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Dinosaurio Eoraptor

El Eoraptor fue uno de los primeros dinosaurios que habitaron el mundo. Era un carnívoro de dos piernas que vivió entre 230 y 225 millones de años atrás, en lo que actualmente es la región noroeste de Argentina. El tipo de especie se denomina ‘Eoraptor lunensis’, que significa ‘saqueador del amanecer del Valle de la Luna’, lo cual denota el lugar donde fue descubierto (griego ‘eos’ que significa ‘amanecer’ y el latín ‘lunensis’ que significa ‘de la luna’). Los paleontólogos creen que el Eoraptor se parece al ancestro común de todos los dinosaurios. Se lo conoce a través de sus esqueletos bien preservados.

Dinosaurio Eoraptor

Dinosaurio Eoraptor

Descripción y comportamiento

Tenía un cuerpo delgado que medía hasta 1 metro de largo y tenía un peso estimado de 10 kilogramos. Eran digitígrados, por lo que corrían con sus piernas traseras en posición vertical. Sus miembros anteriores tenían la mitad de la longitud de sus miembros traseros, y tenían cinco dedos en cada ‘mano’. Tres de esos dedos, que eran los más largos, terminaban en largas garras y presumiblemente se usaban para agarrar a sus presas. Los científicos conjeturan que el cuarto y el quinto dedo eran demasiados pequeños para ser usados en la cacería.

El Eoraptor probablemente comía toda clase de animales. Era un velocista ágil al momento de cazar sus víctimas, y usaba sus garras y dientes para destrozarlas. Sin embargo, poseía dientes de tipo carnívoro y herbívoro, por lo que podría haber sido omnívoro.

Más sobre el Eoraptor y otros dinosaurios antiguos

Los huesos de este dinosaurio primitivo fueron descubiertos en 1991 por el paleontólogo de la Universidad de San Juan, Ricardo Martínez, durante un trabajo de campo organizado por la Universidad de Chicago y la de San Juan en Ischigualasto, Argentina. Durante el período Triásico Tardío, este lugar era un valle de ríos, pero ahora es un desierto de tierras estériles. El Eoraptor fue encontrado en la Formación Ischigualasto, la misma en la que luego se descubrió al Herrerasaurus, un terópodo muy antiguo. Hacia 1993, el paleontólogo Paul Sereno determinó que se trataba de uno de los dinosaurios más antiguos. Su edad fue establecida por medio de distintos factores, entre los cuales se destaca el hecho de que no tenía ninguna de los rasgos especializados de los principales grupos de dinosaurios tardíos, como la falta de características depredadoras especializadas. A diferencia de los carnívoros, el Herrerasaurus no tenía una articulación en la mandíbula inferior que servía para agarrar a presas grandes. Además, sólo algunos de sus dientes eran curvos y dentados, en contraposición a los de la boca de un predador.

Los dinosaurios
Nipponosaurio

El Eoraptor pertenecía a un grupo mayor de dinosaurios llamados ‘saurisquios’, o dinosaurios de cadera de lagarto. La estructura de sus caderas es similar a las de los lagartos modernos.

El hecho de que el dinosaurio tuviera algunos dientes herbívoros y cinco ‘dedos’ bien desarrollados llevó a los científicos a afirmar que los Eoraptor son más antiguos que los Herrerasaurus. Sólo algunos prosaurópodos, recientemente descubiertos en Madagascar, podrían ser más antiguos. Existe la posibilidad de que el Staurikosaurus sea más antiguo, pero es demasiado grande. Este último dinosaurio posee rasgos en común con los prosaurópodos y los terópodos, lo cual llevó a los científicos a preguntarse de qué manera los Eoraptor se relacionaron con otros dinosaurios.

Dinosaurios Patagónicos

Los dinosaurios argentinos se encuentran entre los más sorprendentes del mundo. Los descubrimientos, que aumentaron muchísimo durante los últimos cuarenta años, incluyen especies con raras adaptaciones y tamaños enormes.

Dinosaurios Patagónicos

Dinosaurios Patagónicos

Los animales que vivieron aquí presentan formas distintas a las encontradas en Estados Unidos, Canadá, Europa o Asia.

Los saurisquios más antiguos de la Argentina –unos de los más antiguos del mundo– son los terópodos Herrerasaurus ischigualastensis y Eoraptor lunensis. Ambos dinosaurios carnívoros fueron hallados en Ischigualasto, provincia de San Juan.

Entre los ornitisquios argentinos tenemos a los dinosaurios “pico de pato” o hadrosaurios; los pequeños iguanodontes; un dinosaurio con cuernos o ceratopsio, y un dinosaurio con armadura llamado anquilosaurio.

El hadrosaurio argentino más estudiado es el Kritosaurus australis. Medía cinco metros de largo y fue descubierto en la provincia de Río Negro, en sedimentos depositados hace unos 70 millones de años. Por otra parte, en el año 1996 se anunció el primer descubrimiento de un anquilosaurio en América del Sur. Esto sucedió en Río Negro.

Un poco más al norte, en Neuquén, se encontró un dinosaurio con piedras en el estómago. El Rebbachisaurus tessonei medía 17 metros de largo y tenía “piedras gástricas” que cumplían la función de moler los vegetales en el interior del estómago, ya que estos animales no eran capaces de masticar la comida que ingerían.

La mayor parte de los dinosaurios que vivieron en el período Jurásico en nuestro país provienen del Cerro Cóndor, en la provincia de Chubut. Aquí se descubrieron el terópodo Piatnitzkysaurus floresi, el Volkheimeria chubutensis y el Patagosaurus fariasi. Este último llegaba a medir unos 14 metros de largo. Los investigadores encontraron dos adultos y tres jóvenes, que seguramente eran madre, padre y sus tres hijos.

La llamda
La llamda

Por otra parte, en Neuquén -en la localidad de La Amarga- se encontraron restos de cocodrilos, mamíferos y dinosaurios. Entre estos últimos, el saurópodo con espinas denominado Amargasaurus cazaui y el pequeño terópodo Ligabueino andesi.

El Amargasaurus cazaui era un herbívoro de unos ochos metros de largo que tenía dos filas de largas espinas que le recorrían el cuello y el lomo, mientras que el Ligabueino andesi fue descubierto en 1985 y su pequeño tamaño indica que, seguramente, se alimentaba de insectos. Su altura no sobrepasaba los 50 centímetros.

Por último, también tenemos el Carnotaurus sastrei, uno de los más espectaculares dinosaurios del mundo. Este es el primer animal carnívoro conocido que poseía cuernos para herir a otros animales.