Etimología De Jerarquías Angélicas

De acuerdo con la teología cristiana, un “serafín” es un “espíritu bienaventurado”, el primero de los ángeles de los nueve coros celestiales.

Etimología De Jerarquías Angélicas

Etimología De Jerarquías Angélicas

Los serafines constituyen el orden más alto de la jerarquía superior, entonan sus melodías de las esferas y controlan el movimiento de los cielos. Dada su gran atracción de energía se los bautizó como “Serpientes Ardientes”, “Flameantes Serpientes Voladoras del Rayo” o “Serpiente de fuego del amor”.

Las versiones sobre su etimología indican que su nombre deriva del verbo “ser” y del hebreo “rapha” cuyo significado es el de “curador”. Viven alrededor del trono del Señor y lo alaban constantemente; se los considera guardianes de la gloria divina. Otras hipótesis de su nombre indican que “serafín” debe traducirse como “ser rebosante de sabiduría” o “plenitud de conocimiento”.

En las Sagradas Escrituras se indica que el profeta Isaías tuvo una visión de serafines. Su pureza se asocia con el hecho de que forman parte de la esencia divina, como si fueran hijos o hermanos menores del Padre.

Aunque son capaces de adquirir la apariencia de un ser humano, se los suele representar mediante un dragón dorado, hijo de la luz. Los gnósticos creen que estos seres angélicos, bajo la forma de luminosos dragones, destruyeron las pecadoras Sodoma y Gomorra atacándolas con poderosas esferas ardientes.

Según la teología cristiana, los “querubines” son un tipo de ángel -el segundo de los nueve coros- cuya extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo.

Los “principados” constituyen otro rango: se hallan en la tercera esfera de seres angélicos. Se los conoce como “ángeles integradores” porque revelan la potestad absoluta del Señor por sobre la naturaleza: es decir, manifiestan su “principado”. Vigilan y protegen los grandes grupos, incluyendo pueblos y naciones.

También encontramos la esfera de los arcángeles, conocidos como “ángeles super-lumínicos”. El prefijo arc quiere decir “superior”. Tienen variadas labores: unos vigilan los espíritus planetarios, otros organizan el reino animal, otros cumplen pedidos específicos a favor de los hombres.

En el Islamismo, Judaísmo y Cristianismo los arcángeles son los penúltimos seres angélicos de los nueve coros jerárquicos. Son siete, aunque su denominación difiere según la religión. Los que se reiteran son tres: Rafael (cuidador de los viajeros), Miguel (capitán de la milicia celestial) y Gabriel (mensajero del cielo).

También encontramos la esfera de los “ángeles acompañantes”, aquéllos que más cerca están de los asuntos humanos. Suelen interceder ante los pedidos de los hombres con Dios. Los más célebres son los custodios o ángeles de la Guarda, que guían y acompañan a las personas en su tránsito terrestre.

Los Ángeles Custodios

Los ángeles custodios -también llamados de la Guarda- se dedican a una persona desde que ésta nace. Aunque los humanos, según la religión cristiana, gocen de libre albedrío, su ángel custodio cumple la función de cuidarlos de las tentaciones, acompañarlos en su vida cotidiana, guiarlos en inspiraciones divinas y consolarlos de sus pesares.

Los Ángeles Custodios

Los Ángeles Custodios

Si bien su naturaleza angélica, espiritual, les proporciona poderes sobrenaturales, los ángeles custodios desconocen el futuro y carecen de la capacidad de leer en nuestro pensamiento.

En las Sagradas Escrituras, Cristo manifestó a los hombres que “Tengan cuidado de despreciar a alguno de estos pequeños, pues les digo que sus ángeles en el Cielo, contemplan sin cesar la cara de mi Padre que está en los Cielos” (Mateo 18, 10).

Los ángeles de la guarda son los más pequeños de la Jerarquía Angelical. Nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Elijamos la “salvación” o la “perdición”, estos angelitos asumen la tarea de atestiguar ante Dios por nuestros actos terrenales, cuando llegue la hora del Juicio.

La Fiesta litúrgica de los Ángeles se celebra cada 2 de octubre. La Iglesia cristiana conmemora su bondadosa labor desde el siglo XVII, cuando fue instituida como ceremonia por el Papa Clemente X.

Algunas alusiones bíblicas a estos seres angélicos las encontramos en el Éxodo 23. Allí, Dios afirma: “Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti”.

También San Basilio alude a los ángeles de la guarda de la siguiente manera: “Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida” (en San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1).

Existen testimonios de santos que afirman haber visto y conocido a su ángel de la guardia; es famosa la confesión de Santa Francisca Romana.

Doctrina de los Angeles de la Guarda

La doctrina del Antiguo Testamento concibió a los ángeles como ministros de Dios que realizan sus órdenes. Incluso los niños pequeños tienen ángeles de la guarda, y se considera que estos mismos ángeles tienen que satisfacer una misión en la Tierra.

Doctrina de los Angeles de la Guarda

Doctrina de los Angeles de la Guarda

Entre las menciones que el Nuevo Testamento hace de la doctrina de los ángeles de la guarda, podemos recordar al ángel que socorrió a Cristo en el jardín, y al ángel que liberó a San Pedro de la prisión. Hebreos 1:14 manifiesta más claramente esta creencia, explicando que su función es conducir a los hombres al Reino de los Cielos

Por su parte, Santo Tomás nos enseña en su Summa Teológica ó Summa Theologiae que las órdenes inferiores de ángeles son enviadas a los hombres. No sólo a aquellos bautizados, porque todas las almas cuentan con este custodio.

Se dice que nuestros ángeles de la guarda pueden actuar sobre nuestros sentidos y sobre nuestras imaginaciones. Sin embargo, no pueden influenciar nuestras voluntades. Finalmente, no se separan de nosotros después de la muerte, sino que permanecen con nosotros en el Paraíso, luego de habernos ayudado a lograr la salvación. Estas afirmaciones aparecen en los Salmos y en Colosenses.

RECORDATORIO DE LOS ÁNGELES

Esta fiesta religiosa, como muchas otras, fue una celebración local antes de ser incluida en el calendario romano. No era uno de los recordatorios conservados en el Breviario de Pian, publicado en 1568, pero entre las peticiones más tempranas de las iglesias particulares se permitirá la celebración canónica del mismo.

En el libro Histoire du Breviaire de Bäumer se indica que Toledo recibió la autorización de Roma, y que Valencia también obtuvo la aprobación en febrero de 1582 para celebrar la ofrenda de sangre de Cristo y de los ángeles de la guarda.

Más tarde, Paulo V agregó el 27 de septiembre de 1608 la fiesta en el calendario general, dando impulso a la veneración de los ángeles. Desde entonces, se incluyó en el breviario y en los misales romanos, que contienen todos los fragmentos de las Sagradas Escrituras concernientes a la misión de los ángeles, las alabanzas a Dios y la mención a su labor como mensajeros: Elogiemos al Señor al que los ángeles alaban, que los querubines y serafines proclaman Santo, Santo, Santo. (segunda antífona de alabanzas)