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Fósiles de los dinosaurios

Los fósiles de dinosaurios han sido conocidos por siglos, pero su verdadera naturaleza no fue reconocida al principio. Los chinos creían que eran huesos de dragones, mientras que los europeos pensaban que eran restos de gigantes y de otras criaturas fallecidas por la gran inundación.

Fósiles de los dinosaurios

Fósiles de los dinosaurios

La primera especie de dinosaurios en ser identificada y nombrada fue la de los Iguanodontes, descubierta en 1822 por el geólogo inglés Gideon Mantell. Él reconoció semejanzas entre los fósiles y los huesos de las iguanas modernas. Dos años después, el reverendo William Buckland, profesor de geología de la universidad de Oxford se convirtió en la primera persona en describir un dinosaurio en su diario científico. En este caso se trataba del Megalosaurio bucklandii, hallado cerca de Oxford. El estudio de estos ‘lagartos fosilizados gigantes’ pasó a ocupar gran parte del interés de los científicos europeos y americanos, y en 1842 el paleontólogo inglés Richard Owen acuñó el término ‘dinosaurio’. Él reconoció que los restos encontrados hasta el momento –Iguanodontes, Megalosaurus y Hylaeosaurus- tenían varios rasgos en común, por lo que decidió presentarlos como un grupo taxonómico distinto. Con el apoyo del príncipe Alberto de Saxe-Coburg-Gotha, esposo de la reina Victoria, Owen estableció el Museo de Historia Natural en el sur de Kensigton, Londres, para mostrar la colección nacional de fósiles de dinosaurios t otras exhibiciones geológicas y biológicas.

En 1858 fue descubierto el primer dinosaurio americano en el pequeño pueblo de Haddonfield, Nueva Jersey. La criatura fue llamada Hadrosaurus foulkii por el pueblo y el descubridor, William Parker Foulke. Fue un hallazgo extremadamente importante: el Hadrosaurus fue el primer esqueleto de dinosaurio hallado casi completo y por eso se pudo ver que era una criatura bípeda. Esto fue un descubrimiento revolucionario, ya que la mayoría de los científicos creían que los dinosaurios caminaban sobre cuatro patas. Los descubrimientos de Foulke hicieron estallar un gran interés por los dinosaurios en EEUU. Un ejemplo de esto fue la rivalidad entre Edward Drinker Cope y Othniel Charles Marsh, quienes competieron entre sí para superar sus respectivos descubrimientos de dinosaurios nuevos en lo que fue llamada ‘la guerra de los huesos’. Su competencia duró 30 años y terminó en 1897, cuando Cope murió luego de gastar toda su fortuna en la búsqueda de dinosaurios. Marsh ganó la contienda con ayuda del financiamiento que recibió a lo largo de la búsqueda geológica. La colección de Cope se encuentra actualmente en el Museo de Historia Natural de Nueva York, mientras que la de Marsh está en exhibición en el Museo de Hisptoria Natural Peabody de la universidad de Yale.

Desde entonces, la búsqueda de dinosaurios ha sido llevada a cabo en todos los continentes de la Tierra. Esto incluye a la Antártida, donde el primer dinosaurio (un nodosáurido Ankylosaurus) fue descubierto en la isla Ross en 1986, aunque recién en 1994 se nombró formalmente a  un dinosaurio de la Antártida –el Crylophosaurus ellioti- y también fue descrito en una revista científica. Los lugares con más restos de dinosaurios son Sudamérica (sobre todo Argentina) y la China, donde se hallaron dinosaurios plumosos muy bien preservados.

Esqueletos, fosiles, y reproducción de los dinosaurios

(Encontra mas  sobre dinosaurios voladores aquí, en Linkmesh.com)

Dado que las plumas se asocian a menudo con los pájaros, los dinosaurios emplumados son considerados el eslabón intermedio entre pájaros y dinosaurios. Sin embargo, las múltiples características esqueléticas son también compartidas por ambos grupos, según afirman los paleontólogos.

Esqueletos, fosiles, y reproducción de los dinosaurios

Esqueletos, fosiles, y reproducción de los dinosaurios

Además, está cada vez más claro que la relación entre los pájaros y los dinosaurios, así como la evolución del vuelo, son asuntos bastante complejos.

Por ejemplo, mientras se creía que los pájaros evolucionaron de los dinosaurios en una progresión lineal, algunos científicos notables -como Gregory S. Paul- concluyen que dinosaurios como los dromaeosaurs pudieron haber desembocado en pájaros, perdiendo la energía de vuelo pero manteniendo sus plumas, de una manera similar a la del avestruz moderno.

La comparación de los esqueletos de pájaros y dinosaurios confirma que están emparentados, particularmente una rama de los terópodos llamados Maniraptors. Las semejanzas esqueléticas incluyen el cuello, el pubis, la muñeca, el brazo, el hombro, la clavícula y el hueso pectoral.

Por otra parte, un descubrimiento de plumas en el esqueleto de un Tyrannosaurus rex proporcionó recientemente más evidencias de la filiación entre aves y dinosaurios a partir de un antepasado común.

Dinosaurio Gigante
Dinosaurio Gigante

Por primera vez, este esqueleto permitió que los paleontólogos establecieran el sexo de un dinosaurio. Al poner los huevos, los pájaros femeninos desarrollan un tipo especial de hueso en sus miembros.

Este hueso medular, que es rico en calcio, forma una capa dentro del hueso externo, duro, que se utiliza para producir las cáscaras de huevo. La presencia de los tejidos finos internos, derivados del hueso, que alineaban las cavidades interiores del tuétano trasero del Tyrannosaurus rex sugirió la utilización de estrategias reproductivas similares, y reveló que el espécimen encontrado correspondía a una hembra.

Un embrión de dinosaurio fue encontrado sin los dientes, lo que permite deducir que los pequeños dinosaurios requerían cierto cuidado parental para ser alimentados. Es también posible que los dinosaurios adultos regurgitaran el alimento de su boca para proveer sustento a los más jóvenes. Este comportamiento es también una característica de numerosas especies modernas de pájaros.

Además, los dinosaurios carnívoros de gran tamaño contaban con un sistema complejo de sacos de aire similares a los encontrados en pájaros modernos, según una investigación coordinada por Patrick O´Connor, de la Universidad de Ohio.

Los pulmones de los dinosaurios terópodos (carnívoros que caminaban erectos en dos patas y tenían pies parecidos a los de los pájaros actuales) llenaban de aire los sacos huecos en sus esqueletos, como los pájaros.