El caso de las hadas de Cottingley

Frances Griffits, una niña de nueve años, estaba en problemas. Había estado jugando cerca del un río llamado Cottingley y se resbaló sobre piedras mojadas, tras lo cual cayó al agua y se empapó sus zapatos y medias. Su madre estaba disgustada, porque le había ordenado a Frances que se alejara del río.

En ese año, 1917, Frances Griffiths había llegado a Inglaterra desde Sudáfrica, y su madre y ella se estaban quedando con la tía de Frances. Frances y su prima, la joven de dieciséis años Elsie Wright, solían jugar cerca del río para preocupación de sus madres.

Cuando Frances regresó del río ese día con sus pies  mojados, su madre le preguntó por qué insistía en regresar al lugar prohibido. La respuesta de la niña anticipó un asunto extraño que duraría cerca de 70 años e involucraría a una de las mentes literarias más grandes de la historia. Le dijo a su madre que había ido a ver a las hadas.

Su madre y su tía no creyeron en lo que decía. La prima de Frances, Elsie, dijo que ella también había visto hadas, y sugirió que tomaran prestada la cámara del Sr. Wright para tomar algunas fotografías. A la media hora de haber tomado la cámara, estaban de vuelta pidiéndole al padre de Elsie que revelara las fotos. Después del té, el Sr. Wright reveló las fotos en su cuarto oscuro. La fotografía mostraba a Frances mirando a la cámara mientras un grupo de cinco hadas danzaba ante sus ojos.
Tras la sorpresa inicial, el Sr. Wright se convenció de que las hadas eran gigantografías. Sabía que su hija era una artista talentosa que disfrutaba dibujar figuras fantásticas. Eventualmente, el Sr. Wright no le prestó más su cámara a su hija ni a su nieta después de que tomaron otra foto con Elsie posando al lado de lo que parecía ser un gnomo.

A excepción de algunas copias de las fotografías entregadas a amigos y familiares, el resto del asunto quedó en el ámbito privado. En 1919 Polly Wright y Annie Griffiths asistieron a una reunión sobre Teosofía. Esta era una disciplina filosófica que incluía entre sus enseñanzas la posibilidad de que existieran espíritus naturales. Cuando la reunión terminó, las mujeres se acercaron al disertante para hablar sobre las fotografías. Fue así como las fotos cayeron bajo la atención de Edgard Gardner, un conocido líder del movimiento teosófico. Escribió a Polly Wright para decirle que sus fotografías eran ‘las mejores de su tipo’. Gardner obtuvo los rollos fotográficos de los Wrights y los envió al experto en fotografía Harold Snelling.

Tras una examinación, Snelling llegó a la conclusión siguiente: ‘Este rollo no fue retocado. Las figuras danzantes no están hechas de papel o de otro material; no están pintadas sobre un fondo fotográfico, pero lo que más me sorprende es que todas estas figuras estaban en movimiento durante la toma de la fotografía’.

Lo que Snelling quería decir con esta última oración es que la velocidad de obturación de la cámara debió haber sido puesta muy baja (cosa que puede ser confirmada por el movimiento de la cascada borrosa detrás de Frances en la primera fotografía) y que las hadas aparecían borrosas, como si la cámara las hubiera tomado en el movimiento de su danza.

Gardner mostró las fotografías a su primo, que a su vez se las mostró a Sir Arthur Conan Doyle. Conan Doyle es el autor de las historias de Sherlock Colmes así como de varias novelas, entre las que se incluye ‘The lost world’.

El circulo de las hadas

El anillo de las hadas también es conocido como el círculo de las hadas o de los elfos. Se trata de un anillo de formación natural rodeado de hongos o de pasto, y puede crecer más de diez metros en diámetro.

Este anillo generalmente es un portal al reino de las hadas, o a su lugar de reunión, donde bailan y celebran. En una ocasión encontraron anillos de hadas en South Downs, Inglaterra, formados por hongos de St. George de cientos de años de antigüedad según los investigadores.

En la tradición alemana, los anillos de las hadas se llamaban ‘hexenringe’ porque se creía que era el lugar de reunión de las brujas en la noche de Walpurgis. Las brujas se reunían, y bailaban toda la noche, dejando detrás el anillo para marcar el lugar donde habían estado. En la región de Tyrol, localizada en lo que ahora es Europa Central, las historias folclóricas contaban que los anillos de hadas tenían que lidiar con los dragones voladores; cuando uno de ellos había creado un círculo allí, sólo podían crecer hongos durante siete años. Los holandeses creían que los anillos de hadas eran los lugares donde el diablo había dejado su lechera.

Según el folclore europeo, entrar a uno de estos anillos daba mucha mala suerte. Estaban rodeados de enormes hongos que lanzaban maldiciones sobre cualquiera que entrara al círculo. Otras supersticiones suponían que, si uno entraba a un anillo, al poco tiempo perdería uno de sus ojos. Algunas historias funcionaban como advertencia para las mujeres jóvenes, y les advertían que no tocaran el rocío que había dentro del anillo; si tocaba su piel, traería problemas con ella.

Casi todo el folclore europeo consideraba que era malo entrar a un anillo de hadas, porque éstas podían secuestrar a la persona que entrara una vez que estuviera fuera del anillo. Las hadas también podían esperar hasta que uno estuviera dormido y poner a un sustituto en su lugar. Muchas historias también cuentan sobre personas que salieron del anillo y desaparecieron, o sobre otros que entraron y enloquecieron por la música de los elfos. Otras dicen que pisar el suelo dentro de un anillo de hadas le permitiría a uno ver a estas criaturas, pero también expondría a la persona a ilusiones.

Tipos de hadas

Las hadas se dividen en el folclore escocés en dos categorías, las cortes Seelie y las Unseelie. Posteriormente, el famoso poeta William Butler Yeats las dividió en dos categorías más: las hadas que viajan en Tropas y las Solitarias.

La Corte Seelie está compuesta de distintas criaturas fantásticas, la mayoría benévolas, y de intenciones benéficas hacia la humanidad. Generalmente aparecen en la hora del crepúsculo, y pueden ser convocadas para pedirles favores, que son concedidos si les parece correcto. Tienen una tendencia a realizar bromas y travesuras, y son rápidas para vengar cualquier insulto o injuria. No se vengaban de los humanos que las insultaban accidentalmente, y pagaban la bondad humana con favores. Ocasionalmente buscaban la ayuda de los humanos también.

La Corte Unseelie tenía un aspecto completamente diferente a las demás. Generalmente las hadas de esta corte salían sólo de noche, y podían atacar a los viajeros. A diferencia de la corte Seelie, las Unseelie no tenían que ser insultadas o atacadas para castigar a los humanos. La mayoría, si no todas, eran maliciosas, y conocidas por ser muy traviesas. A veces, mientras un grupo lograba que un viajero se perdiera, las demás asustaban al ganado o se lo comían, destruían o causaban defectos en las herramientas o la maquinaria, entre otras cosas.

La distinción que hizo Yeats entre las Tropas de Hadas y las Solitarias se basó en rangos distintos: las primeras pertenecían a las clases más nobles y altas, y las segundas preferían vivir en la soledad. Las Tropas de Hadas tenían ese nombre porque preferían viajar en largas procesiones, y las hadas solitarias porque rara vez eran vistas con otro miembro de su especie. Las tropas de las hadas podían ser benévolas o siniestras, y las mismas reglas se aplican a las hadas solitarias, aunque estas últimas son más dadas a ser celosas de sus territorios, o maliciosas. Los brownies caen dentro de la categoría de las hadas solitarias, aunque fueron domesticadas y podían llegar a ayudar en la casa.

Los niños sutitutos (changelings) en la Literatura

El tema de la sustitución apareció frecuentemente en la literatura, sobre todo en los géneros fantásticos y en los cuentos de hadas. Entre las apariciones de sustitutos más notables de la literatura de los siglos XX y XXI se encuentran los siguientes:

  • Outside over there’, un cuento para niños de Maurice Sendak, en la que los goblins reemplazan a la hermana bebé de Ida con un sustituto hecho de piedra.
  • The stolen child’, un poema de William Butler Yeats, que trata sobre un niño reemplazado por una criatura. El poema fue la inspiración de la novela homónima de Keith Donohue que salió en el 2006.
  • The changeling’ (1916), poema de Charlotte Mew (1869-1928). Escrito desde el punto de vista de una criatura sustituta.
  • The broken sword’ (1954) de Paul Anderson. Un niño mortal es reemplazado por una criatura sustituta. Aunque casi idénticos en apariencia, el sustituto era un solitario y temperamental ser con tendencias de berserker.
  • Changeling’ (1981) de Roger Zelazny. La novela describe las aventuras de los dos seres intercambiados, y sus problemas de adaptación en cada mundo.
  • The iron dragon’s daughter’ (1993) de Michael Swanwick. Jane, la heroína, es una sustituta que fue secuestrada por las hadas para trabajar en una fábrica.
  • The moorchild’ (1997) de Eloise McGraw. El protagonista de esta novela premiada con el Newberry Honor es un inepto que se ve forzado a convertirse en un sustituto.
  • Confessions of an ugly stepsister’ (1999) de Gregory Maguire. Clara es una supuesta sustituta.
  • Tithe: a modern faerie tale’ (2002) de Holly Black. La protagonista, Kaye, descubre que es una sustituta a quien arreglaron para que pareciera humana.
  • Low red moon’ (2003), ‘So runs the World away’, ‘The dead and the moonstruck’, y ‘Daughter of hounds’ (2007) de Caitlin R. Ciernan. Los sustitutos aparecen como los Hijos de los Cuco y son criados para servir a una raza subterránea de criaturas parecidas a los hombres lobo que reciben el nombre de ‘ghul’ o son referidos como ‘los sabuesos de Caín’.
  • ‘The war of the flowers’ (2003) de Tad Williams. En esta historia, Theo resulta ser un sustituto.
  • ‘The stolen child’ (2006) de Keith Donohue. Puntos de vista alternados entre un sustituto y su nueva vida, y el niño sustituido, Henry Day.
  • ‘Stones unturned’ (2006), tercer libro en la serie ‘The menagerie’ de Christopher Goleen y Thomas E. Spiegoski. El personaje principal, Danny Ferrick, es un sustituto.
  • ‘Faery baby’ (2006) de Lin Spicer. La protagonista, Faery Baby, es cambiado por un niño humano cuando experimenta ‘fallas en su crecimiento’. Su nombre cambia a Fae. Sus padres eran Titania y Oyeron, quienes la cambiaron  a regañadientes.
  • En ‘The witch’s boy’ de Michael Gruber, un bebé muy feo llamado Lump fue abandonado en la puerta de la casa de una bruja. La bruja lo crió como si fuera su hijo.
  • ‘Poison’ (2006) de Chris Wooding. El personaje principal, Posion, se va de viaje para buscar a su hermana menor, Azalea, que fue cambiada por un sustituto.
  • Changelings’ (2006) de Anne McCaffrey y Elizabeth Ann Scarborough. Los dos protagonistas, Roman y Murel, son sustitutos que pueden transformarse en focas.
  • ‘Faerie tale’ de Raymond E. Feist (1988). El descubrimiento de montículo de hadas en Nueva York lleva a una peligrosa cercanía entre el mundo de los humanos y el de las hadas.

Los niños sustitutos en la historia: ficción o realidad

Los niños reales a veces podían ser secuestrados, abusados o asesinados por personas supersticiosas.

Dos casos del siglo XIX reflejan las creencias en los intercambios. En 1826, Anne Roche bañaba a Michael Leahy, un niño de cuatro años incapaz de hablar o de pararse siquiera, tres veces en el Flesk; la tercera vez lo ahogó. Juró que estaba intentando sacar a la criatura dentro de él, y el jurado la acusó de asesina. En 1890, en Irlanda, Bridget Cleary fue asesinada por varias personas, entre las que se incluían su esposo y sus primos, luego de un corto brote de enfermedad (probablemente neumonía). El cuentista local Jack Dunne acusó a Bridget de ser una criatura de intercambio. No se sabe si su esposo, Michael, realmente creía que era un hada –muchos creían que usó la excusa tras matar a su mujer en un ataque de ira. Los asesinos fueron apresados por homicidio no premeditado, ya que incluso después de los asesinatos seguían afirmando que habían matado a un sustituto y no a Bridget Cleary.

Los sustitutos en otros países

El ogbanje es un término que significa ‘niño que va y viene’ entre el pueblo Ingbo del este de Nigeria. Cuando una mujer tenía muchos hijos y éstos nacían muertos o morían jóvenes, la creencia tradicional indicaba que se trataba un espíritu maligno que reencarnaba una y otra vez para atormentar a la madre. Uno de los métodos comúnmente prohibidos para deshacerse de un ogbanje consistía en encontrar su iyi-uwa, un objeto enterrado que unía al espíritu maligno con el mundo mortal, y destruirlo.

Muchos estudiosos creen que las historias de ogbanje intentaban explicar las enfermedades celulares de los niños, que son endémicas en el oeste de África y afectaban a un cuarto de la población aproximadamente. En la actualidad, sobre todo en áreas de África que no tienen recursos médicos, la muerte infantil es común para los niños nacidos con enfermedades cellares.

La semejanza entre los sustitutos europeos y el ogbanje de Igbo es tal que los Igbos traducen ogbanje al inglés como ‘sustituto’.

Los Aswangs, una especie de fantasmas necrófagos de las Filipinas, también dejan duplicados de sus víctimas que enferman y mueren al poco tiempo.

Las hadas y los niños sustitutos en el folclore medieval, parte 2

Escandinavia

Como la mayoría de las criaturas del folclore escandinavo temían al hierro,  los padres solían poner un objeto de hierro –un par de tijeras, un cuchillo, etc.- en la cuna de un niño no bautizado. Si un niño humano era secuestrado a pesar de estas medidas, los padres podían forzar el regreso del niño por medio del maltrato al sustituto, usando métodos como los azotes o incluso llegaban a meterlos al horno. Varias mujeres fueron llevadas a la corte por haber matado a sus hijos en el horno.

Las hadas y los niños sustitutos en el folclore medieval, parte 2

Las hadas y los niños sustitutos en el folclore medieval, parte 2

En un cuento sueco, la madre humana tenía que maltratar al sustituto para que el troll le devolviera su hijo, pero ella se negó a hacerlo, incapaz de maltratar a un niño a pesar de conocer su naturaleza. Cuando su esposo le pidió que abandonara al sustituto, ella se negó, y el esposo entonces se fue al bosque, donde encontró a su hijo. El hijo entonces le explicó que como su madre nunca había sido cruel con el sustituto, la madre troll nunca lo había tratado mal a él, y cuando sacrificó lo que más amaba (su esposo), se dieron cuenta de que no tenían ninguna clase de poder sobre ella y lo liberaron.

En otro cuento, una princesa es secuestrada por trolls y, contra los deseos de la madre troll, la reemplazan con su propia cría. Los dos sustitutos crecieron con sus nuevos padres, pero no se pudieron adaptar: la niña humana sentía rechazo por su futuro novio, un príncipe troll, mientras que la niña troll estaba aburrida de su vida y de su prometido humano. Hartas de las condiciones de sus vidas, las dos salieron al bosque, y se cruzaron sin darse cuenta. La princesa llegó al castillo, donde la reina la reconoció de inmediato, y la muchacha troll encontró a una mujer troll que estaba maldiciendo en voz alta mientras trabajaba. La niña troll dijo que la mujer era mucho más divertida que todas las personas que conocía, y la madre entonces la reconoció. Las dos hijas se casaron felizmente el mismo día.

Escocia

La balada infantil 40 The queen of Elfan’s Maurice describe el secuestro de una madre primeriza y completa el panorama de las leyendas sobre los intercambios. Aunque sólo quedan fragmentos, logra transmitir el dolor de la madre y de  la Reina de Elfland, quien promete regresarle su hijo con la condición de que cuide al de ella hasta que aprenda a caminar.

España

En Asturias (norte de España), existe una leyenda sobre Xana, una especie de ninfa que solía vivir cerca de los ríos, las montañas y los lagos, y ayudaba a los viajeros en sus caminos. Las Xanas eran como pequeñas hadas de una belleza sobrenatural. Podían tener bebés, los ‘xaninos’, que a veces eran intercambiados por los niños humanos para que pudieran ser bautizados. La leyenda cuenta que, para poder distinguir a un ‘xanino’ de un bebé humano, se debían poner cáscaras de huevo cerca del fuego; un ‘xanino’ entonces diría: ‘Nací cien años atrás, y desde entonces nunca vi tantas cáscaras de huevo cerca del fuego’.

Gales

En Gales, el niño sustituto (plentyn newid) inicialmente se parece al humano por el que es intercambiado, pero con el tiempo se va afeando en apariencia y comportamiento; aparecen malformaciones, mal temperamento, gritos y mordiscos. Pueden tener una  inteligencia inferior, pero se los identifica por su astucia infantil.

Los medios usuales empleados para identificar a un sustituto consisten en cocinar la cena familiar en la cáscara de un huevo. El niño entonces exclamaría ‘He visto la bellota antes que la cabra, pero nunca vi los gustos de esto’, y después desaparecería para ser reemplazado por el niño humano original. Por otro lado, se supone que es necesario maltratar al niño poniéndolo en un horno caliente y sosteniéndolo con una pala sobre el fuego.

Las hadas y los niños sustitutos en el folclore medieval

Cornualles

Las piedras Men-an-Tol en Kernow/Cornualles tenían un guardián fantástico que podía lograr curas milagrosas. En una ocasión, pusieron a un bebé sustituto en la piedra para que la verdadera madre pudiera recuperar a su hijo. Criaturas malignas cambiaron a estos bebés, pero las piedras antiguas revirtieron el hechizo.

Irlanda

En Irlanda, mirar a un bebé con envidia era peligroso, ya que después caía bajo el poder de las hadas. Lo mismo pasaba cuando uno miraba con admiración o envidia a una mujer o un hombre peligrosos, a menos que la persona añadiera una bendición; las personas bellas estaban en mayor peligro todavía. Las mujeres se encontraban especialmente en peligro cuando pasaban por estados intermedios, como por ejemplo cuando eran esposas recientes o madres primerizas.

Poner a un sustituto en el fuego tendría como resultado el regreso del niño humano y la huída del impostor, pero uno de los relatos cuenta que un hada le devolvió su hijo a una madre que tenía un bebé sustituto, diciendo que otras hadas habían hecho el cambio pero que ella quería a su propio hijo.

Las creencias en los intercambios perduraron en partes de Irlanda hasta tiempos recientes; en 1895, Bridget Cleary fue asesinada por su esposo porque creyó que era una sustituta.

Malta

Según las  antiguas creencias de la gente de Malta, la impureza ritual de la madre parturienta y de su hijo los exponía a peligros inusuales durante los primeros días posteriores a su cumpleaños. Un niño sustituido (llamado midbul, ‘cambiado’) fue llevado a la Bahía San Julián, donde se encuentra una estatua del santo, y tomó un baño de arena. También se administraba un cordial, en un intento por recuperar al niño.

Razones por cual las hadas sustituyen niños

Algunas personas creían que los trolls se llevaban niños que no habían sido bautizados. Una vez que los bautizaban y pasaban a formar parte de la iglesia, los trolls no podían llevárselos. Según una de las creencias, los trolls pensaban que ser educados por los humanos era algo muy elegante, y por eso querían que sus hijos fueran con ellos.

La belleza de los niños pequeños y de las mujeres jóvenes, sobre todo los de cabellos rubios, atraía a las hadas.

En el folclore escocés, los niños podían ser reemplazados por criaturas fantásticas como tributo al Infierno; esto se sabe a partir de la balada ‘Tam Lin’.

Algunos folcloristas creían que las hadas eran los habitantes de distintas regiones de Europa, y que habían sido obligados a esconderse por los invasores. Sostenían que las sustituciones habían ocurrido de verdad; las personas que se escondían cambiaban a sus enfermizos hijos por los niños sanos de los invasores.

Según otra leyenda, los sustitutos se ponían en lugar de los niños para que se alimentaran de la madre del niño secuestrado. Y de la misma manera, el niño secuestrado se convertía en la fuente de alimento de la madre que lo robó. Esto se hacía por la supervivencia de la especie. Una vez que el sustituto y su madre drenaban las vidas del niño secuestrado y de su madre, comenzaban a buscar nuevas fuentes de alimento.

Algunos sustitutos pueden olvidar que no son humanos y comienzan a vivir una vida humana. Los sustitutos que no lo olvidan, sin embargo, pueden regresar a su familia posteriormente, dejando posiblemente a la familia humana sin advertirles primero. El niño humano por su parte, puede quedarse con la familia fantástica por siempre.

Las hadas y los niños sustitutos

Un niño sustituto es una criatura del folclore del oeste europeo, descrita generalmente como la cría de un hada, de un troll, de un elfo o de otras criaturas legendarias que lo dejan en lugar de un niño humano. El sustituto también podía ser un pedazo de madera encantada que moriría rápidamente.

Había distintas razones para secuestrar a un niño: podía ser para tenerlo como sirviente, para recibir el amor que podía dar o por malicia. Se creía que las hadas eran las que intercambiaban a los niños. Los sustitutos se alimentaban de su madre y dejaban extraños moretones en sus cuellos como resultado. El proceso de alimentación podía tomar semanas y terminaba cuando la madre quedaba seca. Cualquier cosa o persona que impidiera la nutrición del sustituto terminaría muerto. Algunas leyendas noruegas cuentan que el cambio se hacía para prevenir la endogamia, para dar a los trolls y los humanos sangre nueva, y los humanos recibían niños con una fuerza extraordinario como recompensa. Encantamientos simples, como un abrigo invertido o dejar en el lugar donde el niño dormía tijeras de hierro abiertas, servían para combatirlos. La mejor manera de evitar una sustitución era amenazando a la criatura con hierro.


Identificando a un niño sustituto

Los sustitutos se identifican por su voraz apetito, temperamento malicioso, dificultad en el movimiento, y otros rasgos desagradables. Las crónicas medievales documentaban estas características. Los sustitutos podían identificarse por un tinte verdoso en su piel. También odiaban los zapatos, por lo que solían caminar descalzos lo más seguido posible. Eran muy astutos y poseían un vocabulario que demostraba un intelecto importante. Su cabello siempre estaba enredado, sin importar cuantas veces uno lo cepille, y crece muy rápido. Se dice que si uno cortaba el pelo de un sustituto, a la mañana siguiente ya había crecido. Sus ojos y cabello eran de colores oscuros, como el verde y el marrón.

Según algunas leyendas, es posible detectar a los sustitutos porque son más inteligentes que los niños humanos. Cuando se los descubre a tiempo, sus padres deben regresarlos. En uno de los cuentos de los hermanos Grima hay un relato sobre cómo una mujer, que sospechaba que su hijo había sido sustituido, comenzó a fabricar cerveza en el casco de una bellota. El sustituto dijo entonces: ‘ahora soy más viejo que un ganso en el bosque pero nunca había visto que la cerveza se fabricara en una bellota’, y luego desapareció. Un té irlandés fabricado con una dedalera podía enviar al sustituto de regreso.

Los sustitutos son comedores selectivos, a menos que les ofrezcan algo que les gusta. Tienen orejas puntiagudas, y crecen más lento que los seres humanos. Comparados con otros niños, los sustitutos tienden a ser muy excéntricos a nivel personal y con su vestimenta. Cuando son jóvenes adultos, sus rasgos extraños son cada vez más difíciles de esconder.

Acerca de las Hadas Madrinas

En los Cuentos de Hadas, el “hada madrina” (en inglés: fairy godmother) se trata de una criatura con energías mágicas que actúa como mentora o madre de alguna persona, desempeñando un papel de cuidado, cariño y protección atribuido habitualmente a los padres reales, en muchas sociedades.

En el famoso libro Cenicienta, de Charles Perrault, este autor concluye el cuento con una moraleja cínica: ninguna ventaja personal será suficiente sin tener las conexiones apropiadas. El hada madrina constituye el ejemplo más adecuado de esta afirmación.

En realidad, las hadas madrinas son de rara aparición en los cuentos populares, pero se hicieron más familiares gracias al renombre adquirido por los relatos literarios donde intervienen hadas, como los escritos por Madame d’Aulnoy y el citado Charles Perrault.

Varios elementos sobrenaturales constituyen un patrón en los cuentos de hadas; entre ellos, la aparición de diferentes tipos de animales personificados o el auxilio ofrecido por el fantasma de una madre muerta.

El hada madrina es una figura inspirada en las Moiras griegas; este parentesco resulta evidente en la historia de La bella durmiente. Aquí, estas deidades clásicas decretan de antemano el destino de la protagonista.

En los cuentos de hadas más tardíos, estas criaturas maternales se preocupan especialmente por el bienestar de sus ahijados (es decir: los personajes apadrinados) y cuidan su fortuna personal, mientras que las hadas del antiguo folklore tenían sus propios intereses.

Por lo general, el protegido del hada madrina es un príncipe, princesa o se trata del héroe de la historia. Ella suele emplear sus dones mágicos para ayudarlo.

El ejemplo más conocido es, probablemente, el hada madrina de Cenicienta. También aparecen varias hadas madrinas en La Bella Durmiente (en el original de Perrault y en las reelaboraciones posteriores de los Hermanos Grimm).

La popularidad adquirida por estas versiones literarias convirtió al hada madrina en un motivo o adorno infaltable de los cuentos de hadas, aunque –como indicamos anteriormente– los originales populares no la contaban entre sus personajes obligados.

Aunque Perrault agregó al hada madrina en La bella durmiente, cabe destacar que en la fuente original Sol, Luna y Talía escrita por Giambattista Basile, tal figura jamás aparece.

Por último, en la variante de Cenicienta, escrita por los Hermanos Grimm, Aschenputtel no es auxiliada por su hada madrina sino por el espíritu de su madre muerta. Una gran variedad de criaturas puede adoptar ese rol.