ataques y emboscadas a los turcos. El Ataque Nocturno -uno de las maniobras militares rumanas más famosas- ocurrió el 16-17 de junio, cuando Vlad y sus hombres más valientes entraron al campamento turco e intentaron asesinar a Mehmed. Llegaron a matar a 15.000 turcos, pero el sultán logró escapar con vida.

Otro ataque tomó lugar en la noche del 23 de junio. Vlad tenía que ir a Chilia, pero dejo 6.000 de sus hombres para perseguir al enemigo otomano. Decidió atacar a los turcos una vez más y sorprender a la retaguardia de Iosuf Bey, que luego se vio obligada a huir. Turkhanbeyoglu Omer Bey ayudó al ejército otomano y forzó a los valaquianos a retirarse al bosque.

Hubo otra batalla cerca de Buzau poco después, cuando 15.000 valaquianos derrotaron a la caballería turca de Evrenos Rey. El 29 de junio Mehmed II llegó a Braila y la quemó totalmente, para luego cruzar el Danubio.

El ataque de Vlad fue celebrado entre las ciudades sajonas de Transilvania, los estados italianos y el Papado. Un mensajero veneciano, al enterarse de las noticias en la corte de Corbinus el 4 de marzo, expresó gran alegría y dijo que toda la Cristiandad debía celebrar la exitosa campaña de Vlad Tepes. El genovés de Caffa también le agradeció a Vlad, ya que su campaña los había salvado de un ataque de 300 naves turcas que el sultán pensaba enviar contra ellos.

Radu cel Frumos y su batallón de jenízaros recibieron la responsabilidad de detener los ataques de su hermano luego de que los Sipahis fracasaran. Radu  pasó a estar al mando del imperio otomano y su misión era llevarlo a la victoria, aunque la mayoría de los turcos abandonaron el ejército por su desmoralización. Vlad derrotó a otro ataque Sipahi en julio de 1462, en el que mató a 4.000 tropas de su hermano. Pero muchos Boyars rumanos habían quedado alienados por la política de Vlad y no les gustaba que él pisoteara su autoridad y debilitase su control sobre Valaquia. Así, se unieron a Radu, pensando que la protección otomana sería más ventajosa que la húngara. otros tuvieron que unirse a los otomanos a la fuerza. Ya que éstos habían secuestrado s sus familias.

Hasta el 8 de septiembre, Vlad obtuvo otras tres victorias. Pero las guerras continuas lo habían dejado en bancarrota y ya no podía pagar a los mercenarios. Vlad viajó a Hungría para pedirle ayuda a su antiguo aliado, Mathhias Corvinus. Pero en lugar de recibir ayuda, lo arrestaron y lo arrojaron al calabozo por traición.

Segundo reinado de Vlad III

Política interna

Vlad encontró Valaquia en un estado desastroso; la constante guerra había resultado en crímenes constantes, producción agrícola inexistente y la desaparición virtual del comercio. Para restaurar el orden y la prosperidad usó métodos severos y consideró que era esencial para resistir a los enemigos externos la adquisición de una economía estable.

Vlad tenía tres objetivos para Valaquia: fortalecer su economía, su defensa y su poder político. Tomó medidas para ayudar a los campesinos a construir nuevos pueblos y a aumentar la producción agrícola. Entendía la importancia del comercio para el desarrollo de su país. Ayudó a los comerciantes valaquianos por medios de la limitación del comercio externo con tres pueblos: Targsor, Campulung y Targoviste.

Vlad creía que los gobernadores (boyars) eran la principal causa de la constante crisis, así como de la muerte de su padre y su hermano. Para asegurar su gobierno, mató a muchos nobles y otorgó puestos en su consejo a personas de orígenes oscuros que le eran fieles. Para los oficios bajos, Vlad prefería a los caballeros y a los campesinos libres antes que a los boyars. En su campaña de ‘limpieza criminal’, Vlad impulsó nuevas leyes que castigaban a los ladrones. Amenazó con la misma dureza a los boyars, porque ellos eran los culpables del debilitamiento de Valaquia a causa de sus luchas de poder internas.

El ejército también se fortaleció. Tenía una pequeña guardia militar, mayormente formada por mercenarios, a quienes recompensaba con promociones y botines. También estableció un ejército de campesinos a quien llamaba a luchar cuando había guerra.

Vlad Dracula construyó una iglesia en Targsor (supuestamente en memoria de su padre y de su hermano mayor) y contribuyó económicamente al monasterio Snagov y al de Comana.

Vlad III y la vida en Edirne

En 1436, Vlad II ascendió al trono de Valauia. En 1442 lo derrocaron facciones de la liga rival en Hungría, pero con el apoyo de los Otomanos y la promesa de pago de tributo al Sultán logró volver al poder. Además, mandó a sus dos hijos legítimos, Vlad III y Radu, a la corte otomana para que sirvieran como pruebas de su lealtad.

A los once años, Vlad III fue capturado como prisionero y, gracias a su conducta rebelde, sufrió los golpes e insultos de sus captores. Su hermano Radu, por el otro lado, era más fácil de controlar. Radu se convirtió al Islam, entró al servicio del sultán Murad y pudo entrar a la corte real otomana.

Estos años tuvieron una gran influencia sobre el carácter de Vlad y lo llevaron a sentir un gran odio y resentimiento contra los otomanos, su hermano Radu (por convertirse) y el joven príncipe Mehmed II. Según McNally y Florescu, estaba celoso de la preferencia de su padre por su hermano mayor, Mircea II y su medio hermano, Vlad Calugarul. También desconfiaba de su adre por haberlo entregado a los turcos ytraicionar así la promesa de la orden del dragón de luchar contra ellos.

Posteriormente Vlad fue liberado y se dedicó a su educación, gracias a lo cual aprendió lógica, literatura e idiomas como el turco y las lengas persas. En sus últimos años llegó a hablar estos idiomas con fluidez. También lo entrenaron en las artes bélicas y en equitación. El padre de los jóvenes, Vlad Dracul, fue liberado rápidamente en 1443 y, con el apoyo de los otomanos, regresó a Valaquia y derrocó a Basarab II.

Primer reinado y exilio

En diciembre de 1447 los gobernadores unidos con el regente húngaro, Janos Hunyadi, se rebelaron contra Vlad Dracul y lo mataron. El hijo mayor y heredero de Dracul fue cegado y enterrado vivo en Targoviste.

Para evitar que Valaquia cayera bajo el poderío húngaro los otomanos invadieron Valaquia y pusieron al joven Vlad III en el trono. Sin embargo, su gobierno fue corto porque el mismísimo Hunyadi decidió invadir Valaquia para restaurar a su aliado, Vladislav II de la dinastía Danesti.

Vlad huyó a Moldavia, donde vivió bajo la protección de su tío, Bogdan II, en octubre de 1451. Bogdan fue asesinado y Vlad volvió a huir a Hungría. Impresionado por el vasto conocimiento que tenía Vlad sobre el funcionamiento del imperio otomano así como por el odio hacia el sultán Mehmed II, Hunyadi se reconcilió con su antiguo rival y lo convirtió en su consejero.

En 1453 los otomanos, liderados por el sultán Mehmed II, tomaron Constantinopla tras un prolongado asedio, poniéndole fin al principal asentamiento cristiano en el este del Mediterráneo, tras lo que la influencia otomana comenzó a expandirse desde esta base hasta los Cárpatos.

En 1456, tres años después de la conquista otomana de Constantinopla, amenazaron con invadir Hungría y atacaron Belgrado. Hunyadi comenzó a planear el contraataque en Serbia; mientras él se quedaba defendiendo esa ciudad, Vlad lideró su propio ejército a Valaquia, reconquistó su tierra nativa y mató a Vladislav II en un combate mano a mano.

Vlad III el Empalador

Vlad III, príncipe de Valaquia (1431-1476), comúnmente conocido como Vlad el Empalador o Drácula, fue el Voivode de Valaquia desde 1456 hasta 1462.

Históricamente, Vlad es conocido por su resistencia al imperio otomano y su expansión y también por sus crueles castigos.

Vlad III inspiró el personaje del Conde Drácula, así como a la avocación que lleva su nombre.

Nombres

Su apellido rumano ‘Draculae’, por el que aparece en varios documentos, significa ‘hijo de dragón’ y se refiere también a su padre, Vlad Dracul, quien recibió ese apodo al unirse a la Orden del Dragón. Drácula, del latín ‘draco’, significa ‘dragón’ y deriva del término griego ‘dracon’. En rumano, por otra parte, significa ‘demonio’.

Su apodo ‘Tepes’ (Empalados) se originó a partir de la manera en que Vlad mataba a sus enemigos, es decir, mediante su empalamiento. En turco era conocido como ‘Kazikli Voyvoda’, que significa ‘el príncipe empalador’.

Durante su vida Vlad escribió su nombre en latín documentos como ‘Wladislaus Dragwlya’ o ‘Drakwlya’.

Primeros años

Vlad nació en Sighisoara, Transilvania, en el inverno de 1431. Su padre era Vlad II Dracul, futuro gobernador de Valaquia e hijo celebrado del Voivode Mircea el Anciano. Su madre fue la segunda esposa de Vlad Dracul, la princesa Cneajna de Moldavia, hija mayor de Alexandru cel Bun. Tenía dos hermanos mayores, Mircea II y Vlad Calugarul, y un hermano menor, Radu cel Frumos. En el año del nacimiento, su padre –conocido bajo el apodo de ‘Dragón’- había viajado a Nuremberg (actual Alemania) para ser investido con la Orden del Dragón. A los cinco años, el joven Vlad también fue iniciado.

Vlad y Radu pasaron sus años de formación en Sishisoara bajo el cuidado y la tutela de su madre y las esposas de los exiliados. Durante el primer reinado de Vlad II, se fueron a Targoviste, capital de Valaquia en ese entonces.

El canciller bizantino, Mikhail Doukas, mostró que en Targoviste los hijos de los gobernadores y princesas podían ser bien educados por profesores rumanos o griegos comisionados desde Constantinopla. Vlad aprendió a combatir, geografía, matemática, ciencia, idiomas (antiguo búlgaro, alemán y latín) y las filosofías y artes clásicas.