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Dinosaurio Saurischia

Saurischia (pronunciado ‘saurisquia’, del griego ‘sauros’ que significa ‘lagarto’ e ‘schion’ que significa ‘articulación de la cadera’) es uno de los dos órdenes o divisiones básicas de los dinosaurios. En 1888, Harry Seeley clasificó a los dinosaurios en dos órdenes basándose en la estructura de su cadera. Los Saurisquios (‘cadera de lagarto’) se distinguen de los ornitisquios (‘cadera de aves’) por la configuración ancestral de los huesos de sus caderas.

Dinosaurio Saurischia

Dinosaurio Saurischia

Todos los dinosaurios carnívoros (los terópodos) son saurisquios, ya que conforman uno de los dos linajes primarios de los dinosaurios herbívoros, los sauropodomorfos. Al final de período Cretáceo, todos los saurisquios no-aves se extinguieron. Esto es referido como la extinción del Cretáceo Superior. Los seres aviares (aves modernas), como descendientes directos de un grupo de dinosaurios saurisquio, son consideradas una subclase de los mismos en la clasificación filogenética.

Descripción

Los Saurisquios se diferencian de los ornitisquios por su estructura pélvica triple, donde el pubis apunta hacia fuera. La pelvis de los ornitisquios está rotada para atrás, en paralelo al isquio y generalmente con un proceso de asimilación a los anteriores, lo cual da una estructura de cuatro dientes.

La estructura de la cadera de un ornitisquio es similar a la de los pájaros a nivel superficial, lo cual llevó a Seeley a nombrarlos como ‘dinosaurios de cadera de ave’, aunque no propuso ninguna relación específica con as aves. Llamó ‘cadera de lagarto’ a los dinosaurios saurisquios porque mantenían la anatomía de su cadera ancestral, actualmente encontrada en los lagartos modernos.
Sin embargo, como estudios posteriores demostraron, la estructura de la cadera de las aves modernas evolucionó independientemente de la ‘cadera de lagartos’ de los saurisquios (especialmente de un subgrupo llamado los Maniraptora) durante el Período Jurásico. En este ejemplo de evolución convergente, las aves desarrollaron caderas orientadas en forma similar a las de la anatomía ornitisquia más antigua, en ambos casos posiblemente para adaptarse a la dieta herbívora u omnívora.

Sobre el Tronco
Sobre el Tronco

Clasificación

En el trabajo donde nombró a los dos grupos, Seeley repasó esquemas de clasificación previos empleados por otros paleontólogos para dividir el orden tradicional Dinosauria. Este científico prefería uno utilizado por Othniel Charles Marsh en 1878, que dividía a los dinosaurios en cuatro órdenes: Saurópodos, Terópodos, Ornitópodos y Estegosaurios (estos nombres todavía se usan actualmente de la misma manera para referirse a los subórdenes o clases dentro de los Saurisquia y los Ornitisquia).

Seeley, sin embargo, quería formular una clasificación que tomara en cuenta una diferencia primaria entre los principales grupos de dinosaurios basada en una característica que también los diferenciara de los demás reptiles. Descubrió esto en la configuración de los huesos de la cadera, tras lo cual vio que los cuatro órdenes de Marsh se podían dividir en dos grupos mayores basándose en este rasgo. Clasificó a los Estegosaurios y a los Ornitópodos dentro de los Ornitisquia, y a los Terópodos y los Saurópodos dentro de los Saurisquia. Además, Seeley usó esta diferenciación y otras entre los dos grupos para argumentar que los ‘dinosaurios’ no eran una agrupación natural, sino dos órdenes distintos que habían surgido independientemente de los primitivos arcosaurios. Esta idea de que el término ‘dinosaurio’ era un término obsoleto para dos órdenes distintos persistió muchas décadas dentro de la literatura científica y popular, y no fue sino hasta 1960 cuando los científicos comenzaron a reconsiderar la posibilidad de que los saurisquios y los ornistisquios estuvieran más relacionados entre sí que con otros arcosaurios.

Aunque este concepto parafilético de los dinosaurios no es más aceptado por la mayoría de los paleontólogos, la división básica de Seeley de los dos grupos resistió al paso del tiempo y ha recibido el apoyo del análisis cladístico moderno sobre las relaciones entre los dinosaurios. Una hipótesis alternativa que desafió la clasificación de Seeley fue propuesta por Robert T. Bakker en su libro de 1986, ‘The dinosaur heresies’. La clasificación de Seeley separaba a los terópodos en su propio grupo y ubicaba a los dos grupos de dinosaurios herbívoros (los saurodomorfos y los ornistiquias) juntos en un grupo separado que llamó ‘Fitodinosaurios’ (‘dinosaurios de plantas’). La hipótesis de los Fitodinosaurios se basaba en parte sobre la supuesta relación entre los ornistiquios y los prosaurópodos, y en la idea de que los primeros habían evolucionados de los segundos, posiblemente por medio de una familia enigmática que poseía las características de ambos grupos, los segnosáuridos. Sin embargo, posteriormente se descubrió que los segnosáuridos en realidad eran un tipo inusual de terópodos herbívoros saurisquios  muy relacionados con las aves, por lo que la hipótesis de los Fitodinosaurios cayó.

Dinosaurios Patagónicos

Los dinosaurios argentinos se encuentran entre los más sorprendentes del mundo. Los descubrimientos, que aumentaron muchísimo durante los últimos cuarenta años, incluyen especies con raras adaptaciones y tamaños enormes.

Dinosaurios Patagónicos

Dinosaurios Patagónicos

Los animales que vivieron aquí presentan formas distintas a las encontradas en Estados Unidos, Canadá, Europa o Asia.

Los saurisquios más antiguos de la Argentina –unos de los más antiguos del mundo– son los terópodos Herrerasaurus ischigualastensis y Eoraptor lunensis. Ambos dinosaurios carnívoros fueron hallados en Ischigualasto, provincia de San Juan.

Entre los ornitisquios argentinos tenemos a los dinosaurios “pico de pato” o hadrosaurios; los pequeños iguanodontes; un dinosaurio con cuernos o ceratopsio, y un dinosaurio con armadura llamado anquilosaurio.

El hadrosaurio argentino más estudiado es el Kritosaurus australis. Medía cinco metros de largo y fue descubierto en la provincia de Río Negro, en sedimentos depositados hace unos 70 millones de años. Por otra parte, en el año 1996 se anunció el primer descubrimiento de un anquilosaurio en América del Sur. Esto sucedió en Río Negro.

Un poco más al norte, en Neuquén, se encontró un dinosaurio con piedras en el estómago. El Rebbachisaurus tessonei medía 17 metros de largo y tenía “piedras gástricas” que cumplían la función de moler los vegetales en el interior del estómago, ya que estos animales no eran capaces de masticar la comida que ingerían.

La mayor parte de los dinosaurios que vivieron en el período Jurásico en nuestro país provienen del Cerro Cóndor, en la provincia de Chubut. Aquí se descubrieron el terópodo Piatnitzkysaurus floresi, el Volkheimeria chubutensis y el Patagosaurus fariasi. Este último llegaba a medir unos 14 metros de largo. Los investigadores encontraron dos adultos y tres jóvenes, que seguramente eran madre, padre y sus tres hijos.

La llamda
La llamda

Por otra parte, en Neuquén -en la localidad de La Amarga- se encontraron restos de cocodrilos, mamíferos y dinosaurios. Entre estos últimos, el saurópodo con espinas denominado Amargasaurus cazaui y el pequeño terópodo Ligabueino andesi.

El Amargasaurus cazaui era un herbívoro de unos ochos metros de largo que tenía dos filas de largas espinas que le recorrían el cuello y el lomo, mientras que el Ligabueino andesi fue descubierto en 1985 y su pequeño tamaño indica que, seguramente, se alimentaba de insectos. Su altura no sobrepasaba los 50 centímetros.

Por último, también tenemos el Carnotaurus sastrei, uno de los más espectaculares dinosaurios del mundo. Este es el primer animal carnívoro conocido que poseía cuernos para herir a otros animales.