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Etimología De Hadas Y Duendes

Según el Diccionario etimológico de Pedro F. Monlau, la palabra “hada” evolucionó de “hadada”, “fada” y “ada”. Proviene de “fata”, que en latín significa Parca. Este vocablo aparece escrito en una moneda de Diocleciano. Proviene del latín fatum, hado, o acaso de fatua, que significa “adivina”.

Etimología De Hadas Y Duendes

Etimología De Hadas Y Duendes

Cabe destacar que las parcas son el equivalente romano de las “moiras” griegas, hijas de Zeus y Temis, aunque según otras versiones pueden ser descendientes de Nix, la Noche, una deidad que podía concebirse por sí misma.

Las moiras o parcas son tres: Láquesis (la que asigna el destino), Átropos (la inflexible) y Cloto (la que hila). Personifican el destino y su función es deparar por anticipado las fortunas e infortunios de la vida de los seres humanos.

Tienen el deber de observar que el destino prefigurado para cada criatura se cumpla de acuerdo con los designios divinos, incluyendo el de los propios dioses.

Las tres están presentes en la concepción de cada persona, hilan su futuro y lo vaticinan. En las iconografías de la época se las representaba como tres damas de perfil severo y adusto: Cloto acompañada de una rueca, Láquesis con un mundo o una pluma y Átropos, con una balanza en la mano.

Con respecto a la etimología de la palabra “duende”, la entrada del mismo diccionario etimológico indica que la palabra proviene del latín domus, que significa “casa”. Vale con el significado de “doméstico” o “casero” y alude a aquellos espíritus traviesos que viven dentro de las casas.

El inglés fayse acuñó cerca del 1400, proveniente del antiguo francés faie. El vocablo conjuga el citado concepto de “fatalidad” (no necesariamente con una connotación negativa) que se atribuye a pequeños espíritus de la naturaleza, como los duendes o las hadas.

J. R. R. Tolkien efectúa la distinción, en sus “Cuentos de hadas”, entre el concepto Faërie (que alude al reino donde los duendes tienen su morada) y Faery (para mencionar a un místico o vidente).

Los Cuentos De Hadas Parte II

Muchas veces, los “cuentos de hadas” constituyen acontecimientos colmados de milagros, pero no son otra cosa que historias didácticas con una moraleja subliminal.

Los Cuentos De Hadas Parte II

Los Cuentos De Hadas Parte II

Así sucede en la Colección de cuentos de hadas (del alemán Kinder und Hausmärchen) escrita por los Hermanos Grimm. Encierran una severa e ingeniosa crítica social, que también encontramos en las narraciones del danés Hans Christian Andersen y del contemporáneo Roal Dahl.

Esta tipología de cuentos hunde sus raíces en la sarta de relatos maravillosos de Las mil y una noches, aunque también es tributario de la mitología helénica. Tal subgénero renació durante el siglo XVII gracias a las narraciones napolitanas de Giambattista Basile, así como a las reelaboraciones intertextuales que Charles Perrault efectuó de La Cenicientay La Bella Durmiente.

Aunque no obedecen completamente al género, Aladino y la lámpara maravillosa tanto como Alí Babá y los cuarenta ladrones son también incluidos en las filas de los “cuentos de hadas” de manera errónea.

En la literatura contemporánea varios escritores han acudido al formato de los “cuentos de hadas” con el objetivo de estudiar la naturaleza humana apelando a la sencillez que esta clase de relatos ofrece.

La recreación del universo fantástico empleando un lenguaje más contemporáneo es común en los libros para niños, donde los cuentos de hadas son recuperados con una finalidad cómica o graciosa, como sucede con el texto de Jon Scieszka, El apestoso hombre queso.

Otros motivos incluyen la adopción de un enfoque multicultural o feminista ante los modelos machistas eurocéntricos. En este caso, la recuperación del antiguo formato implica una crítica de viejas narrativas. La imagen de la “dama en aprietos” ha sido fuertemente deconstruida por muchos teóricos feministas.

Algunas sátiras de ese cliché podemos rastrearlas en La princesa vestida con una bolsa de papel, del escritor Robert Munsch (en este texto para niños, es la princesa quien recata a un príncipe en apuros). También las encontramos en La cámara de los horrores, de Angela Carter, una serie de narraciones contadas desde la perspectiva femenina.

Prestigiosos autores que adoptaron esta estética son Donald Barthelme, Tanith Lee, Kelly Link, A. S. Byatt, John Bly, Margaret Atwood, James Thurber, Robert Coover o Jane Yolen, entre otros.

Una larga colección de esta tipología narrativa ha sido editada por A. Lang con los siguientes títulos: El libro rojo de las hadas, El libro naranja de las hadas, y así pasando por varios colores.

Los Cuentos De Hadas Parte I

Los cuentos de hadas son relatos nutridos de criaturas féericas como elfos, trolls, gigantes, hadas y duendes, que forman parte del repertorio folklórico tradicional de numerosos pueblos.

Los Cuentos De Hadas Parte I

Los Cuentos De Hadas Parte I

Constituyen un “subgénero” o “especie” dentro del género narrativo. Sus argumentos incluyen habitualmente a príncipes y princesas, tienen un desenlace feliz y una moraleja con evidente función didáctica.

En las culturas donde los hechiceros y seres demoníacos se perciben como verdaderos, los relatos de hadas adoptan un escenario que la audiencia suele creer de base histórica.

Pero, a diferencia de las historias épicas, los cuentos de hadas sólo presentan referencias superficiales a cuestiones religiosas, sociales, políticas, conflictos bélicos o personalidades que existieron en la realidad.

Algunos investigadores han señalado que las bestias parlantes y los hechos de magia suelen ser más habituales en los “cuentos de hadas” que las mismas hadas (dado que estos seres no siempre aparecen en tales relatos). Los especialistas prefieren reservar el vocablo alemán Märchen para aludir a los “cuentos de hadas”.

En 1977, S. Thompson los calificó como «Una historia de cierta extensión que incluye una sucesión de motivos o episodios. Se sitúa en un mundo irreal sin localización ni criaturas definitivas, colmado de maravillas. En esta tierra de Nunca Jamás los humildes héroes matan a sus malignos adversarios, heredan reinos y contraen matrimonio con princesas.»

Con respecto al origen e historia de estos cuentos, a finales del siglo XIX y principios del XX estos relatos pasaron a confundirse con los libros infantiles, pero cabe destacar que antes estaban destinados también al público adulto.

Los relatos de hadas formaban parte del repertorio de literatura de tradición oral, transmitidos de generación en generación. Frecuentemente los finales eran trágicos: era el castigo por relacionarse con las hadas.

Luego, los cuentos de hadas desarrollaron historias principescas que incluían enfrentamientos bélicos, aventuras y amores. Aquí, las hadas ocupaban papeles secundarios. Aunque el maniqueísmo estaba a la orden del día: el villano siempre recibía su merecido castigo.

Hadas De Los Mares Y De Las Cuevas

Según la mitología nórdica, las hadas son mujeres humanas que, después de haber cometido algún atentado contra la Naturaleza, recibieron el castigo de vivir bajo la apariencia de un insecto volador en el “Reino de las Hadas”.

Hadas De Los Mares Y De Las Cuevas

Hadas De Los Mares Y De Las Cuevas

Existen hadas con poder destructivo contra la Humanidad -especialmente cuando los hombres maltratan el ecosistema, como puede ser mediante la tala indiscriminada de árboles-.

Se dice que solían raptar infantes con el objetivo de transformarlos en “criaturas feéricas” y forjar una raza intermedia, cruza de hadas con hombres. Durante el período medieval, los niños que tenían aspecto enfermizo y palidez cutánea eran considerados “hijos de las hadas”.

Algunas veces, las bellas hadas engañaban a un caballero de la nobleza con el fin de tener un hijo que fuera mitad humano mitad criatura feérica. Para que el bebé pudiera sobrevivir, el esposo jamás debía orar ni ver a las hadas totalmente desnudas… No eran más que supersticiones que alimentaron los fantásticos “cuentos de hadas” primitivos.

Existen las hadas de los mares, de las cuevas, de las fuentes y de los bosques, entre otras.

Las hadas de los mares se conocen con el nombre de “sirenas”. Se trata de criaturas fabulosas, aparecidas por primera vez en la mitología helénica.

Aunque originalmente eran seres híbridos (mitad mujer, mitad pájaro), más tarde se las representó como jóvenes doncellas dotadas de una cola de pez. Este es el motivo por el que el idioma inglés distingue entre el vocablo “siren” (que significa la acepción original) y “mermaid” (la segunda acepción indicada).

Por otra parte, las “hadas de las cuevas” se conocen con el nombre de “lamias”. Su presencia se remonta también a la mitología helénica y alude a una reina de Libia llamada Lamia, amante del dios olímpico Zeus.

Los celos de Hera, esposa del dios, desencadenaron una tragedia: despechada, la convirtió en un monstruo y asesinó a todos sus descendientes. El castigo que le infligió Hera, además, fue la incapacidad de cerrar los ojos. Pero Zeus le permitió que pudiera sacarse los ojos para descansar.

Además, los “lamiae” son diminutos monstruos de África que mataban a los niños pero tenían un canto muy bonito (en la actualidad se los llama “lémures”). Estos seres fantásticos poblaron relatos populares con los que las madres amenazaban a sus hijos traviesos, cuando se portaban mal.

Hombres lobos europeos

 Muchos países y culturas europeas tienen historias de hombres lobos, incluyendo a Francia (loup-garou), Albania (oik), Grecia (lycanthropos), España, México (hombres lobo), Bulgaria (valkolak), Turquía (kurtadam), República Checha/Eslovaquia (vlkodlak), Serbia/Montenegro/Bosnia (vukodlak), Rusia (vourdalak), Ucrania (vovkulak (a), vurdalak(a), vovkun), Croacia (vukodlak), Polonia (wilkolak), Rumania (varcolac, priculici), Macedonia (vrkolak), Escocia (werefolf, wulver), Inglaterra (werefolf), Irlanda (faoladh o conriocht), Alemania (werfolf), Holanda (weerwolf), Dinamarca/Suecia/Noruega (varulv), Noruega/Groenlandia (kveld-ulf, varúlfur), Galicia (lobisón), Portugal/Brasil (lobisomem), Lituania(vilkolakis y vilkatlakis), Letonia (vilkatis y vilkacis), Andorra (home llop), Hungría (vérfarkas y farkasember), Estonia (libahunt), Finlandia (ihmissusi y vironsusi), e Italia (lupo mannaro). En Europa del norte también ha historias acerca de gente que se transforma en animales como osos así como lobos.

Hombres lobos europeos

Hombres lobos europeos

Los hombres lobo en la tradición europea a veces eran pueblerinos inocentes y temerosos de Dios que sufrían por la hechicería de otros, o simplemente por un destino desafortunado, y quienes, como lobos, se comportaban de manera muy conmovedora al proteger a sus benefactores humanos. En el poema de Marie de Francia Bisclavret (aprox. 1200), el noble Bizuneh, por razones no explicitadas en la obra, se transformaba en lobo cada semana. Cuando su traidora esposa, la bruja, robó la vestimenta que necesitaba para volver a su forma humana, tuvo que escapar de la persecución del rey y pedirle misericordia para luego terminar siendo su compañero.

Hombres lobos europeos
Hombres lobos europeos

Su comportamiento en la corte era tan gentil que cuando su esposa y su nuevo marido aparecieron en la corte, su violento ataque hacia la pareja fue considerado justo, y entonces la verdad fue revelada. Otras historias de este estilo incluyen a William y el Hombre Lobo (traducido del francés al inglés cerca del 1350), el cuento de hadas alemán Marchen, en el cual varios aristócratas son transformados temporalmente en bestias.

Las leyendas de ulfhednar mencionadas en la saga Vatnsdoela, Haraldskvaeoi, y la saga Volsunga encuentran semejanza con las leyendas de hombres lobo. Los ulfhednar eran soldados parecidos a los bersekers, quienes se disfrazaban con pieles de osos y decían canalizar los espíritus de esos animales para ganar más efectividad en la batalla. Estos guerreros eran muy resistentes al dolor y mataban con crueldad en batalla, como los animales salvajes. Los elfhednar y los bersekers están muy relacionados con el dios nórdico Odín.