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Dinosaurios Patagónicos

Los dinosaurios argentinos se encuentran entre los más sorprendentes del mundo. Los descubrimientos, que aumentaron muchísimo durante los últimos cuarenta años, incluyen especies con raras adaptaciones y tamaños enormes.

Dinosaurios Patagónicos

Dinosaurios Patagónicos

Los animales que vivieron aquí presentan formas distintas a las encontradas en Estados Unidos, Canadá, Europa o Asia.

Los saurisquios más antiguos de la Argentina –unos de los más antiguos del mundo– son los terópodos Herrerasaurus ischigualastensis y Eoraptor lunensis. Ambos dinosaurios carnívoros fueron hallados en Ischigualasto, provincia de San Juan.

Entre los ornitisquios argentinos tenemos a los dinosaurios “pico de pato” o hadrosaurios; los pequeños iguanodontes; un dinosaurio con cuernos o ceratopsio, y un dinosaurio con armadura llamado anquilosaurio.

El hadrosaurio argentino más estudiado es el Kritosaurus australis. Medía cinco metros de largo y fue descubierto en la provincia de Río Negro, en sedimentos depositados hace unos 70 millones de años. Por otra parte, en el año 1996 se anunció el primer descubrimiento de un anquilosaurio en América del Sur. Esto sucedió en Río Negro.

Un poco más al norte, en Neuquén, se encontró un dinosaurio con piedras en el estómago. El Rebbachisaurus tessonei medía 17 metros de largo y tenía “piedras gástricas” que cumplían la función de moler los vegetales en el interior del estómago, ya que estos animales no eran capaces de masticar la comida que ingerían.

La mayor parte de los dinosaurios que vivieron en el período Jurásico en nuestro país provienen del Cerro Cóndor, en la provincia de Chubut. Aquí se descubrieron el terópodo Piatnitzkysaurus floresi, el Volkheimeria chubutensis y el Patagosaurus fariasi. Este último llegaba a medir unos 14 metros de largo. Los investigadores encontraron dos adultos y tres jóvenes, que seguramente eran madre, padre y sus tres hijos.

La llamda
La llamda

Por otra parte, en Neuquén -en la localidad de La Amarga- se encontraron restos de cocodrilos, mamíferos y dinosaurios. Entre estos últimos, el saurópodo con espinas denominado Amargasaurus cazaui y el pequeño terópodo Ligabueino andesi.

El Amargasaurus cazaui era un herbívoro de unos ochos metros de largo que tenía dos filas de largas espinas que le recorrían el cuello y el lomo, mientras que el Ligabueino andesi fue descubierto en 1985 y su pequeño tamaño indica que, seguramente, se alimentaba de insectos. Su altura no sobrepasaba los 50 centímetros.

Por último, también tenemos el Carnotaurus sastrei, uno de los más espectaculares dinosaurios del mundo. Este es el primer animal carnívoro conocido que poseía cuernos para herir a otros animales.

Gigantosaurios, Iguanodontes y Rincosaurios

ERA MESOZOICA: ¿POR QUÉ DESAPARECIERON?

La era Mesozoica, conocida también como era secundaria o era de los reptiles, duró 180 millones de años. Se la divide en tres períodos: Triásico (entre 245 y 209 millones de años), Jurásico (entre 209 y 140 millones de años) y Cretácico (entre 140 y 65 millones de años).

Gigantosaurios, Iguanodontes y Rincosaurios

Gigantosaurios, Iguanodontes y Rincosaurios

Antes de comenzar el Triásico, se originó el continente llamado Pangea, que se extendía de polo a polo. La temperatura en esta masa de tierra era cálida y húmeda: esto favoreció la vida de los dinosaurios. Sin embargo, a finales del Cretácico se produjeron erupciones volcánicas que llenaron la atmósfera de cenizas. Al mismo tiempo, en México impactó un cometa, se produjeron tormentas, olas gigantescas (llamadas tsunamis) e incendios de selvas y bosques en el resto del planeta. Las cenizas, el polvo cósmico y las humaredas dejaron a la tierra en tinieblas y causaron la extinción de los dinosaurios. ¡Pobres bichos!

PEQUEÑOS GIGANTES

Los dinosaurios nacieron a partir de algún pequeño reptil que vivió hace más de 230 millones de años. Uno de los reptiles más relacionados con los dinosaurios es el Marasuchus lilloensis. Los restos de este antiguo animal fueron encontrados en la provincia de La Rioja, Argentina, en la década de 1960.

Una de las características más llamativas del cráneo de los dinosaurios es la presencia de dos aberturas ubicadas detrás de los ojos, una encima de la otra, que permitían a los músculos de la mandíbula aumentar de tamaño durante la masticación. Esta particularidad del cráneo hace que se los clasifique como arcosaurios–que en idioma griego significa “reptiles dominantes”– junto con sus parientes pterosaurios –que eran reptiles voladores–, los cocodrilos y una gran variedad de formas extinguidas, entre ellas, el Pseudolagosuchus y el Marasuchus.

Velociraptor Vs Protoceratops
Velociraptor Vs Protoceratops

Los dinosaurios también se caracterizan por la posición erecta de sus extremidades, de manera que el cuerpo es sostenido desde abajo, como ocurre en los mamíferos. Esta postura contrasta con la posición casi horizontal de la mayoría de los reptiles, que descansan con el vientre en el suelo y las patas al costado del cuerpo.

Los dinosaurios se dividen en dos grandes grupos: ornitisquios y saurisquios. La cadera de los primeros estaba orientada hacia abajo y atrás, como en las aves actuales, mientras que la cadera de los segundos estaba orientada hacia abajo y adelante, como en los lagartos. Aunque resulte difícil de creer, los pájaros que conocemos son saurisquios. Esto significa que nuestras aves son pequeñas parientes de los antiguos dinosaurios.

Pero además, los dinosaurios compartieron otra característica con las aves: fueron ovíparos. Muchos de sus huevos fueron encontrados y se conservan como fósiles.

Dinosaurios en el cine, dinosaurios en la literatura

La competencia de museos para captar la atención pública condujo directamente a la “guerra de los huesos” emprendida por Cope y Marsh. Esta polémica tornó espectacular el interés por las “ciencias del dinosaurio”.

Dinosaurios en el cine, dinosaurios en la literatura

Dinosaurios en el cine, dinosaurios en la literatura

Estos animales prehistóricos ocupan un lugar central en la cultura moderna. La palabra “dinosaurio” en sí misma se ha incorporado el léxico inglés como expresión para describir cualquier cosa que sea grande e impráctica, que se mueva lentamente o que sea anticuada al límite de la extinción.

Es decir: la preocupación pública por los dinosaurios condujo a su ingreso inevitable en otros ámbitos de la cultura popular mundial, fuera de la Paleontología.

Comenzando con una mención del Megalosaurus en el primer párrafo de La casa triste, escrita en 1852 por el escritor Charles Dickens, los dinosaurios se han ofrecido en un amplio arsenal de trabajos ficticios.

Más tarde encontramos un libro de 1912, El mundo perdido, de sir Arturo Conan Doyle, luego el icónico film King Kong de 1933 y la introducción de Godzilla en 1954, que han tenido numerosas secuelas en la novela Parque Jurásico, escrita en 1990 por Michael Crichton, con su posterior versión fílmica en 1993. Esos son algunos ejemplos prominentes de la larga tradición de los dinosaurios en la ficción literaria y cinematográfica.

Montando Dinosaurios
Montando Dinosaurios

Por otra parte, los escritores de no-ficción -incluyendo prominentes paleontólogos- también han intentado aprovechar el renombre de los dinosaurios -especialmente populares entre los niños- para educar a los lectores principiantes sobre dinosaurios y ciencia en general.

Los íconos de dinosaurios son, además, sumamente utilizados para la publicidad, donde numerosas compañías intentan promocionar sus productos caracterizando a sus rivales como lentos y obsoletos… A la manera de dinosaurios contemporáneos.

Por último, varios grupos religiosos tienen diferentes opiniones sobre los dinosaurios, distintas a las postulaciones científicas, dado que tales teorías se oponen a la historia de la Creación de las Sagradas Escrituras.

Por su parte, la comunidad científica no acepta tales interpretaciones religiosas sobre la gestación de los dinosaurios.