Daoi-Sith

Los duendes oscuros funcionan generalmente como la contraparte malvadas o siniestra de los duendes de la luz (o de los duendes planos) en muchas mitologías y reelaboraciones ficticias. Están a menudo en guerra con otros duendes.

Daoi-Sith

Daoi-Sith

En mitología de los nórdicos, Svartálfar (“Swartelves” o “duendes negros”) son considerados sinónimos de duergar (los “enanos”). Se trata de criaturas subterráneas que moran en el mundo de Svartálfheim.

Pueden ser criaturas benévolas o malévolas… En el Svartalfar original trabajaban en las fraguas, como herreros, bajo el árbol del mundo. Primero no eran considerados malvados, pero comenzaron a adquirir comportamientos siniestros a medida que su piel se oscurecía como resultado del trabajo en la fragua.

Los Dökkálfar (“Dark elves”) son espíritus ancestrales masculinos que protegen a los seres humanos, aunque también pueden resultar amenazadores cuando algún hombre se comporta de manera grosera con ellos. Prefieren evitar la luz del día, aunque no necesariamente habitan cuevas subterráneas.

El investigador Snorri Sturluson distingue el ljósálfar (elfo luminoso) del Álfheim, que en la mayoría de las fuentes bibliográficas es conocido simplemente como “duende”.

En la lengua irlandesa, el Daoi-Sith (o Daoine Sidhe) significa “duende oscuro”, mientras que el Du-Sith-Sith (o Erdluitle) significa “duende negro”.

Ambos términos son confusos; el último parece haber sido utilizado como nombre propio. Aparte de tratarse de una leyenda que implica a un tal sir Lachlan Mor M´Clean no existen referencias a estas criaturas en la mitología céltica, así que es imposible saber si eran duendes o si en realidad fueron trolls u otras criaturas bondadosas o malvadas.

Por último, ambos vocablos parecen estar relacionados con el Trowe y el Drow del folklore escocés, si es que no son sus precursores directos.

Los elfos en videojuegos y juegos de computadora

Azeroth, el mundo de fantasía de una serie de juegos de computadora conocido como Warcraft, mostró originalmente a elfos parecidos a los “elfos planos” o “elfos de madera” de Warhammer.

Los elfos en videojuegos y juegos de computadora

Los elfos en videojuegos y juegos de computadora

Comenzando con Warcraft III, los elfos enfrentan la destrucción de su reino y de su capital, Quel’Thalas. Después de esto, los  sobrevivientes se hacen conocidos como “elfos de la sangre”. Los protagonistas de la serie son elfos naturalistas de piel púrpura, denominados “elfos de la noche”.

Por otra parte, la colección de juegos conocida como “The Elder Scrolls” presenta a los elfos como si fueran Mer (gente). En vez de ser tratados como individuos misteriosos, con habilidades mágicas, son definidos por sus diferencias genéticas con los hombres comunes y corrientes.

Existen diversas razas. Los elfos planos (Altmer) son altos, arrogantes, de pálida piel y cabello rubio, mientras que los elfos de madera (Bosmer) son astutos, nómades, enanos, de tez y cabellos castillos y rubios.

Los elfos oscuros (Dunmer) son una raza de piel gris azulada. Son espiritualistas, xenófobos y desconfiados de la raza humana. Sus colores de cabello incluyen el rojo, negro, plateado, blanco y ceniza. Además, los orcos (Orsimer) fueron elfos maldecidos, que habían sido maltratados y confundidos con goblins.

Los elfos tropicales (Maormer) son especies aisladas; viven en el sub-continente tropical de Pyandonea, y gozan de poderes camaleónicos.

En la edad oscura de Camelot, los elfos eran conocidos como Sidhe. El sídhe (pronunciado deenie shee) es una raza sobrenatural de la mitología irlandesa y escocesa, relacionada con los elfos de otras tradiciones. Son los remanentes del reino subterráneo, después de ser derrotados por los milesios.

El juego The Gathering también incluye elfos en su biblioteca de criaturas. Sin embargo, algunos son idénticos a los humanos, mientras otros son enanos y de color verde.

En el juego Final Fantasy XI se agregan nuevas clases de elfos. Los Elvaan son elfos planos, longevos, adeptos al combate pero no a la magia.

En el juego popular llamado La leyenda de Zelda, la princesa Zelda se parece a un elfo. En Wind Waker, Ganondorf quiere secuestrar a “a chicas rubias con orejas puntiagudas” y Link es confundido a menudo con un elfo, por su cabello dorado y sus orejas en punta, aunque se trata de una criatura Hylian (perteneciente a una raza similar a la de los elfos).

Y por supuesto, esta Questor, el veloz arquero elfo que se volvió famoso por sus aventuras en los calabozos de los juegos legendarios Gauntlet.

Los elfos también constituyen razas para los personajes de los jugadores, en juegos como Dungeon Explorer, Everquest y D&D Calabozos y Dragones (por ejemplo, las series de “Baldur’s Gate” y “Neverwinter Nights”).

En la serie del RPG Phantasy Star, Newmen es una raza artificial manipulada genéticamente por seres humanos. Tienen orejas puntiagudas a la manera de muchas razas ficticias de elfos.

Los Elfos en los Juegos de Rol

Los elfos de las ficciones fantásticas post-Tolkien han sido popularizados por el juego de rol “Calabozos y dragones”, donde estas criaturas son hermosas, justas, físicamente estilizadas y de tamaño similar al de los seres humanos.

Los Elfos en los Juegos de Rol

Los Elfos en los Juegos de Rol

Una característica propia de estos elfos es que sus orejas son largas y puntiagudas. Tanto dentro del juego como en la literatura fantástica, los elfos son más sabios que los hombres comunes y poseen grandes poderes mágicos gracias a las cualidades de su raza y a su longevidad extrema.

Pueden ser también diestros guerreros, expertos en arquería: después del famoso Legolas de Tolkien, el elfo de “Calabozos y dragones” llamado Deedlit es también un poderoso luchador, personaje de la  importante serie de animé “Record of Lodoss War”.

Igual que en la mitología nórdica, la unión entre humanos y elfos es posible también en la saga de Tolkien (un ejemplo notable es Elrond, el señor de Rivendell). En muchos juegos de rol, los medio-elfos constituyen una raza que pueden elegir los jugadores.

Los elfos de la ficción se dividen con frecuencia en sub-razas, tales como los “elfos altos”, los “elfos de madera” y los “elfos oscuros”, que encontramos en el juego Warhammer.

Los elfos oscuros -popularizados por TSR como los Drow–  son un tema común en muchos otros juegos de fantasía, y también se extienden a la literatura. Aparte de maldad, los drow o elfos oscuros son representados con piel oscura y hábitos de vida subterránea.

El tratamiento moderno de los elfos, en “Calabozos y dragones”, los divide en varias sub-razas: los “elfos planos”, los “elfos acuáticos”, los “elfos grises”, los “elfos de madera” y los Drow.

En el juego de fantasía Warhammer, la primera civilización estuvo constituida por los “elfos planos”, en un escenario similar al Atlantis -que no se hunde- en la isla de Ulthuan. Más adelante, los elfos planos colonizaron grandes partes del mundo de Warhammer. Pero después del ascenso de los Druchii (otros elfos oscuros: un movimiento fascista de corsarios y esclavistas) los elfos planos cayeron en una guerra civil que los devastó.

Muchos elfos fueron forzados a ocultarse en los bosques, y con tiempo se hicieron conocidos como “los elfos de madera”.

Warhammer 40.000 es la versión de ciencia ficción del juego, donde existen elfos que viajan por el espacio -llamados Eldar, un nombre prestado de Tolkien-. Esto son antiguos gobernadores de la galaxia que se oponen vigorosamente a sus parientes caídos, los Eldar oscuros.

Los Elfos según Tolkien

El arquero épico Legolas Greenleaf, cuyo personaje fue representado por el actor Orlando Bloom en la trilogía fílmica El señor de los anillos, es indiscutiblemente el mejor y más famoso elfo de Tolkien.

Los Elfos según Tolkien

Los Elfos según Tolkien

Tolkien no compartía la visión de los elfos diminutos que mostró William Shakespeare en “Sueño de una noche de verano” o que aparecía en la colección de los antiguos cuentos de hadas de la época victoriana.

Los duendes retratados por el irlandés Tolkien fueron concebidos como una raza de seres con aspecto similar al de los humanos pero más justos y sabios, con grandes energías espirituales, sentidos más agudos y una empatía con la naturaleza.

Los elfos de Tolkien, habitantes de la Tierra Media, eran representaciones de aquello que los seres humanos podrían haber sido de no haber caído en el pecado original. Los elfos son humanos inmortales que no envejecen, aunque pueden recibir heridas de gravedad; en la obra de Tolkien, un elfo asesinado es capaz de regresar a la vida después de un corto período de tiempo.

El señor de los anillos -escrito entre 1954 y 1955- se hizo muy popular, y fue imitado también. En los años ´60 y posteriormente, elfos parecidos a los de Tolkien poblaron numerosas ficciones así como variados juegos de rol.

Los elfos de Tolkien eran adversarios de los goblins (orcos) y habían estado enemistados históricamente con la raza de los enanos; estos motivos reaparecen a menudo a partir de los trabajos inspirados por Tolkien.

Además, este prestigioso escritor irlandés es el responsable de la recuperación del antiguo vocablo “elfo”, reemplazando el acuñado por  Edmund Spenser: elfin y elfish.

Tolkien probablemente prefirió la palabra “elfo” en vez de “hada” porque la primera es de neto origen anglosajón mientras que la segunda se incorporó al inglés a través del francés.

Origen de los Elfos

La literatura fantástica moderna ha recuperado a los duendes como una raza de seres semi-divinos, de estatura humana. Los duendes ficticios difieren de los duendes descritos por la mitología nórdica, aunque ambos se vinculan con creencias populares. Sin embargo, los personajes mitológicos tenían pocas probabilidades de entrar por la noche para ayudar a un zapatero a reparar sus zapatos atrasados…

Origen de los Elfos

Origen de los Elfos

Los duendes de austero estilo nórdico y estatura humana fueron introducidos por Paul Anderson en su novela fantástica “La espada rota”, hacia 1954.

Este autor fue uno de los precursores en recuperar la figura “duendesca” para la ficción contemporánea, aunque su obra resultó más tarde eclipsada por las criaturas de Tolkien, también durante el siglo XX.

Los duendes del irlandés Tolkien fueron concebidos como una raza de seres con aspecto similar al de los humanos pero más justos y sabios, con grandes energías espirituales, sentidos más agudos y una empatía con la naturaleza.

Para Tolkien, los duendes eran maravillosos herreros y guerreros feroces, pero por una buena causa. Los elfos de la Tierra Media eran inmortales: no eran vulnerables a las enfermedades ni a los efectos de la vejez.

Aunque podían morir en batalla igual que los seres humanos o fallecer de pena, sus espíritus iban a vivir a una tierra bendita, en la región occidental, llamada Valinor. Por el contrario, las almas de los seres humanos salen del mundo enteramente.

Duendes Escandinavos

En el folklore escandinavo, que combina elementos de la mitología de los nórdicos y del Cristianismo, existe un duende danés llamado “alv” en noruego y “älva” en sueco.

Duendes Escandinavos

Duendes Escandinavos

En Dinamarca y Suecia, los duendes son seres parecidos a insectos alados. Por ejemplo, el “alf” encontrado como personaje en el cuento de hadas “El duende de la Rosa” -escrito por el famoso autor danés Hans C. Andersen- es tan minúsculo que puede vivir dentro de una rosa doméstica. En ese relato, es descrito como un ser que “tiene alas que van desde sus hombros hasta sus pies”.

Andersen también escribió sobre los “elvere” de la colina “elfin”. Los duendes en esta historia son similares a los del folklore danés tradicional: eran hermosas mujeres que vivían en colinas de canto rodado, capaces de hacer danzar a un hombre hasta la muerte.

Los duendes de la mitología nórdica son generalmente criaturas hembra; un ejemplo es el elfo Galadriel, que vivía en la Tierra Media, según la famosa historia escrita por Tolkien.

Las “älvor” suecas eran hermosas muchachas que vivían en el bosque, junto con el rey duende. Eran longevas y alegres. Generalmente, los duendes son representados con cabellos radiantes y vestidos de blanco. Pueden ser realmente repugnantes cuando son ofendidos.

En las antiguas leyendas, los duendes pueden ser agentes propagadores de enfermedades; la más común e inofensiva es la erupción cutánea, llamada “älvablåas” (soplo de duende). Para apaciguarlos, se le ofrecían alimentos, preferentemente de mantequilla.

Los duendes podían ser vistos bailando sobre los prados, de noche o en mañanas de neblina. Dejaban una especie de círculo donde habían bailado, que luego fue llamado “älvdanser” (danzas del duende) o “älvringar” (los círculos del duende). Se creía que orinar en estos lugares causaba enfermedades venéreas.

Si un ser humano observara la danza de los duendes creería que pasaron unas pocas horas, cuando en realidad habrían sido muchos años; este fenómeno fue desarrollado también en El señor de los anillos, cuando la comunidad del anillo descubre que el tiempo parece haber transcurrido más lentamente en la ciudad de los duendes de Lothlórien.

Sin embargo, los duendes no siempre eran jóvenes y hermosos… En la colección de cuentos populares suecos “La pequeña Rosa y la gran Leda”, una dama-duende de grandes poderes mágicos (älvakvinna) salva a la heroína -la pequeña Rosa- con una condición: que los ganados del rey se alimentaran en los campos aledaños a su colina, pero no cerca de la misma. Se la describe como una mujer de edad avanzada.

Más Duendes Nórdicos

Un poema compuesto en el año 1020, el “Austrfaravísur”, cuyos versos narran el viaje de Þorðarson de Sigvatr, menciona que su protagonista, como era cristiano, había sido rechazado en una casa pagana, en Suecia, porque un “álfablót” (sacrificio de los duendes) lo había conducido hasta allí.

Más Duendes Nórdicos

Más Duendes Nórdicos

Sin embargo, no se ha encontrado ninguna otra información confiable en cuanto a la implicación de un “álfablót”, aunque probablemente estén relacionados con el ofrecimiento de alimentos a las divinidades. El folklore escandinavo contemporáneo conservó la tradición de sacrificar ganado y comida para captar la benevolencia de los duendes.

Las ofrendas las hacían en la época del año cerca del equinoccio otoñal porque estaban asociadas a los duendes de la fertilidad y de los antepasados. Además, la saga de “Kormáks” se considera como un sacrificio a los duendes que aparentemente podían curar severas heridas de batalla: cuenta la leyenda que Þorvarð ofreció un banquete de carne de toros a los duendes -bañando las colinas con su sangre- para poder sanarse.

Los duendes escandinavos eran del tamaño de un ser humano. Los hombres que tuvieran idéntico tamaño podían ser elevados a la fila de duendes después de su muerte, tal como sucedió con el pequeño rey Olaf y el héroe Völund, que fue bautizado como el “gobernador de duendes” en el Völundarkviða.

Incluso era posible el apareamiento entre los duendes y los humanos en las antiguas creencias de los nórdicos. Un caso aparece en saga de Hrólf Kraki ‘s, donde el rey danés Helgi encuentra a una duende-mujer vestida de seda, la mujer más hermosa que había visto, y mantiene relaciones íntimas: la viola y meses más tarde ella concibe a Skuld, quien contrajo matrimonio con Hjörvard, el asesino de Hrólf Kraki.

Dado que Skuld era mitad-duende, era experta en brujería. Su poder era tal que resultaba invencible en batalla. La única manera de derrotarla era capturándola antes de que ella convocara a sus ejércitos.

Otro caso era el del héroe Högni, cuya madre era una reina humana y su padre -según el Thidrekssaga-, era un duende de nombre de Aldrian.

Existe también en el Heimskringla y en las historias de Víkingssonar la saga de los Þorsteins, una casta de reyes locales que gobernaron sobre Álfheim (que corresponde a una actual provincia sueca, Bohuslän). Como llevaban sangre de duendes en las venas, se dice que fueron más hermosos que la mayoría de los hombres.

Por último, la tierra gobernada por el rey Alf fue llamada Alfheim. Sus descendientes estaban vinculados con los duendes; su último rey se llamó Gandalf.

Duendes Nórdicos

La descripción más temprana de los duendes proviene de la mitología nórdica. De allí se conserva el nombre “álfar”, aunque la creencia en estas criaturas maravillosas era muy común entre las tribus germánicas y los antiguos escandinavos.

Duendes Nórdicos

Duendes Nórdicos

Los duendes parecen compartir muchas características con los seres humano, con la diferencia de que aquéllos son siempre muy hermosos. Suele aludirse a estas criaturas como seres semi-divinos asociados a la fertilidad y al culto de los antepasados. Se los relaciona con la creencia animista y espiritista de la naturaleza y de los difuntos, muy común en casi todas las religiones humanas. Allí se remonta la vieja creencia nórdica en los fylgjur y vörðar, espíritus protectores.

Algunos investigadores sostienen que los duendes son el equivalente germánico de las ninfas de la mitología griega y romana, así como el “vili” y el “rusalki” de la mitología Eslavita.

El mitógrafo e historiador irlandés Snorri Sturluson se refiere a los enanos (“dvergar”) como los “duendes oscuros” (“dökkálfar”) o “duendes negros” (“svartálfar”); si este uso refleja una creencia escandinava medieval más amplia, esto es incierto.

Los duendes que no son oscuros son descritos por Snorri como “duendes de la luz” (“ljósálfar”). Este uso ha estado conectado a menudo con la relación etimológica de los duendes con la blancura. En las Eddas se afirma que “hay un lugar allí en el cielo que se llama la casa del duende (Álfheimr).

La gente que vive allí es conocida como “los duendes ligeros! (ljósálfar) mientras que los duendes oscuros (dökkálfar) habitan bajo la tierra.

La certeza de la existencia de los duendes en la mitología nórdica -además de la labor de Snorri- se funda en la poesía “Skaldic”, el Edda poético y las sagas legendarias. Aquí, los duendes aparecen vinculados al “Æsir”, particularmente con la frase “Æsir y los duendes”, que significa “todos los dioses”.

Además, estos seres mágicos han sido comparados o identificados con los “Vanir” -los dioses nórdicos de la fertilidad- por algunos eruditos. Sin embargo, en el Alvíssmál (los Refranes de Todos los Sabios) los duendes son considerados muy ajenos a “Vanir” y a “Æsir”. Por lo tanto, existen diferentes versiones sobre su procedencia y función natural.

Posiblemente, tales palabras designan una diferencia en el estatus que existe entre los dioses principales de la fertilidad (el Vanir) y los de menor importancia (los duendes).

Varias fuerzas menores, tales como los criados de los dioses, se presentan en los mitos nórdicos Byggvir y Beyla, que mencionan la existencia de “Freyr”, el señor de los duendes.

Algunos especulan que “Vanir” y los duendes pertenecen a una religión nórdica anterior a la edad de bronce escandinava, y que fueron substituidos más adelante por los dioses principales “Æsir”.

Otras notables investigaciones -especialmente las de Georges Dumézil- discuten que el “Vanir” fuera uno de los dioses de los hombres nórdicos comunes, y que el “Æsir” fuera el dios de las castas de sacerdotes y guerreros.

El dragón chino: una cultura milenaria

El dragón es un ser mitológico con una larga y rica historia. Se pueden observar maravillosos dragones chinos en pinturas, fotografías y festivales chinos; son bien conocidos en todo el mundo. También se pueden ver ‘en persona’, ya que muchos se disfrazan como dragones para las festividades.

El dragón chino: una cultura milenaria

El dragón chino: una cultura milenaria

No se sabe con seguridad cuál fue el origen del dragón, pero muchos creen que apareció durante los tiempos del Emperador Amarillo, Huang Di. Se cree que él es el ancestro de todos los chinos y gobernó entre el 2696 y el 2598 A. de C. En su escudo tenía una serpiente, y cada vez que ganaba una batalla añadía un símbolo de su oponente a su escudo. De ahí que el dragón haya nacido a partir de criaturas muy diferentes.

El gran representante de la cultura china

El dragón es un producto de la cultura china y está conformado por varios animales distintos. Tiene el cuerpo de una serpiente, escamas y cola de pescado, astas de venado, ojos de demonio y garras de águila. Su rostro es el de una misteriosa criatura llamada ‘gilin’. Gracias a esta mezcla, el dragón provoca una sensación impactante. Además, puede volar y según algunas historias mitológicas esto se debe a que persigue una perla mágica. La persecución es lo que le permite tener alas.

Otros países asiáticos también usan al dragón como símbolo, lo que ha afectado la cantidad de dedos que le atribuyen al dragón. En China tiene cinco dedos, pero se cree que mientras viaja el dragón comienza a perder dedos a medida que se aleja de su hogar. Esto significa que sólo puede llegar hasta Japón, ya que de otra manera se quedaría sin dedos en los pies. Según documentos históricos antiguos, el dragón chino popular tenía cuatro dedos y el Imperial, cinco.


Los dragones están asociados con el número nueve y sus múltiplos. El nueve es un número de buena suerte para los chinos, lo que sería causa de esta asociación. Si uno estudia con detenimiento los retratos de dragones se puede observar los múltiplos de nueve reflejados. Las escamas son un buen ejemplo de esto; muchas veces se ven 81 escamas en dragones masculinos y 36 en los femeninos. El dragón también tiene nueve hijos y atributos. De hecho, hay nueve variedades diferentes de dragones chinos, entre los que se incluyen los siguientes: dragón celestial, dragón espiritual, dragón subterráneo, dragón de los tesoros escondidos, dragón alado, dragón espiralado y dragón encornado. Además, está el dragón amarillo, que viene del río Luo y enseña a otras criaturas a escribir. Finalmente, también está el rey dragón.

El dragón en la astrología

El dragón chino es uno de los doce signos del zodíaco en la astrología china. Cualquier que haya nacido bajo su signo probablemente sea majestuoso, ya que el dragón es símbolo de realeza. La persona que lleve el signo del dragón será un líder fuerte, egocéntrico y con tendencia a ser mandón. A veces el dragón chino aparece como un tornado acuático porque gobierna sobre los océanos.

Los dragones tienen buenas posibilidades de conseguir riqueza material durante sus vidas, aunque no están motivados por el mero dinero únicamente. Lo que el dragón en verdad quiere es poder, y cree que verdaderamente se lo merece. Los dragones son bastante oportunistas y siempre están buscando maneras de consolidar su poder.

El dragón y el fénix, una unidad indestructible

El dragón es ‘Yang’, y tiene buena compatibilidad con el símbolo del fénix que es ‘Yin’, por lo que se complementan y crean el balance Yin-Yang para cosechar matrimonios exitosos.

Las monedas con dragones y fénix son consideradas muy auspiciosas en el Feng Shui tradicional. Tres monedas atadas representan la unión del yin y el yang a través de la trinidad cósmica del Cielo, la Humanidad y la Tierra. Se considera un remedio muy efectivo para mejorar la vida amorosa. El Feng Shui cree en la energía cósmica y la considera vital para conseguir el equilibrio, ya sea en un nivel físico como en el mental o el emocional. El Feng Shui Espiritual ayuda a tener más energía cósmica por medio de la energía vital Chi que fluye a través de uno.

Dragones Célticos

El dragón ha sido una criatura mitológica y legendaria por siglos en todo el mundo. En su libro, ‘View over Atlantis’ (1969), John Mitchell dice “En cualquier continente del mundo, el dragón representa el principio de la fertilidad. La creación de la tierra y la aparición de la vida llegaron como resultado de la combinación de estos elementos. La primera célula viviente nació de la tierra y fue fertilizada por el cielo, el viento y el agua. De esta unión de ying y yang se esparció la semilla que produjo el dragón. Cada año el mismo proceso toma se lleva a cabo”.

Dragones Célticos

Dragones Célticos

Resulta extraño hablar de ying y yang cuando uno se refiere al dragón céltico, ya que se trata de terminología oriental. Aunque los términos provienen de Oriente, los conceptos no. Michell observó cómo la antigua práctica del Feng Shui en China contribuyó a la armonía del panorama y de la gente. También notó que la geomancia había sido practicada en la antigua Inglaterra. Cuando un celta, sobre todo un Druida, caminaba por la tierra para hacer alguna actividad (construir, celebrar una festividad, etc.), hablaban de la ley de la tierra. En la actualidad usamos la misma palabra pero con otro significado. Cuando hoy se habla de la ‘ley de la tierra’, solemos imaginar la forma de una colina mientras el río fluye, tiene un significado más concreto y literal.

Sin embargo, para los antiguos celtas, la ley de la tierra tenía que ver con cómo las fuerzas cósmicas fluían y afectaba al área y viceversa. Los celtas creían que los dragones eran criaturas del mundo paralelo, y que su poder y presencia afectaba a la tierra. Michell también afirmó que ‘los lugares asociados con la leyenda del dragón, los nervios centrales de la fertilidad estacionaria, siempre aparecen para coincidir con sitios de santidad antigua’.

El camino de los dragones era fundamental para la corriente de energía. Si había un punto que el dragón cruzaba seguido, un punto donde los caminos se cruzaban o uno donde el dragón paraba a descansar, éstos se convertían en lugares de poder. Se cree que Stonehenge es uno de esos lugares. Además, algunos creen que la Cruz Celta es un símbolo del cruce de caminos, y a su vez muestra cómo el círculo de la vida debería centrarse en ese poder.

El mismísimo Rey Arturo tuvo sueños sobre dragones, aunque no se sabe con seguridad de qué color eran. Tuvo estos sueños en la época de la concepción de Mordred y antes de su muerte. En su sueño final lo comen los dragones, y en la batalla que siguió a este sueño Sir Mordred lo mata. Se cree que cuando un rey ve dragones significa que la ruina llegará a su reino.

Con la introducción del Cristianismo en las regiones celtas, el papel de los dragones  cambió. Algunas personas creen que no había dragones en la mitología celta hasta la llegada de los ingleses, principalmente porque no quedaron registros en el mundo celta hasta ese momento. Sin embargo, es más probable que los registros se mantuvieran por medio de la tradición oral en las historias celtas. La ‘repentina’ aparición de los dragones cuando los cristianos invadieron sus tierras se puede explicar fácilmente por el meticuloso esfuerzo que ellos pusieron sobre la creación de registros escritos.

La iglesia apostólica solía tomar las creencias locales para adaptarlas en beneficio propio, como en el caso de San Jorge por ejemplo. En éste, el gran poder del dragón es metáfora del poder del demonio. El simbolismo tradicional sostiene que San Jorge mató al dragón (Satán) para salvar a la doncella (la Cristiandad).

Actualmente el dragón es muy popular en el movimiento de resurgimiento celta, sobre todo entre los relatores de historias y los artesanos. No hay que olvidar que los dragones nunca pasaron de moda para los galeses, ya que su bandera muestra con orgullo la imagen del Dragón Rojo y su lema: ‘El Dragón Rojo lidera el camino’.