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Los gremlins en el cine

En 1943, Bob Clampett dirigió Falling hare un dibujo animado de Merrie Melodies protagonizado por Bugs Bunny. Con el libro de Dahl y el proyecto fíllmico de Walt Disney como inspiración, este corto es una de las historias sobre gremlins más antiguas. Trata sobre la aparición de un conflicto entre Bugs Bunny y el gremlin en el campo aéreo. Este dibujo fue continuado por ‘Russian Rhapsody’ en 1944, otro corto en el que se mostraba cómo gremlins rusos saboteaban un avión piloteado por Adolf Hitler.

Los gremlins en el cine

Los gremlins en el cine

Un episodio de The twilight zone de 1963‘Nightmare at 20,000 feet’ (Pesadilla a 20.000 pies), mostraba el ataque de un gremlin a un avión. Este capítulo fue rehecho para la película de ‘The twilight zone’ (1983). En el episodio original para televisión, el gremlin aparece como una criatura simiesca que inspecciona el ala del avión con la curiosidad de un animal, y luego procede a dañarla. William Shatner interpreta al pasajero que ve al gremlin. Nadie más que él lo ve, y por eso creen que está loco. el gremlin se parece más a un troll o un goblin, con piel verde y una sonrisa temible. Esta representación de un gremlin parece ser más intelectual y amenazante, y también pueden volar. El episodio fue muy famoso, y lo parodiaron en dos ocasiones:

    • Un gremlin parecido al de ‘Pesadilla a 20.000 pies’ aparece en un especial de Noche de Brujas de ‘Los Simpsons’ (el capítulo incluso se llama ‘Terror a 5 ½ pies’), e intenta destruir la rueda del autobús escolar de Bart.
    • Un especial de Tiny Toon llamado ‘Night Ghoulery’ incluía un segmento llamado ‘Gremlin en un ala’, que también parodia a ‘Pesadilla a 20.000 pies’, aunque Plucky está en el lugar de William Shatner acompañado por Hamton en el avión, y el gremlin es parecido al que aparece en el corto de Bugs Bunny ‘Falling Hare’. de hecho, el gremlin es tan persistente que aparece al final, haciendo de azafata.

Distintas variedades de Gremlins

Como suele pasar con las criaturas folclóricas en la ficción, la naturaleza de los gremlins cambia mucho dependiendo del escenario. Hay criaturas llamadas gremlins en los videojuegos, la literatura fantástica, los juegos de rol, etc. Muchos de los gremlins que se encuentran en la cultura popular tienen poco en común con las criaturas originales de las leyendas de la fuerza aérea.

Un ejemplo conocido es la película de 1984 Gremlins, y su secuela de 1990 Gremlins 2: the new batch. Los gremlins de estas películas no tenían nada que ver con los aviones, aunque solían ser adeptos a sabotear los sistemas mecánicos; conexiones más explícitas entre los gremlins de las películas y los del folclore surgieron en otras novelizaciones posteriormente. Los gremlins fílmicos se diferencian de los mitológicos en que aparecen como monstruos con largas orejas, similares a las de un  murciélago, dientes y garras puntiagudas, ojos rojos y piel de reptil.

De hecho, estas criaturas reciben el nombre de ‘gremlins’ porque el protagonista, Billy Peltzer, recuerda el discurso de un amigo, Murray Futterman, sobre la leyenda de los gremlins. Al notar las semejanzas decide nombrarlos de esa manera.

Otro ejemplo de gremlins en la cultura popular aparece en un episodio de ‘Encantadas’, (‘El poder de tres rubias’), en el que criaturas azules a las que Paige se refiere como gremlins, comienzan a sabotear las cosas en su nuevo trabajo.

Gremlin

La palabra ‘gremlin’ se originó a partir de la jerga de los aviadores de la Fuerza Aérea Real (RAF) en Malta, Medio Oriente e India, y el registro más antiguo fue un poema publicado en el diario ‘Aeroplane’ (Aeroplano), en Malta el 10 de Abril de 1929. La idea de que los gremlinsfueran los responsables por el sabotaje aéreo se popularizó durante la 2º Guerra Mundial entre los aviadores de la Fuerza Aérea británica, sobre todo entre los hombres de las Unidades Fotográficas de Reconocimiento (PRU) de RAF Benson, RAF Wick y RAF St. Eval.

Gremlin

Gremlin

Las criaturas eran responsabilizadas por accidentes inexplicables que a veces ocurrían durante sus vuelos. En un momento se creía que los gremlins tenían simpatía por el enemigo, pero las investigaciones revelaron que los planos de los enemigos también tenían problemas mecánicos inexplicables. Los gremlins eran bromistas en todo momento, y no tomaban ningún lado en los conflictos, actuaban sólo por interés propio. En realidad, los gremlins eran una especie de ‘bola flameante’. Esto llevó al folclorista John Hazen a afirmar que el gremlin ‘ha pasado a ser considerado como un fenómeno nuevo, un producto de la era de las máquinas-la era del aire’.

Una referencia antigua sobre los gremlins apareció el 18 de abril de 1942 en un artículo del ‘Royal Air Force Journal’ de Hubert Griffith. Este artículo afirmaba que las historias existían hacía años, y que había recolecciones de ellas contadas por os pilotos de la Batalla de Inglaterra Spitfire a principios de 1940. Fuentes posteriores dicen que las historias se pueden rastrear hasta la 1º Guerra Mundial, pero no hay evidencia impresa sobre esto.

El autor Roald Dahl es el responsable de popularizar a los gremlins en todo el mundo. Conocía las historias desde que había entrado al servicio militar en el escuadrón 80º de la RAF en Medio Oriente. Dahl tuvo su propia experiencia en un accidente en el desierto del Líbano. En Enero de 1942, fue transferido a Washington D.C. como agregado del Asistente Aéreo. Allí se dedicó a la escritura de su novela, ‘The Gremlins’ (Los Gremlins), en la que describía a los gremlins masculinos como ‘trastos’ y a las femeninas como ‘fifinellas’. Dahl mostró el manuscrito terminado a Sydney Bernstein, la cabeza del Servicio de Información Británico, quien tuvo la idea de enviárselo a Walt Disney.

El manuscrito llegó a las manos de Disney en Julio de 1942, y consideró usarlo como material para una película. El proyecto fílmico nunca llegó a concretarse, pero Disney consiguió que la historia fuera publicada en el número de Diciembre (1942) de la revista Cosmopolitan. Alrededor de medio año después, se publicó una versión revisada en un libro de imágenes de Random House. Gracias a Disney principalmente, la historia tuvo la publicidad suficiente como para ayudar a introducir una audiencia más amplia. Los números 33 a 41 de ‘Walt Disney’s Comics and Stories’, publicados entre Junio de 1943 y Febrero de 1944, contenían una serie de nueve episodios de historias cortos con el Gremlin Gus como su protagonista. La primera fue dibujada por Vivie Risto, y el resto por Walt Nelly. Esto le sirvió como introducción a la audiencia de las historietas cómicas.

Mientras Roald Dahl se hacía famoso por dar a conocer los gremlins en todas partes del mundo, muchos soldados de las Fuerzas Armadas juraban haber visto criaturas estropeando sus equipos. Uno de ellos declaró haber visto un motor saboteado que causó que su B-25 Mitchell bomber perdiera altitud rápidamente, forzando al avión a regresar a la base. El folclorista Hazen también alegó haber visto a estas criaturas, y sus testimonios aparecían en una publicación académica valorada por sus compañeros, en la que describió una ocasión donde encontró ‘un cable partido con marcas de dientes a pesar de que el freno estaba en la parte más inaccesible del avión’. Hazen dijo que escuchó el pedido de una ‘voz áspera’ que le dijo: ‘¿Cuántas veces hay que decirte que obedezcas las órdenes y no hagas trabajos para los que estás capacitado? Así es como se debe hacer’. Después de esto, Hazen escuchó un ‘tañido musical’ y otro cable se rompió.

Los críticos que se oponen a estas historias, afirman que los nervios del combate y las alturas causan alucinaciones como estas,que generalmente funcionan como un mecanismo de defensa de la mente para ayudar a explicar los problemas que los soldados enfrentaban cuando combatían.

Los kobolds como espíritus de las minas

Los mineros del Medioevo europeo creían en los espíritus subterráneos. El kobold ocupó este lugar en el folclore alemán, y se asemeja a otras criaturas de su tipo, como el knocker inglés y el coblynau galés. Las historias de los kobolds subterráneos eran comunes enAlemania en el siglo XVI. Los mineros supersticiosos creían que las criaturas eran mineros expertos y metalúrgicos, y decían escuchar los ruidos de palas, martillos y perforación de su trabajo. Algunas historias afirman que los kobolds vivían ‘dentro’ de la roca.

Los kobolds como espíritus de las minas

Los kobolds como espíritus de las minas

Las leyendas suelen describir a los kobolds subterráneos como criaturas malignas. En los pequeños pueblos mineros medievales, la gente rezaba para recibir protección contra ellos. Los culpaban de los accidentes, y derrumbamientos de rocas que terminaban con las vidas de los mineros humanos. Una de las travesuras preferidas por los kobolds consistía en hacer que los mineros encontraran minerales inútiles. Por ejemplo, los mineros del siglo XVI a veces encontraban lo que parecían ser vetas de cobre o plata, pero cuando la fundían resultaban ser minerales contaminantes que incluso podían ser venenosos en ocasiones. Estos minerales causaban una sensación de ardor en aquellos que los tocaban. Los mineros trataban de aplacar a los kobolds con ofrendas de oro y plata, además de con un trato respetuoso. Sin embargo, algunas historias cuentan que los kobolds daban más minerales venenosos a cambio de este trato bondadoso. Los mineros llamaban a estos minerales ‘cobalto’ por el nombre de las criaturas de las que se supone que venía. En 1735, el químico sueco Georg Brandt aisló a una sustancia de estos minerales y la llamó ‘cobalto rex’. En 1780, científicos demostraron que se trataba de un nuevo elemento al que nombraron ‘cobalto’.

Cuentos de otras partes de Alemania describen a los kobolds mineros como criaturas benéficas, siempre y cuando fueran bien tratados. Los mineros del siglo XIX de Bohemia y Hungría reportaron ruidos en las minas. Interpretaron estos sonidos como advertencias de los kobolds de que no tenían que ir allí. Otros mineros creían que los golpes indicaban dónde se encontraban las vetas de metal: mientras más ruido hubiera, mayor sería la riqueza de las vetas. En 1884, la espiritualista Emma Hardinge Britten reportó la historia de Madame Kalodzy, quien afirmó haber oído a los kobolds mineros mientras visitaba a un campesino llamado Michael Engelbrecht: ‘Durante los primeros tres días de nuestra llegada, escuchamos algunos golpes suaves que venían desde la boca de la mina, como vibraciones o golpes muy distantes…’. Los kobolds a veces son indiferentes a los mineros humanos, siempre y cuando no los molesten. Se contentan con trabajar en las minas, conseguir metales y fundirlos.

Kobolds: Espíritus del hogar Parte II

Algunas leyendas cuentan que ciertos kobolds se volvían malignos y vengativos, e infringían enfermedades sobrenaturales, deformaciones y heridas sobre los dueños de la casa. Sus travesuras iban desde golpear a los sirvientes hasta asesinar a aquellos que los insultaban.

Kobolds: Espíritus del hogar Parte II

Kobolds: Espíritus del hogar Parte II

Un noble visitó la casa de Hinzelmann y se negó a aceptar las protestas del kobold, que decía que era un cristiano. Hinzelmann lo amenazó y el hombre terminó huyendo por su vida. Otro noble se negó a beber en honor del kobold, lo cual tuvo como resultado un ataque del kobold que casi lo mata. Cuando un sirviente de la cocina ensució al kobold Hodekin –además de tirarle agua cada vez que lo veía-, éste pidió que el chico fuera castigado, pero el mayordomo no lo hizo porque consideró que eran bromas infantiles. Hodekin entonces esperó que el chico se fuera a dormir y lo estranguló, lo descuartizó y arrojó sus partes en una olla puesta al fuego. El cocinero  reprendió al kobold por esto, y entonces Hodekin puso sangre de sapo en la carne que iba a preparar el cocinero para un obispo. El cocinero lo volvió a castigar por este comportamiento, y entonces Hodekin lo lanzó al foso bajo el puente levadizo. Según Luthi, estas historias reflejan el miedo que la gente les tenía. Thomas Keightley atribuyó las características de los kobolds al ‘ventrilocuismo y los artificios de los sirvientes’.

Archibald Maclaren relacionó el comportamiento del kobold con la personalidad de los dueños de casa; un hogar virtuoso tendría un kobold productivo y servicial mientras que uno vicioso, una criatura maligna y traviesa. Si los dueños entregan lo que el kobold pide, éste deja de molestar.
Hinzelmann castigaba a los malvados. Por ejemplo, cuando el secretario de Hudenmuhlen dormía con la criada, el kobold interrumpió el encuentro sexual y golpeó al secretario con el mango de una escoba. El rey Goldemar reveló las transgresiones secretas del clérigo, lo cual lo disgustó. Joseph Snowe contó una historia sobre n kobold de Alte Burg: dos estudiantes dormían en el molino donde la criatura vivía, y uno de ellos se comió la ofrenda que el molinero le había dejado al kobold. El estudiante que no había tocado la comida sintió que el tacto del kobold era ‘suave y gentil’, pero el que la comió sintió que ‘los dedos de su mano eran puntiagudos, parecía que tenían puntas de flecha envenenadas, o fuego’. Incluso los kobolds amistosos no siempre son buenos, y los kobolds caseros pueden hacer travesuras sin necesitar una razón para ello. Esconden cosas, empujan a las personas cuando se agachan a buscar algo y hacen ruido de noche para despertar a la gente. Hodekin de Hildesheim vagaba por las paredes del castillo de noche, lo cual forzaba a una vigilancia constante. Un kobold que vivía en la casa de un pescador en Kopenick, solía mover a los pescadores durmientes para que sus cabezas y dedos del pie estuvieran alineados. Al Rey Goldemar le gustaba tocar el arpa y jugar a los dedos. Una de las bromas de Hinzelmann consistía en pinchar a los borrachos para que comenzaran a pelear con sus compañeros. A Hinzelmann le gustaban las dos hijas de su amo, por lo cual espantaba a sus pretendientes para que nunca se casaran.

Algunos cuentos folclóricos cuentan historias de personas que intentaron deshacerse de ellos. En un cuento, un hombre cuyo establo estaba ocupado por un kobold, puso toda la paja en una carreta para quemar el establo y luego se mudó para comenzar de nuevo en otro lugar. Cuando se iba, miró atrás y vio al kobold sentado detrás de él. ‘Ya era tiempo de que nos mudáramos’, le dijo. Un cuento similar de Hopernick cuenta que un hombre trató de sacar al kobold de su casa. Cuando se preparaba para irse, vio que el kobold también estaba juntando sus cosas para mudarse y comprendió que no iba a poder deshacerse de esa criatura. El amo del castillo Hundermuhlen no quería a Hinzelmann y trató de escaparse de él mudándose a otro lugar con su familia. Sin embargo, el kobold viajó con ellos en la forma de una pluma blanca, lo cual descubrieron cuando se llegaron a una hostería.

“¿Por qué me abandonan? Puedo seguirlos fácilmente a cualquier lugar. Es mejor para ustedes volver a su hogar, y no abandonarlo de nuevo por mi culpa. Saben bien que si lo quisiera podría llevarme todo lo que tienen, pero no deseo hacerlo”.

En algunos cuentos, el exorcismo realizado por un sacerdote cristiano funcionaba. El obispo de Hildesheim logró exorcizar a Hodekin del castillo. Sin embargo, ni siquiera este método es infalible; cuando un exorcista intentó echar a Hinzelmann, el kobold destrozó el libro sagrado del sacerdote, y luego lo atacó y persiguió. Insultar a un kobold podía ser uno de los métodos para espantarlo, pero se corría el riesgo de recibir una maldición. Cuando alguien intentó ver su verdadera forma, Goldemar dejó la casa y juró que nunca volverían a tener tanta suerte como la que habían tenido bajo su protección. Entre las acciones que Hutchen consideraba insultantes se incluyen la donación de vestimenta, apurarlo en sus tareas, quemar la casa y dejar una rueda en frente de ella.

Kobolds: Espíritus del hogar

Los kobolds domésticos están ligados a un hogar específico. Algunas leyendas afirman que cada casa tiene un kobold en ella, sin importar los deseos o necesidades de sus dueños. Los medios por los que un kobold entra a una nueva casa varían de historia en historia. Según una de las tradiciones, el kobold entra a la casa anunciándose a si mismo de noche, y deja como señal de que estuvo ahí astillas de madera alrededor de la casa, además de poner basura o estiércol de vaca en la leche. Si el amo de la casa deja las astillas de madera y bebe la leche, el kobold entra a vivir allí.

Kobolds: Espíritus del hogar

Kobolds: Espíritus del hogar

El kobold Hinzelmann del castillo Hundermuhlen llego en 1584, y se anuncio mediante golpes y sonidos. Si alguien se compadece de un kobold cuando éste toma la forma de una criatura mojada y fría, y lo lleva adentro para calentarlo, el espíritu entonces toma ese lugar como residencia. Una tradición de Perleberg cuenta que el dueño de casa debe seguir instrucciones específicas para atraer a un kobold a su casa. Debe ir el día de St. John al bosque entre la medianoche y la una de la mañana. Cuando encuentre un hormiguero con un pájaro sobre él, debe decir una frase determinada que hace que el pájaro se transforme en una persona pequeña. La figura entonces salta a una bolsa sostenida el dueño, y así puede llevarlo a su casa. Aunque los sirvientes vayan y vengan, el kobold se queda.

Los kobolds hogareños solían vivir en el área principal de la casa, aunque algunos relatos los ubican en partes menos frecuentadas del hogar, como los establos y graneros o las bodegas de cerveza de las hosterías. De noche, estos koboldsrealizaban las tareas que los humanos dejaban incompletas: limpiaban los establos, alimentaban al ganado y a los caballos, lavaban las ollas y platos y barrían la cocina. Otros ayudaban a los comerciantes y vendedores. Una leyenda de Colonia afirma que los panaderos de la ciudad, a principios del siglo XIX, nunca necesitaban ayuda porque todas las noches el kobolds conocido como Heinzelmanchen hacía todo el pan que necesitaban. De la misma manera, los kobolds que vivían en las bodegas de cerveza de las hosterías la fabricaban, y además limpiaban las mesas y lavaban las botellas y los vasos. Esta asociación entre los kobolds y el trabajo dio lugar a un refrán corriente en el siglo XIX en Alemania, que decía que una mujer que trabaja rápidamente ‘tiene un kobold’.

Los kobolds traen bienestar a la casa en la que viven en la forma de granos y oro. Una leyenda de Saterland, documentada por Thorpe en 1852, cuenta sobre un kobold llamado ‘el Alrun’. A pesar de tener un pie de altura, la criatura podía llevar una carga de centeno en su boca para las personas con las que vivía, y lo hacía diariamente siempre y cuando recibiera sus galletas y leche. El dicho ‘tener un Alrun en el bolsillo’ significa ‘tener suerte en el juego’. Sin embargo, los regalos de los kobolds pueden ser robados, ya que, según algunas leyendas, son demoníacos y malignos. A pesar de esto, los campesinos alimentan a los kobolds con la esperanza de que le siga trayendo regalos. El enriquecimiento inesperado de una familia era atribuido a la llegada de un nuevo kobold a la casa.

Los kobolds traen buena suerte y ayudan a sus anfitriones siempre y cuando éstos los cuiden. Hinzelmann se ocupaba de encontrar las cosas que se habían perdido; solía cantar la siguiente rima: ‘Si tú me dejas vivir aquí/ buena suerte tendrás/ pero si me persigues/ la suerte nunca vendrá a este lugar’. Tres famosos kobolds (el Rey Goldemar, HInzelmann y Hodekin) advirtieron sobre determinados peligros a los dueños de las casas donde vivían. Hinzelmann le dijo a un coronel que tuviera cuidado cuando saliera a cazar. El hombre ignoró la advertencia y terminó disparándose por accidente. Hinzelmann apareció y le dijo: ‘Ves, ahora has recibido el peligro del que te había hablado. Si no hubieras disparado esta vez, la desgracia no hubiera caído sobre ti’. El kobold Hodekin, que vivía con el obispo de Hildesheim en el siglo XII, advirtió en una ocasión al obispo sobre un asesinato. El obispo entonces tomó posesión de las tierras del asesino, y las unió a las del obispado.

A cambio de esta ayuda, la familia debía dejar una porción de su comida (o de cerveza) para el espíritu, y además tenían que tratarlo con respeto y nunca burlarse de él. Los kobolds esperan ser alimentados en el mismo lugar y a la misma hora todos los días, o, en el caso del Hutchen, una vez a la semana y en vacaciones. Según una tradición, su comida favorita es la sémola o las gachas. Algunos relatos cuentan que los kobolds tenían su propia habitación; el kobold Hinzelmann poseía una habitación en el castillo donde vivía, totalmente amueblada. Se creía que el Rey Goldemar dormía en la misma cama que Neveling von Hardenberg, y que había pedido un lugar en la mesa y un estable para sus caballos. Keightley cuenta que la doncella que deja su empleo en una casa, debe advertir a su sucesora sobre los cuidados del kobold.

Características del Kobold

Los Kobolds son espíritus y, como tales, forman parte del reino espiritual. Sin embargo, al igual que los demás espíritus europeos, suelen habitar entre los humanos. Aunque ‘kobold’ es un término general, los relatos suelen dar nombres particulares a estas criaturas y a sus distintas clases.

Características del Kobold

Características del Kobold

El nombre ‘Chim’ es muy común, y otros nombres que se encuentran generalmente en las historias son: Chimmeken, Rey Goldemar, Heinzchen, Heinze, Himschen, Hinzelmann, Hodekin, Kurd Chimgen, Walther y Wolterken. Entre los nombres locales se incluyen Allerunken, Alraune, Galgenmannlein (al sur de Alemania), Glucksmannchen, Heinzelmannchen (en Colonia), Hutchen y Oaraunle. Los Heinzelmannchen son una especie de kobolds de Colonia, y el Klabautermann es el kobold en el que creían los pescadores y marineros del Mar Báltico. Muchos de estos nombres son modificaciones de nombres alemanes comunes, como Heinrich (abreviado como Heinze), Joachim y Walter.

Los kobolds pueden manifestarse en la forma de animales, fuego, seres humanos y objetos. Los kobolds fogosos reciben distintas denominaciones: drakes, draches o puks. Un cuento de Altmark, documentado por el erudito anglosajón Benjamín Thorpe en 1852, describe al kobold como ‘una criatura fogosa con cabeza ancha, que generalmente agita de un lado para el otro’. Una leyenda del mismo período proveniente de Pechule, cerca de Luckenwald, cuenta que el kobold vuela por el aire en la forma de un galón azul y lleva granos. ‘Si le tiran un cuchillo o lo atacan con otra arma, explotará y dejará caer lo que sea que lleva’. Algunas leyendas, provenientes del oeste de Uckermark, adscriben las características humanas y fogosas al kobold. Estas asociaciones con lo fogoso, junto con el nombre ‘drake’, probablemente conectan al kobold con los dragones míticos.

Los kobolds que viven en hogares de humanos suelen ser parecidos a ellosvisten como campesinostienen una altura semejante a la de un niño de cuatro años. Una leyenda de un lugar llamado Alte Burg, registrada por el folclorista Joseph Snowe, cuenta una historia sobre una criatura ‘de baja estatura y complexión enjuta, que no era ni niño ni hombre pero se acercaba a la condición humana y estaba vestido con un sobretodo colorido y un sombrero de ala ancha sobre su diminuta cabeza’. El kobold Hodekin (también conocido como Hudekin y Hutchen) de Hildesheim, usaba un pequeño sombrero también. Otro tipo de kobold conocido es el Hutchen, de quien se dice que tiene entre 0.3 y 1 metro de alto, cabello y barba rojos, y usa ropa verde con un sombrero rojo. Algunos kobolds se parecen a niños. Según el novelista  Saintine, los kobolds son los espíritus de los niños muertos, y suelen aparecer con un cuchillo que representa el medio con el que los mataron. Hinzelmann (también conocido como Heinzelmann), un kobold del folclore de la región de Luneberg, tenía la forma de un hermoso niño con cabello rubio y enrulado, vestido con un tapado de seda rojo. Su voz era ‘suave y tierna como la de un niño o una doncella’.

http://www.linkmesh.com/duendes/b_el_arco_del_duende.php

Las leyendas describen a los kobolds mineros como seres de 0.6 metros de altura con apariencia de ancianos, y también como criaturas enanas, encorvadas y horribles. En 1820, la espiritualista Emma Hardinge Britten  grabo la descripción de los kobolds mineros de Madame Kalodzy, quien vivía con dos campesinos llamados Dorothea y Michael Engelbrecht:

‘Estábamos por sentarnos a tomar el té, cuando Madamoseille Gronin nos dijo que miráramos una luz del tamaño de un plato de queso que apareció repentinamente en la pared del pequeño jardín, opuesto a la puerta de la cabaña donde estábamos sentados.
Antes de que cualquier de nosotros pudiera examinarla, aparecieron cuatro luces más casi simultáneamente, de la misma forma y distinto tamaño. Alrededor de cada una de ellas se veía el tenue perfil de una pequeña figura humana, negra y grotesca, que parecía una imagen grabada en un pequeño tronco reluciente. Dorothea se besó las manos al ver a estas criaturas horripilantes, y Michael se santiguo con una gran reverencia. Por lo que respecta a mis compañeros y a mi, estábamos tan asombrados y fascinados con esas formas cónicas que no podíamos movernos ni habla hasta que comenzaron a entrar en una especie de danza y luego desaparecieron, uno por uno’.

El mismo informante afirmó haber visto a los kobolds posteriormente. Los describió como ‘duendes diminutos de dos o tres pies de alto, color negro, y en la parte donde el ser humano tiene el corazón ellos tenían un circulo luminoso’. El Heinzelmannchen de Colonia se asemeja a un hombre bajo y desnudo, y el Klabautermann, un kobold de las creencias de los pescadores y los marineros del Mar Báltico, generalmente aparece como una figura semejante a la humana con una pipa y vestido con el sombrero marinero y una chaqueta roja o gris.

Otros kobolds aparecen en forma de animales. El folclorista D. L. Ashlimanha, realizó informes sobre kobolds que aparecen en forma de gatos y gallinas, y Arrowsmith y Moorse mencionaron kobolds con forma de murciélagos, víboras, gusanos y gallos. Thorpe realizo un informe en el que dice que la gente de Altmark creía que los kobolds aparecen como gatos negros cuando caminaban sobre la tierra. El kobold Hinzelmann podía aparecer como una marta negra o como una serpiente larga.

Por lo general, los kobolds permanecen completamente invisibles. Aunque el rey Goldemar, un famoso kobold del castillo Hardenstein, tenía manos ‘finas como las de un sapo, y suaves al tacto’, nunca se dio a conocer. El amo del castillo Hundermuhlen, cuando Hinzelmann vivía, convenció al kobold de que lo dejara tocar una noche. Los dedos del kobold ‘eran como los de un niño, y su rostro era una calavera, no tenia calor humano’. Una leyenda cuenta que una sirvienta le había llevado un regalo al kobold que vivía en su casa y le preguntó si podía verlo. El kobold se negó, diciendo que eso sería aterrorizante. La sirvienta insistió, y finalmente el kobold le dijo que se encontraría mas tarde, y que debía llevar un balde de agua fría. El kobold espero a la sirvienta, desnudo y con un cuchillo de carnicero en su mano. La sirvienta se desmayo al verlo, y el kobold la despertó con el agua fría. Según una variante de la historia, se cree que lo que la sirvienta vio fue un bebé flotando en un casco lleno de sangre; años después, la mujer dio a luz a un hijo bastardo, y lo escondió en un barril. La leyenda describe los castigos que le esperan a aquellos que intentan engañar a un kobold. Por ejemplo, Hinzelmann engaño a un noble diciéndole que había un kobold en una jarra. Cuando el noble cubrió la boca del jarro para atrapar a la criatura el kobold dijo:

‘Si tiempo atrás no hubiera escuchado a otras personas decir que eras un necio, me hubiera enterado hoy por mi cuenta, ya que pensaste que estaba en una jarra vacía y fuiste a taparla con tus manos, intentado atraparme. No creo que valgas el esfuerzo, pero te habría dado tal lección, que me recordarías por largo tiempo. Dentro de poco recibirás una pequeña zambullida’.

Cuando un hombre tiró cenizas para tratar de ver las huellas del rey Goldemar, el kobold lo cortó en pedazos, lo puso en una estaca, lo rostizó, hirvió sus piernas y cabeza y se lo comió. El Heinzelmanchen de Colonia salio de la ciudad y zarpo hacia otro país cuando la esposa del sastre tiró arvejas en las escaleras para que los kobolds las aplastaran y así poder ver sus huellas. En 1850, Keightley noto que Heinzelmanchen ‘había desaparecido debido a la curiosidad de la gente, que en todos los tiempos fue la causante de gran parte de lo que era bello en el mundo’.

Origen y etimología del Kobold

El origen de los kobolds es oscuro. Algunas fuentes igualan al kobold doméstico con criaturas como el boggart inglés, el hobgoblin y el pixy, o con el brownie escocés y el nisse escandinavo. Por otro lado, los kobolds subterráneos son comparados con los duendes nórdicos y el knocker de Cornualles.

Origen y etimología del Kobold

Origen y etimología del Kobold

El historiador irlandés Thomas Keightley, afirmó que el kobold alemán y el nisse escandinavo son anteriores al brownie escocés o a la fairy irlandesa, y que influyó sobre estas criaturas. Sin embargo, el folclorista americano Richard Mercer Dorson descartó este argumento porque, según él, reflejaba los prejuicios de Keightley sobre la superioridad de las ideas godo-germanas sobre las celtas.

La creencia en los kobolds representa la supervivencia de las costumbres paganas después de la llegada del Cristianismo y de la era moderna, y ofrece indicios acerca de cómo los europeos paganos adoraban en la privacidad de sus hogares. El historiador de la religión, Otto Schrader, sugirió que las creencias en los kobolds derivan de las tradiciones paganas en las que se adoraban deidades caseras que se creía que vivían en el corazón del fuego. Por otra parte, Nancy Arrowsmith y George Moorse afirmaron que la gente creía que los primeros kobolds eran espíritus arbóreos. Según el poeta del siglo XIII, Conrad de Wurzburg, los alemanes medievales tallaban kobolds en cera y madera de boj, y luego los ponían ‘en el cuarto por diversión’. La gente creía que el kobold salvaje permanecía en la materia usada para tallar la figura. Estas estatuas eran de 30 a 60 cm. de alto, y tenían vestimentas coloridas y grandes bocas. Un ejemplo, conocido como el ‘moloke’, fue hecho a partir de cera blanca y usaba una remera azul con un chaleco de terciopelo negro. La expresión del siglo XVII ‘reírse como un kobold’ podía referirse a las muñecas con las bocas bien abiertas, y posiblemente significaba ‘reírse fuerte y con ganas’. Estas estatuillas de kobolds se guardaban en contenedores de vidrio y madera. El estudioso de la mitología, Jacob Grimm, rastreó esta costumbre hasta la era romana, y afirmó que las autoridades religiosas la toleraban incluso después de que los alemanes habían sido convertidos al cristianismo.

Varias etimologías del término ‘kobold’ han sido sugeridas. En 1908, Otto Schrader descubrió la palabra ‘kuba-walda’, que significaba ‘aquel que gobierna en la casa’. Según esta teoría, la raíz de la palabra es ‘chubisi’, palabra del alemán antiguo para ‘casa, edificio o cabaña’, y la palabra similar a la raíz del inglés ‘cove’. El sufijo ‘-old’ significa ‘gobernar’. El investigador Ken Dowden identificó al ‘kowefalt’, un espíritu con poder sobre una habitación determinada, como uno de los antecedentes del término ‘kobold’. Trazó paralelos entre el kobold y los ‘lares’ romanos, además de con los ‘cofgodas’ anglosajones. El linguista Paul Wexler propuso otra etimología, y relacionó la palabra ‘kobold’ con las raíces ‘koben’ (‘pigsty’) y ‘hold’ (‘espíritu parado’).

Grimm propuso una de las etimologías más claras y aceptadas de los últimos tiempos, y rastreó el origen de kobold hasta llegar al Latín ‘cobalus’, luego al Griego ‘koba’los’, que significa ‘pícaro’. El cambio del final de la palabra ‘olt’, es una característica del idioma alemán, usada para denominar a los monstruos y seres sobrenaturales. Otras variantes de ‘kobold’ aparecieron a comienzos del siglo XIII. Las palabras ‘goblin’ y ‘gobelin’ pueden haber derivado de la palabra ‘kobold’, o de ‘kofewalt’. Por otra parte, ‘kobold’ puede venir del inglés y francés medievales ‘goblein’, y en última instancia de del latín medieval ‘gobelinus’. Existen términos relacionados en el Danés, como ‘kabout’, ‘kabot’ y ‘kabotermanneken’. El anticuario inglés ‘harles Hardwick, tras citar esta evidencia, argumentó que los kobolds caseros y criaturas similares, como el bogie escocés, el goblin francés y el puck inglés, descienden del griego ‘kobaloi’, que son ‘criaturas cuyo único deleite consiste en desconcertar a la raza humana y evocar terrores inofensivos que rondan constantemente en las mentes de los tímidos’. Siguiendo la definición de Grimm, los kobaloi eran espíritus invocados por pícaros. De manera similar, el escritor inglés Archibald Maclaren, ha sugerido que las creencias en los kobolds descienden de la costumbre romana de adorar a los ‘lares’, deidades hogareñas, y a los ‘penates’, dioses de las casas y las provisiones.

Otra clase de kobold vive en lugares subterráneos. Los folcloristas propusieron como origen del kobold minero las creencias de los antiguos nórdicos o las tribus germanas. El novelista escocés Walter Scott, sugirió que los nórdicos basaron la imagen de los kobolds sobre la de los finlandeses, los lepones y los letones que los invadieron y que buscaron refugio en las cuevas y montañas del norte de Europa. Allí, se dedicaron a trabajar en las minas y, según las creencias de los nórdicos, llegaron a ser considerados seres sobrenaturales. Estas creencias se esparcieron y llegaron a identificarlos con los gnomos, los goblin y los bogles. Los humoristas William Edmonstones Aytoun y Theodore Martin decían que los nórdicos habían sido los modelos tomados para describir a los kobolds mineros y criaturas semejantes, como los duendes, los goblins y los trolls; los mineros y herreros nórdicos ‘eran pequeños en sus proporciones físicas, y generalmente hacían sus trabajos cerca de las bocas de las minas entre las colinas’. Esto dio lugar al surgimiento de mitos acerca de las criaturas pequeñas y subterráneas, y las historias se esparcieron a lo largo de Europa ‘tan rápidamente como las migraciones militares desde esos mismos lugares’.

El escritor alemán Heinrich Smidt creía que los kobolds marítimos, o Klabautermann, entraron al folclore alemán por medio de los marineros que las escucharon en Inglaterra. Sin embargo, los historiadores David Kirby y Merja-Liisa Hinkkanen no están de acuerdo con esto, porque afirman que no existen evidencias de tales creencias en Inglaterra. Una visión alternativa conecta el mito de los Klabautermann con la historia de Saint Phocas de Sinope. Como la historia se expandió desde el Mar Negro hasta el Báltico, el erudito Reinhard Buss cree que el Klabautermann es una mezcla de las creencias pre-cristianas con nuevas criaturas.

Kobold

El kobold es un espíritu del folclore alemán. Aunque generalmente invisible, el kobold puede materializarse en la forma de un animal, de fuego, de ser humano o de un objeto mundano.

Kobold

Kobold

Las descripciones más comunes de los kobolds los muestran como figuras semejantes a los humanos, del tamaño de niños pequeños. Los kobolds que vivían en las casas de los humanos usaban la ropa de los campesinos; aquellos que vivían en las minas eran feos y encorvados, y los que vivían en los barcos fumaban pipas y vestían ropa de marinero.

Leyendas cuentan que existen tres tipos de kobolds. Los más comunes son las criaturas que viven en las casas y tienen una naturaleza ambivalente; aunque a veces realizan las tareas domésticas, pueden hacer travesuras malignas si los insultan o ignoran. Los kobolds famosos de este tipo incluyen al Rey Goldemar, a Hinzelmann y a Hodekin. En algunas regiones los kobolds so conocidos por sus nombres locales, como el Galgenmannlein del sur de Alemania y el Heinzelmannchen de Colonia. Otro tipo de kobold habita en lugares subterráneos, como las minas.

El nombre del cobalto viene del nombre de la criatura, ya que los mineros medievales culpaban al espíritu por la naturaleza venenosa y problemática de este elemento, que contaminaba a otros. Un tercer tipo de kobold, el Klabautermann, vivía en los barcos y ayudaba a los marineros.

La creencia en los kobolds es evidencia de la supervivencia de las costumbres paganas después de la llegada del Cristianismo a Alemania. Estas creencias se remontan al siglo XIII por lo menos, cuando los campesinos alemanes  tallaban efigies para sus hogares. Estas prácticas paganas posiblemente hayan derivado de las creencias en los traviesos ‘kobalos’ de la antigua Grecia, de los ‘lares’ y ‘penates’ romanos o de las creencias griegas nativas en unos espíritus llamados ‘kofewalt’. Las creencias en los kobolds tienen sus paralelos en leyendas sobre criaturas semejantes de otras regiones de Europa, y los investigadores todavía discuten sobre si los nombres de las criaturas como los goblins y los kabouters derivan de la misma raíz que los kobolds. Esto indicaría un origen común para estas criaturas, o puede tratarse de préstamos culturales e influencias de unos pueblos europeos sobre otros. Siguiendo este esquema, los kobolds subterráneos posiblemente comparten sus orígenes con criaturas como los gnomos y los duendes, y el Klabautermann acuático con espíritus del aguasimilares.

Brownie

Un brownie/brounie (urisk para los escoceses de las Tierras Bajas, o brùnaidhúruisg gruagach para los galeses), es una criatura popular del folclore de Escocia e Inglaterra. Es la contraparte escocesa e inglesa del tomte escandinavo, del domovoi eslavo y delHeinzelmannchen alemán.

Brownie

Brownie

Tradición

Los brownies viven en las casas de los humanosayudan con las tareas del hogar. Sin embargo, no quieren que los vean, y por esoaparecen de noche únicamente. Es tradición que los habitantes de la casa les dejen comida o regalos a modo de intercambio. Les gusta mucho la miel y los cereales. Suelen abandonar la casa si los regalos son usados como formas de pago, o si los dueños hacen mal uso de ellos. Los brownies arman su hogar en partes de la casa que no son usadas por los dueños.

El ùruisg tienen las cualidades del hombre y un espíritu variado. Disfrutan mucho la soledad en ciertas temporadas del año. Hacia el final de las cosechas se vuelve más sociable, y vaga por los establos y los campos. Tienen debilidad por los productos de las lecherías, y era temido por las lecheras, por lo cual recibía libaciones de leche regulares para ganar su favor. Sólo lo podían ver aquellos que poseían la segunda visión, aunque hubo oportunidades en las que se mostró a personas sin ese don. Se los describe como un ser agradable y alegre, con un bonete azul, cabello amarillo, y un bastón para caminar.

Toda casa solariega tenía su ùruisg. En la cocina, cerca del fuego, había una silla desocupada que estaba reservada para él. A comienzos del siglo XX se creía que la casa de un propietario en las orillas del río Tay había albergado a este espíritu, y un dormitorio de la casa pasó a ser llamado ‘Seòmar Brùnaidh’ (la habitación del Brownie). Cuando lo irritaban o le faltaban el respeto, el brownie no dudaba en realizar travesuras. Son alegres y tienen una naturaleza benigna. Sin embargo, puede ser perezoso, aunque trabaja mucho para las personas que entienden su carácter. Cuando hacía estas tareas se dedicaban a realizar distintas tareas en la cocina, el establo y el granero con gran rapidez. Estos favores no requerían pago ni recompensa, ya que cualquier tipo de pago haría que desaparecieran para siempre. Lo único que querían era un tratamiento bondadoso, el cual siempre ganaba su favor.

En 1703, John Brand escribió en su descripción de Zetland que:

“Hace menos de cuarenta o cincuenta años, todas las familias tenían un brownie que les servía y a quien tenían que presentar alguna ofrenda por dicho servicio; cuando batían la leche, sacaban una parte y la esparcían por toda la casa para que los brownies la usaran. De la misma manera, cuando hacían cerveza tenían una piedra que llamaban ‘Piedra del Brownie’, donde había un pequeño agujero en el que servían un poco de cerveza para la criatura. También tenían pilas de maíz que no ataban con lazos de paja y pertenecían a los Brownies. No se volaban ni siquiera con la tormenta más fuerte”.

Los brownies rara vez hablaban con los hombres, pero solían tener conversaciones afectuosas entre ellos. Tenían asambleas generales también, y en esas ocasiones elegían huecos  rocosos de algún torrente remoto para encontrarse porque allí sus voces se mezclaban con los ruidos del agua y llegaban a los oídos de la gente. En uno de los distritos de las tierras altas de Escocia, ‘Peallaidh an Spùit’, ‘Stochdail a’ Chùirt’ y ‘Brùnaidh an Easain’, eran nombres notables en esos congresos, y todavía viven en leyendas que continúan fascinando a los niños. Todos los ríos en Bradalbane tenían un ùruisg, cuyo rey era Peallaidh.

El folclore inglés incluía a una figura, Billy Blind, muy parecida al Brownie pero que sólo aparecía en las baladas.

Orígenes de los goblins en el folclore

Uno de los orígenes fantásticos de los goblins nació en Inglaterra. Luego comenzaron a expandirse desde allí hacia el exterior por medio de los barcos.

Orígenes de los goblins en el folclore

Orígenes de los goblins en el folclore

Cuando las historias llegaron a Francia, se esparcieron rápidamente por toda Europa. Los goblins no tenían hogar estable, eran nómades y vagabundeaban temporariamente en las vetas musgosas de las rocas y en las raíces de los árboles.

Sir Walter Scott, en sus ‘Cartas sobre demonología y brujería’, describió a los gnomos, los kobolds y los goblins como una caricatura del pueblo Sami.

  • El Goblin Benévolo, de la Gesta Romanorum (Inglaterra)
  • El niño que dibujaba gatos (cuento de hadas japonés)
  • Goblins y ghouls chinos (Inglaterra, 1928)
  • Erlking es un goblin maligno que proviene de una leyenda germana.
  • ‘El Goblin de Adachigahara’ (cuento de hadas japonés)
  • ‘El pony goblin’, de ‘El libro gris de las hadas’ (cuentos de hadas franceses)
  • ‘Los goblins en la Casa Bath’ (Estonia), de ‘Un libro de fantasmas y de goblins’ (1969)
  • Los goblins convertidos en piedra’ (cuento de hadas holandés)
  • Gwyp ap Nudd era el gobernador de la tribu goblin según el folclore galés.
  • Shiva tiene una cohorte de goblins y de ghouls (India)
  • Veintidós Goblins’ (cuento de hadas indio)