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La Leyenda del Basilisco

SU PODER VISUAL

En bestiarios y leyendas europeas, un basilisco –del griego basiliskos que significa “pequeño rey”, o “el regente” según su etimología latina– es un reptil legendario afamado por ser el rey de las serpientes.

Su celebridad radica en la habilidad de provocar la muerte con un único vistazo. Según el libro “Historia Natural”, escrito por Plinio El Viejo, el basilisco es una serpiente pequeña pero tan venenosa que deja una enorme estela de veneno mortal con cada pisada, además de asesinar con la mirada.

TRES DESCRIPCIONES

Existen tres descripciones del aspecto de un basilisco: algunas indican que se trata de un lagarto enorme, otras hablan de una serpiente gigante y las demás caracterizaciones mencionan un pollo alto dotado de tres pies, con cola y dientes de serpiente… Además, se lo llama “rey” por tener en su cabeza una cresta en forma de corona.

Las historias del basilisco lo incluyen dentro de la misma familia del “cockatrice”. Se alega fabulosamente que el basilisco es una bestia nacida de un huevo de serpiente, incubada por un pollo –al contrario del cockatrice, que nace de un huevo de gallina incubado en un nido de serpientes–.

En la Europa medieval, la descripción de la criatura comenzó a adquirir características de pollo… Bede fue el primer autor en explicar la gestación de un basilisco dentro de un huevo de serpiente incubado por un viejo gallo.

Por su parte, San Isidoro de Sevilla definió el basilisco como el rey de las serpientes: los reptiles se someten a él por su peligrosa mirada y por las cualidades de su respiración venenosa.

EL BASILISCO Y LA ALQUIMIA MEDIEVAL

Fue Alexander Neckham el primero en afirmar que el arma asesina del basilisco no era su mirada sino la capacidad de  corromper el aire. Esta teoría fue desarrollada un siglo más tarde por Pietro D’Abano.

Además, Theophilus Presbyter inventó una complicada “receta”, incluida en uno de sus libros, que explica cómo crear un basilisco para convertir el cobre español en oro.

Alberto Magno, en su libro De animalibus, escribió acerca de la mirada fija que el basilisco utiliza para matar pero negó algunas leyendas, tales como las que indican que el gallo incubaba el huevo de serpiente.

Este último indicó que la fuente de tales historias fabulosas fue Hermes Trismegisto, conocido también como el creador de la historia sobre las cenizas de basilisco. A éstas se les atribuía la capacidad de convertir la plata en el oro.

Pero esta atribución es absolutamente incorrecta… aunque demuestra cómo las leyendas del basilisco estuvieron estrechamente relacionadas con la alquimia del siglo XIII.

Fuentes clásicas y orígenes de las quimeras

Los mitos de la Quimera pueden encontrarse en la ‘Biblioteca’ de Apolodoro (libro 1), ‘La Ilíada’ de Homero (libro 6), la Fábula 57 de Higinio, ‘Las metamorfosis’ de Ovidio (libro VI 339; IX, 648) y la ‘Teogonía’ de Hesíodo (319).

Fuentes clásicas y orígenes de las quimeras

Fuentes clásicas y orígenes de las quimeras

Virgilio, en ‘La Eneida’ (libro 5), emplea el término Quimera para nombrar a la nave gigante Gyas en la carrera, lo Cual probablemente haya tenido un significado alegórico en la política romana de su tiempo.

La teoría sobre su origen

Plinio el Viejo citó a Ctesias y a Fotius para identificar a la Quimera con un área de respiraderos de gas que todavía se pueden encontrar en el camino de Licia hacia el sudoeste turco. En turco la llaman ‘Yanartas’ (roca flameante), y consiste en dos docenas de respiradores naturales agrupados en dos caminos sobre la colina arriba del Templo de Hefesto, unos 3 Km. al norte de Cirali. Los respiraderos emiten metano, que originalmente se creía era de origen metamórfico y antiguamente eran monumentos que los custodios usaban para preparar té.

Dos cabezas
Dos cabezas

La Quimera neo-hitita de Carkemish (entre 850 y 750 A. De C.), actualmente guardada en el Museo de las Civilizaciones Anatolias, fue sin duda una de las bases para la leyenda griega. Se diferencia de la versión griega en que ninguna de sus tres cabezas es de cabra; sólo tiene una cabeza humana, una de león que mira hacia adelante y una de serpiente ubicada al final de la cola.

Hombres lobos del pasado

En la mitología griega, la historia de Lycaon da uno de los ejemplos más antiguos de la leyenda sobre hombres lobos. Según una de las versiones, Lycaon había sido transformado en un lobo como resultado de la ingesta de carne humana; uno de los que estaban presentes en el sacrificio periódico en el Monte Lycaeon parece haber sufrido la misma suerte.

Hombres lobos del pasado

Hombres lobos del pasado

Herodoto en sus Historias nos cuenta que los Neuri, una tribu que él ubica al noreste de Scythia, se transformaban durante unos días al año, y Virgilio conoce con familiaridad la transformación de los seres humanos en lobos.

El estudioso romano Plinio el Viejo, citando a Euanthes, cuenta que un hombre de la familia de Anthius había sido elegido entre muchos para que lo llevaran al lago en Arcadia, donde colgó sus vestimentas en un árbol de cenizas y nadó a través de él, lo que dio como resultado su transformación en lobo, forma que mantuvo durante nueves años. Bajo la condición de que no atacara a ningún ser humano en esos nueve años, sería liberado para que nadara de vuelta y volviera a su forma humana.

Hombres lobos del pasado
Hombres lobos del pasado

En la obra latina de prosa, el Satiricón, escrita alrededor del 60 A. de C. por Petronio, uno de los personajes, Niceros, cuenta una historia en un banquete acerca de un amigo que se convierte en lobo.

Describe el incidente de la siguiente manera: ‘Cuando busqué a mi amigo vi que se había desnudado y apilado sus vestimentas en el borde del camino…orinó en círculo alrededor de sus ropas y entonces, de repente, se convirtió en un lobo…luego de que se transformó en lobo comenzó a aullar y entonces se fue corriendo hacia los bosques’.