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Drácula: Historia de su composición

Entre 1879 y 18989 Stoker fue el gerente del famoso teatro Lyceum en Londres, pero también escribía muchas novelas, entre las que se cuenta ‘Drácula’, publicada el 26 de mayo de 1897. Algunas partes de la historia toman lugar en el pueblo de Whitby, donde Stoker pasó varias vacaciones.

A lo largo de la década de 1880 y 1890, autores como H. Rider Haggard, Rudyard Kipling, Robert Louis Stevenson, Arthur Conan Doyle y H. G. Wells escribieron historias en las que criaturas fantásticas amenazaban al imperio británico. La invasión literaria estaba en su cima para entonces y la fórmula de Stoker era conocida para los lectores de aventuras. Los lectores victorianos disfrutaban de una buena historia de aventuras, pero ésa no llegaría a su estatus legendario hasta el siglo XX, cuando las versiones fílmicas comenzaron a aparecer.

A pesar de ser la novela de vampiros más conocida, ‘Drácula’ no fue la primera que trató el tema. La precedía ‘Carmilla’ (1871), de Sheridan Le Fanu, historia sobre una vampiresa lesbiana que acosaba a una joven solitaria. La imagen del vampiro aristocrático fue creada por John Polidori en ‘The vampyre’ (1819) durante el verano que había pasado con Mary Shelley, Percy Shelley y Lord Byron en 1816. El teatro Lyceum, donde Stoker trabajó entre 1878 y 1898, estaba manejado por el actor-gerente Henry Irving, quien fue la verdadera inspiración de Stoker para los manierismos de Drácula y el autor esperaba que algún día interpretara su personaje en el teatro. Aunque Irving nunca accedió a esto, los gestos dramáticos de Drácula y sus manierismos caballerescos se remiten directamente al actor.

Los muertos vivientes’ era uno de los títulos originales que Stoker había pensado para Drácula y, hasta unas pocas semanas antes de su publicación, el manuscrito fue titulado ‘Los no-muertos’. Las notas de Stoker sobre la novela muestran que el nombre del conde inicialmente era ‘Conde Wampyr’, pero mientras investigaba Stoker se vio intrigado por el nombre ‘Drácula’ luego de leer ‘Account of the Principalities of Wallachia and Moldavia with political observations relative to them’ (Lonres, 1820), libro que encontró en la librería de Whitby y consultó en varias ocasiones a lo largo de la década de 1890. El nombre Drácula se refería a los descendientes de Vlad II de Wallaquia, quien tomó el nombre ‘Dracul’ luego de ser investido con la Orden del Dragón en 1431. En rumano la palabra ‘dracul’ puede significar ‘el dragón’ o ‘el demonio’.

La novela pasó a ser de interés público en los Estados Unidos desde su publicación original porque Stoker no siguió el procedimiento adecuado de derechos de autor. En el Reino Unido y otros países que seguían el procedimiento de la Convención Berne, sin embargo, la novela estuvo bajo sus derechos hasta abril de 1962, cinco años después de la muerte de Stoker. Cuando la película no autorizada de  F. W. Murnau, ‘Nosferatu’, se estrenó en 1922, la popularidad de la novela creció considerablemente, en parte debido a la controversia generada por la viuda de Stoker cuando intentó de sacar de la circulación pública al film.

A causa de la frustrante historia de Stoker con los derechos de autor de ‘Drácula’, uno de sus tataranietos, el novelista Dacre Stoker, decidió escribir una ‘secuela que llevara el nombre de la familia’ para ‘reestablecer el control creativo’ sobre la novela original. En el 2009 se publicó ‘Drácula: el no-muerto’, escrita por Dacre e Ian Holt. Ambos escritores se basaron sobre las notas manuscritas de Bram Stoker para  construir los personajes y las tramas de su novela.