La Renovación De Tolkien

Las teorías que el teósofo Gardner formuló para explicar la naturaleza de los duendes y de las hadas -que este autor reduce a las funciones psíquicas humanas- son tributarias de la popularidad masiva que estos seres fantásticos, muchas veces del tamaño de insectos, tuvieron durante el siglo XIX.

La Renovación De Tolkien

La Renovación De Tolkien

Además, después de la Primera Guerra Mundial, se desató el apogeo inusitado del medievalismo, y los duendes estuvieron a la orden del día. Tanto el arte popular como el arte culto se hicieron eco de la existencia de estas pequeñas criaturas.

A mitad del siglo XX, los libros para chicos y las películas de Disney mostraron que las hadas y los duendes eran capaces de interactuar pacíficamente en el mundo de los hombres, aunque las obras antiguas muchas veces indicaran lo contrario.

Escritores irlandeses escribieron obras donde mostraban que, si uno se esmeraba en observar en detalle la naturaleza, podría encontrarlos. La ficción de Diego Stephens y de Lord Dunsany es un claro ejemplo.

El interés por las criaturas feéricas aumentó notablemente a partir de la publicación, en  Oxford, de las obras de J. R. R.  Tolkien, el erudito irlandés que escribió sobre elfos y trolls que habitaban la Tierra Media.

El profesor Tolkien era un amplio conocedor del folklore, los mitos y la antigua literatura inglesa, así que cuando inventó a los Hobbits y elfos que pueblan las páginas de El señor de los anillos sabía perfectamente lo que hacía… Pero fue recién en el año 1970 cuando los títulos de Tolkien comenzaron a escalar popularidad hasta encabezar la lista de best-sellers.

Tolkien renovó un mundo mágico, maravilloso, fantasioso, poblado de duendes, dragones, unicornios, sirenas  y magos. Fue una recuperación de las raíces del folklore popular.

Etimología De Hadas Y Duendes

Según el Diccionario etimológico de Pedro F. Monlau, la palabra “hada” evolucionó de “hadada”, “fada” y “ada”. Proviene de “fata”, que en latín significa Parca. Este vocablo aparece escrito en una moneda de Diocleciano. Proviene del latín fatum, hado, o acaso de fatua, que significa “adivina”.

Etimología De Hadas Y Duendes

Etimología De Hadas Y Duendes

Cabe destacar que las parcas son el equivalente romano de las “moiras” griegas, hijas de Zeus y Temis, aunque según otras versiones pueden ser descendientes de Nix, la Noche, una deidad que podía concebirse por sí misma.

Las moiras o parcas son tres: Láquesis (la que asigna el destino), Átropos (la inflexible) y Cloto (la que hila). Personifican el destino y su función es deparar por anticipado las fortunas e infortunios de la vida de los seres humanos.

Tienen el deber de observar que el destino prefigurado para cada criatura se cumpla de acuerdo con los designios divinos, incluyendo el de los propios dioses.

Las tres están presentes en la concepción de cada persona, hilan su futuro y lo vaticinan. En las iconografías de la época se las representaba como tres damas de perfil severo y adusto: Cloto acompañada de una rueca, Láquesis con un mundo o una pluma y Átropos, con una balanza en la mano.

Con respecto a la etimología de la palabra “duende”, la entrada del mismo diccionario etimológico indica que la palabra proviene del latín domus, que significa “casa”. Vale con el significado de “doméstico” o “casero” y alude a aquellos espíritus traviesos que viven dentro de las casas.

El inglés fayse acuñó cerca del 1400, proveniente del antiguo francés faie. El vocablo conjuga el citado concepto de “fatalidad” (no necesariamente con una connotación negativa) que se atribuye a pequeños espíritus de la naturaleza, como los duendes o las hadas.

J. R. R. Tolkien efectúa la distinción, en sus “Cuentos de hadas”, entre el concepto Faërie (que alude al reino donde los duendes tienen su morada) y Faery (para mencionar a un místico o vidente).

Descripciones De Duendes Y Hadas

En el folklore europeo, un duende (fey, fae o faerie) suele ser denominado también “compañero pequeñito”, “buen compañero”, “amigo pacífico” o utilizando otros eufemismos. Se trata de un espíritu o ser sobrenatural, que ama la naturaleza.

Descripciones De Duendes Y Hadas

Descripciones De Duendes Y Hadas

La leyenda de los duendes se basa en el folklore y en los romances occidentales de la Edad Media europea (especialmente de la antigua Francia). Los duendes son seres muchas veces relacionados con mitologías orientales.

A veces, el término se utiliza para describir alguna criatura mágica, incluyendo gnomos o trolls. Otras veces, el término sólo describe un tipo específico de criatura etérea.

Generalmente, los duendes son descritos como seres humanos con poderes mágicos. En el folklore pueden ser almas de difuntos o ángeles bienhechores.

Las hadas y los duendes son acusados de actos semejantes: a veces se los caracteriza como aves de rapiña que raptan niños o los secuestran para reemplazarlos por otros. Pueden ser causantes de enfermedades mortales.

Muchas historias de duendes y cuentos de hadas combinan aventuras propias de los libros de caballería y de fábulas victorianas. Las hadas también son calificadas como “pequeños humanos” con capacidades sobrenaturales, capaces de influenciar el futuro y de surcar velozmente los cielos.

Aun cuando en la civilización moderna los duendes se ilustran como “jóvenes”, también existen hembras aladas, de estatura pequeña. En ilustraciones de duendes de la época victoriana, vemos seres minúsculos que surcan mágicamente los cielos y se confunden con las aves.

Existencia De Hadas Y Duendes

Durante el siglo XIX, los periódicos británicos informaron raptos de personas que atribuían a la presencia de hadas. El más famoso data del año 1895, y fue anunciado por el periódico Isles.

Existencia De Hadas Y Duendes

Existencia De Hadas Y Duendes

Se trató del asesinato de Bridget Cleary, un joven irlandés que había enfermado gravemente, en un breve lapso de tiempo. Su familia consultó un “doctor de hadas” que afirmó que el alma de Bridget había sido reemplazada por el alma de un hada, y que ése era el origen de la enfermedad mortal.

El doctor ideó experimentos que parecieron demostrar que el niño, efectivamente, había sido “cambiado por otro” pero conservando la apariencia de siempre.

Usualmente, se atribuyó la “posesión de las hadas” a desdichadas víctimas como niñas nacidas con deformidades físicas o retrasos mentales de gran calibre. Recién durante el siglo XX comenzaron a menguar las noticias periodísticas acerca de las muertes o raptos atribuidos a las hadas.

El último “encuentro con las hadas o duendes” informado a la sociedad británica tuvo lugar en la tranquila campiña de Yorkshire, en 1917, cuando Elsie Wright (de dieciséis años) y Francisca Griffith (su prima de diez años) tuvieron la idea de sacar fotografías en un huerto de Cottingley, donde se veían varios duendes jugando.

La madre de Elsie envió las fotos a Eduardo Gardner,  líder de la Sociedad Teosófica británica. A este grupo asistía en famoso escritor Arthur Conan Doyle, el creador de las historias detectivescas de Sherlock Holmes.

Incluso cuando las fotos eran poco convincentes, profesionales de aquella época encontraron detalles difíciles de justificar empíricamente. Esta anécdota alimentó la literatura de Conan Doyle, que causó una sensación absoluta. De esta manera, el furor por el Reino de las Hadas se extendió hacia el siglo XX.

Sólo cuando Elsie y Francisca fueron señoras de mayor de edad, cerca del año 1980, admitieron que los duendes de Cottingley eran en realidad personas de pequeña estatura: se trataba de niños mendigos. Pero muy pocos creyeron estas confidencias, realizadas en el lecho de muerte de las damas.

El incidente de Cottingley revivió la fe en duendes y hadas, que desembocó en la “Edad Dorada” del arte visual y la literatura sobre estas criaturas feéricas.

No exenta de ironía, comentó Elsie antes de morir que las fotografías -que serían la prueba más fehaciente de la existencia de los duendes- impiden en realidad observar con claridad el tamaño y la estatura de los mismos… Y que ahí estuvo el truco.

El Hada De Los Dientes

El hada de los dientes es un personaje mitológico del folklore de muchos pueblos, que realiza obsequios a los niños cuando éstos pierden su dentadura de leche.

El Hada De Los Dientes

El Hada De Los Dientes

Tales inventos pueden provocar significativos disgustos entre los infantes cuando, al crecer, se enteran que estos simpáticos seres jamás existieron. Algunos suelen sentirse traicionados por su inocente credibilidad, mientras otros niños se enorgullecen por haber desenmascarado ellos mismos la verdad.

Muchas familias contribuyen a la creación de estos mitos, cuya tradición se extiende en varias civilizaciones occidentales. Por ejemplo, en los países hispano-parlantes, en vez de hadas encontramos al “ratoncito Pérez”.  Este pequeño animal, de apellido bastante común, es llamado también “el ratón de los dientes”.

En Italia existe un “duende dental” llamado Fatina que también caza ratones (conocido como Topino).  En Francia, a este personaje se lo llama La Petite Souris (el pequeño ratón).

En Irlanda también existe un duende dental, aunque de tradición más reciente. Y en Lowland, Escocia, encontramos una costumbre parecida a la del ratón o de las hadas: se trata de una rata blanca que compra los dientes de los niños con pequeñas monedas.

Las tradiciones dentales de diferentes países han sido recopiladas y publicadas en el excelente libro para chicos: “Arroja tu diente al techo: tradiciones dentales del mundo”, escrito por Selby Beeler e ilustrado por G.  Brian Karas en el año 1998.

Los rituales de las “hadas dentales” incluyen típicamente 1) que el niño que ha perdido un diente lo coloque debajo de la almohada y 2) que el niño, a la mañana siguiente, encuentre una moneda o un pequeño billete en el lugar donde había colocado su diente la noche anterior.

Una variante menos difundida indica que el chico puede colocar su diente dentro de un vaso de vidrio, situado junto a su cama. Por la mañana, dentro del recipiente hallará la ansiada moneda. Esta opción resulta más sencilla, dado que para los padres será siempre más fácil sacar el diente de un vaso y colocar allí la moneda que buscar debajo de la almohada, corriendo el riesgo de que el hijo se despierte.

La utilidad del “hada de los dientes” es ofrecer una pequeña recompensa a los niños que pierdan dientes porque este hecho natural podría resultar traumático o preocupante para ellos. Es una manera de “atenuar” los efectos del cambio corporal.

Los Cuentos De Hadas Parte II

Muchas veces, los “cuentos de hadas” constituyen acontecimientos colmados de milagros, pero no son otra cosa que historias didácticas con una moraleja subliminal.

Los Cuentos De Hadas Parte II

Los Cuentos De Hadas Parte II

Así sucede en la Colección de cuentos de hadas (del alemán Kinder und Hausmärchen) escrita por los Hermanos Grimm. Encierran una severa e ingeniosa crítica social, que también encontramos en las narraciones del danés Hans Christian Andersen y del contemporáneo Roal Dahl.

Esta tipología de cuentos hunde sus raíces en la sarta de relatos maravillosos de Las mil y una noches, aunque también es tributario de la mitología helénica. Tal subgénero renació durante el siglo XVII gracias a las narraciones napolitanas de Giambattista Basile, así como a las reelaboraciones intertextuales que Charles Perrault efectuó de La Cenicientay La Bella Durmiente.

Aunque no obedecen completamente al género, Aladino y la lámpara maravillosa tanto como Alí Babá y los cuarenta ladrones son también incluidos en las filas de los “cuentos de hadas” de manera errónea.

En la literatura contemporánea varios escritores han acudido al formato de los “cuentos de hadas” con el objetivo de estudiar la naturaleza humana apelando a la sencillez que esta clase de relatos ofrece.

La recreación del universo fantástico empleando un lenguaje más contemporáneo es común en los libros para niños, donde los cuentos de hadas son recuperados con una finalidad cómica o graciosa, como sucede con el texto de Jon Scieszka, El apestoso hombre queso.

Otros motivos incluyen la adopción de un enfoque multicultural o feminista ante los modelos machistas eurocéntricos. En este caso, la recuperación del antiguo formato implica una crítica de viejas narrativas. La imagen de la “dama en aprietos” ha sido fuertemente deconstruida por muchos teóricos feministas.

Algunas sátiras de ese cliché podemos rastrearlas en La princesa vestida con una bolsa de papel, del escritor Robert Munsch (en este texto para niños, es la princesa quien recata a un príncipe en apuros). También las encontramos en La cámara de los horrores, de Angela Carter, una serie de narraciones contadas desde la perspectiva femenina.

Prestigiosos autores que adoptaron esta estética son Donald Barthelme, Tanith Lee, Kelly Link, A. S. Byatt, John Bly, Margaret Atwood, James Thurber, Robert Coover o Jane Yolen, entre otros.

Una larga colección de esta tipología narrativa ha sido editada por A. Lang con los siguientes títulos: El libro rojo de las hadas, El libro naranja de las hadas, y así pasando por varios colores.