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El Prometeo moderno

‘El Prometeo moderno’ es el subtítulo de la novela. Prometeo, en algunas versiones de la mitología griega, fue el Titán que creó a la humanidad. También fue quien se llevó el fuego en secreto para dárselo a los hombres. Cuando Zeus descubrió esto, castigó a Prometeo atándolo a una roca donde cada día un ave devoraba su hígado, el cual se regeneraba sólo para ser devorado al día siguiente, y así siguió hasta que Hércules lo liberó.

El Prometeo moderno

El Prometeo moderno

El Prometeo moderno

Prometeo también fue un mito contado en latín pero con una historia muy diferente. En esta versión, Prometeo hace al hombre a partir de arcilla y agua, lo cual es un tema muy relevante para Frankestein porque Víctor se rebela contra las leyes de la naturaleza y como resultado es castigado por su creación.

El Titán Prometeo de la mitología griega es un paralelo de Víctor Frankestein. La obra de Víctor al crear un hombre por medios artificiales refleja el mismo trabajo innovador del Titán al crear a los humanos. Víctor, de alguna manera, robó el secreto de la creación a Dios de la misma manera en que el Titán robó el fuego del cielo para dárselo a los hombres. Ambos son castigados por sus acciones. Víctor sufre la pérdida de sus seres queridos y debe vivir con el miedo a que su propia creación lo mate.

Corriendo
Corriendo

Para Mary Shelley, Prometeo no era un héroe sino alguien maligno, a quien culpaba por llevar el fuego al hombre y seducir a la raza humana con el vicio de la carne. El apoyo a esta idea se puede encontrar en el capítulo 17 de la novela, donde el ‘monstruo’ le dice a Víctor Frankestein: “Mi comida no es la del hombre. No destruyo al cordero y a la cabra para saciar mi apetito; las bellotas y las frutas son suficiente alimento para mí”. Para los artistas de la época romántica en general, el regalo de Prometeo al hombre era comparable a las dos grandes promesas utópicas del siglo XVIII: la Revolución Industrial y la Revolución Francesa, ya que ambas contenían grandes promesas y horrores potencialmente desconocidos.

Byron disfrutaba particularmente de la obra de Esquilo, ‘Prometeo encadenado’, y Percy Shelley escribió ‘Prometeo desencadenado’ en 1820. El término ‘Prometeo moderno’ fue acuñado por Immanuel Kant en referencia a Benjamin Franklin y sus experimentos con la electricidad.