Tag Archives: dragones negros

Dragones negros y dragones rojos

Dragones negros

Los dragones negros son criaturas viles, de mal temperamento y obsesionadas con la muerte. Viven en hábitats fétidos y pantanosos. Encuentran placer en el aroma de cadáveres putrefactos. Su dominio está en los pantanos y la jungla. Son abusivos, malévolos y se enojan rápidamente. Sus corazones son tan negros como sus escamas.

Dragones negros y dragones rojos

Dragones negros y dragones rojos

Un dragón negro puede ser identificado por su apariencia esquelética y gris. Sus ojos son cuencas profundas. Sus dos grandes cuernos están curvados hacia abajo. La carne de su rostro parece deteriorada, como quemada por ácido. De su amenazante boca sale ácido. Huelen a vegetación podrida, agua estancada y ácido venenoso.

Los dragones negros viven en hábitats pegajosos y húmedos, y se alimentan de peces y otras criaturas acuáticas. Comen carne, pero prefieren dejar a sus víctimas flotando en los estanque por días ates de comerlas.

Si uno se encuentran con un dragón negro, hay que tener cuidado porque prefiere los ataques sorpresa antes que la lucha rente a frente. Es más activo a la noche, ya que en la oscuridad se siente más poderoso y confiado. Su aliento es un gas ácido y venenoso.

Dragones rojos

Los dragones rojos son avariciosos, envidiosos y están obsesionados con el incremento de sus tesoros. Viven en lugares cálidos, como volcanes o islas tropicales. El dominio del dragón rojo está en la montaña y la isla. Son vanidosos, astutos y terribles.

Un dragón rojo puede identificarse por sus largas alas y cuernos. Tiene una lengua rojiza y bifurcada. Cuando está enojado aparecen llamas en sus fosas nasales. Sus ojos brillan con avaricia cuando ve un tesoro. Huele a humo y sulfuro.

Los dragones rojos son extremadamente territoriales. Prefieren comer carne, sobre todo humana. Son conocidos por forzar a los pobladores de algunos lugares a sacrificar doncellas para ellos. La mejor parte de la comida para un dragón rojo es la sangre.

Los dragones rojos expiran fuego mortal.

Dragones y el juego del Yin Yang

Jorge Luis Borges, en su Libro de los Seres Imaginarios, explica que “La cosmogonía china enseña que los Diez Mil Seres (el mundo) nacen del juego rítmico de dos principios complementarios y eternos, que son el Yin y el Yang. Corresponde al Yin la concentración de la oscuridad, la pasividad, los números pares y el frío; al Yang corresponde el crecimiento, la luz, el ímpetu, los números impares y el calor. Símbolos del Yin son la mujer, la tierra, el anaranjado, los valles, los cauces de los ríos, y el tigre; del Yang, el hombre, el cielo, el azul, las montañas, los pilares, el dragón”.

Dragones y el juego del Yin Yang

Dragones y el juego del Yin Yang

Como vemos, en China el Dragón se asocia al color Blanco o a colores claros y cálidos, como el Amarillo, que simbolizan la pureza y la luz, además de la muerte. Cabe señalar que la significación oriental de la muerte es positiva, diametralmente alejada de la connotación trágica que adquiere en Occidente como herencia de la civilización helénica. La identificación del dragón con estos colores se basa en la creencia de que era un animal bondadoso y formaba parte del grupo de los cuatro animales mágicos junto con el Fénix, la Tortuga y el Unicornio.

Las historias mitológicas consideraron a este fabuloso animal como el padre de los antiguos emperadores. Se dice que uno de los dragones originarios surgió del Río Amarillo y le enseñó a los monarcas el famoso esquema circular que simboliza el armónico juego del Yin y el Yang.

Cabe destacar que en el I Ching: Canon de las Mutaciones el Dragón funciona como alegoría de la sabiduría.

Dragones y el juego del Yin Yang

EL COLOR DE LOS DRAGONES

Los dragones chinos adoptaban diferentes colores según las circunstancias que debían representar. Aparecían los dragones de negro para revelar la llegada de la Destrucción, mientras los dragones amarillos prefiguraban la Muerte. Por el contrario, los dragones azules comunicaban el nacimiento de un personaje célebre. Se dice que cuando nació Confucio, aproximadamente en el año 550 AC., dos dragones de color azul sobrevolaban la vivienda en que se produjo el suceso.

Cada corriente de agua, río o lago contaba con un dragón protector, de acuerdo con la mitología coreana. En la zona septentrional y central de China se los consideraba divinidades de la lluvia que regaban los arrozales y eran capaces de crear las nubes con una exhalación de su aliento. Además, podían generar terribles torbellinos en la tierra y en el mar, o destrozar las nubes con sus garras y, luego de hacerlas jirones, despertar diluvios o chaparrones espantosos.

Documentos que se remontan al año 503 AC. nos indican que dos dragones lucharon en las proximidades de una laguna y expelieron por las fosas nasales una bruma tan espesa que dejaron en sombras a la ciudad de Liang.

Durante siglos, la mitología popular sostuvo que las piedras y el canto rodado de los arroyos situados entre montañas (valles) no eran otra cosa que huevos de dragón. Cuanto estos recibían el impacto de un rayo, liberaban pequeños dragoncitos que subían al cielo.

Continúa Borges, en el libro citado: “Durante siglos, el Dragón fue el emblema imperial. El trono del emperador se llamó el Trono del Dragón; su rostro, el Rostro del Dragón. Para anunciar que el emperador chino había muerto, se decía que había ascendido al firmamento sobre un dragón