Los Ángeles Profetas

El Islamismo considera a las criaturas angélicas como seres de luz que se dedican a cumplir encargos divinos. Algunas de sus tareas son: implantar el alma humana en el cuerpo de los recién nacidos, conducir el espíritu de la persona que fallece y oficiar de mensajeros de la palabra de Dios, como sucedió con la revelación que el arcángel San Gabriel trasmitió a Mahoma, o con la anunciación a la virgen María (en el Islam, es conocida como Maryam Bint Dawud).

Los Ángeles Profetas

Los Ángeles Profetas

A diferencia de las personas, los seres angélicos no necesitan alimentarse ni procrearse, carecen de libre albedrío y no cometen actos pecaminosos.

El ángel rebelde -llamado Iblís en la doctrina islámica- parece ser el único favorecido con la “libertad de elección” dado que éste se negó a arrodillarse ante el Señor. Cabe mencionar que este ángel oscuro y desobediente es asociado a la mitología árabe pre-islámica, donde se creía en unos geniecillos compuestos de fuego.

Para el Islam, estas criaturas aladas son capaces de adoptar la forma del cuerpo humano. Son descritos como seres sumamente hermosos con varios pares de alas, aunque la iconografía suele representarlos con un único par. Se cree que el ángel Yibril, por ejemplo,  goza por lo menos de seiscientas alas.

A diferencia del Cristianismo, la doctrina islámica no diferencia jerarquías angélicas, como sí las clasificaron los teólogos católicos durante la Edad Media. De todas maneras, existen cuatro ángeles considerados más relevantes que sus pares. Ellos son: Israfil, el citado Yibril, Azrail y Mikail.

Yibril es el capitán de la milicia angélica. Además de oficiar de mensajero divino ante los profetas, ha sido intercesor de la revelación, no sólo de la escritura coránica a Mahoma sino también de los Evangelios, la Torá y los Salmos.

Luego encontramos a Azrael, bautizado “el ángel de la muerte”. A la manera de las parcas griegas, su misión es conseguir que el alma se separe del cuerpo al ocurrir el deceso de un individuo. Esta separación puede resultar suave o violenta; siempre depende de la conducta que haya tenido esa persona durante su vida.

También es venerado el ángel Mikail (el cristiano San Miguel), quien se encarga de provocar truenos y lluvias, entre otras modificaciones climáticas.

En tercer lugar, se cree en la existencia del ángel Israfil, que corresponde al cristiano Rafael. Éste se ocupa de anunciar el inicio del Día del Juicio Final tocando la “trompeta de la verdad”. Estos tres ángeles son mencionados en el Corán.

Otras criaturas aladas a las que se rinde culto en el Islam son llamados Rakib y Athid, que se dedican a registrar los buenos y malos comportamientos humanos a lo largo de la vida.

También se venera a Munkar y a Nakir, quienes preguntan al individuo que acaba de fallecer sobre su fe. Radwan es el ángel responsable del Paraíso y Malik es su contracara: el que domina el Infierno.

Por último, Marut y Harut son ángeles rebeldes, mientras que Chrrsk es el capitán de 19 criaturas angélicas responsables de la administración de castigos.

Arcángel San Gabriel

Este arcángel es el símbolo de la Misericordia, concebido como parte de la Fe Cristiana, aunque también representa al Consuelo y a la Encarnación. Comparte algunas características con el Arcángel San Miguel, puesto que ambos son considerados ángeles del juicio. La Biblia menciona a Gabriel asociado a palabras de gran intensidad como poder, fuerza y enorme.

Arcángel San Gabriel

Arcángel San Gabriel

La tradición judía hizo hincapié en estos rasgos de San Gabriel, y le atribuye la catástrofe de la ciudad de Sodoma y la destrucción de las huestes Senaquerib. Pero, además, lo rememoran como el arcángel que sepultó a Moisés y como el encargado de marcar con la letra Tau sobre la frente del elegido, según Ezequiel, 4.

Este famoso y poderoso ángel, perteneciente a la tercera jerarquía, sólo es nombrado en dos pasajes, dentro del Nuevo Testamento, aunque no es claro que haya sido él quien apareció ante San José y los pastores, ni que él haya alentado a Cristo en el jardín, tal como supone el himno para Laudes correspondiente al día 24 de Marzo.

LAS APARICIONES BÍBLICAS

Este ser celestial se presenta en propias palabras: Yo soy Gabriel, que asisto a la vista de Dios (Lc, 1, 19), indicando su rango de mensajero de Dios en un nivel diferente al de los Querubines y Serafines, tal como señala Santo Tomás.

También se lo llama Fortitudo Dei (que significa Fortaleza de Dios). Analizando el texto bíblico, encontramos que sólo se mencionan cuatro apariciones de San Gabriel.

En primer lugar, En Dn VIII se explica la imagen del carnero junto al macho cabrío, presagiando la destrucción del imperio persa a manos de Alejandro Magno, y se indica que luego de su muerte el reino sería desmembrado entre sus generales. Uno de estos tiene un hijo llamado Antioco Epifanio.

Por otra parte, en el capítulo IX, después del pasaje en que Daniel ora por Israel, podemos leer que las Sagradas Escrituras explican que aquél varón Gabriel… se me acercó en rápido vuelo para comunicar la secreta profecía acerca de las setenta semanas necesarias para preparar la venida de Jesucristo. Cabe mencionar que en el capítulo X no se aclara si se alude al Arcángel Gabriel, aunque es posible atribuirle la hermosa caracterización que aparece en los versículos 5 y 6.

Por último, Gabriel cobra protagonismo en el Nuevo Testamento, al indicarle a Zacarías el nacimiento del precursor, y en la profecía fundamental ofrecida a María –Madre del Señor– acerca de la venida de su hijo.

Se puede encontrar información adicional fiable acerca de “ángeles” en diccionarios y manuales bíblicos como:
– PUSEY, El Profeta Daniel (Londres, 1868)
– EDERSHEIM, Jesús el Mesías (Londres y Nueva York, 1890), Apéndice. XIII
– H. CROSBY, Miguel y Gabriel en Revisión Homilética (1890), XIX, 160-162
– BARDENHEWER, Mariä-Verkündigung en Bibl. Studien, X, 496 sqq