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Dragones de Diferentes Etnias

Diversas tradiciones recogen la leyenda de la muerte de dragones que pelean con héroes. En Occidente, los dragones representan Fuerzas Malignas, se alimentan de seres humanos y cuidan tesoros escondidos en el fondo de los mares o en las entrañas de la tierra. Otras veces se los imagina como custodios de bellas princesas que deben ser rescatadas.

Dragones de Diferentes Etnias

Dragones de Diferentes Etnias

Por ejemplo, Medea presta ayuda a Jasón para obtener el Vellocino de Oro logrando dormir al dragón que vigilaba la encina en la que se encontraba colgada la costosa recompensa dorada. La matanza del dragón solía culminar la carrera de la mayoría de los héroes de la Antigüedad: Beowulf, Hércules, Sigfrido, San Jorge, San Miguel y los caballeros de la Mesa Redonda, especialmente el Rey Arturo, Lancelot y Tristán.

Además de obtener tesoros y de liberar bellas cautivas, la derrota del dragón otorgaba la capacidad de adquirir conocimientos y ofrecía la invulnerabilidad física. A pesar de la mala fama que los dragones ganaron en Occidente, no todos eran malvados. Plinio el Viejo cuenta la historia del caballero Thoas de Arcadia, quien llevaba un dragón de compañero; gracias a él se salvó del ataque de unos ladrones.

Se creyó en la existencia de dragones reales hasta épocas recientes. Por ejemplo, en Austria, durante el siglo XVI, se exhibieron restos fósiles de un rinoceronte con el cuerpo cubierto de lana aduciendo que se trataba de un dragón prehistórico. El cráneo del animal fue conservado en Klagenfurt hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. El investigador Konrad von Gesner pretendió –sin demasiado éxito– fundamentar estas creencias, dotándolas de un cierto carácter científico.

En la mitología de diferentes culturas los dragones aumentaron de tamaño, les fueron creciendo alas y brotando numerosas cabezas. En Egipto, Mesopotamia e India, hacia el año 3000 AC., se documenta esta evolución en diversas leyendas.

En la Cólquida (así se denomina a la costa sudeste del Mar Negro), un dragón cuidaba al vellocino de oro. Jasón y los argonautas lo obtuvieron ingeniosamente, auxiliados por Medea, como fue indicado previamente. Por otra parte, el dragón llamado “Ladón”, famoso por sus cien cabezas, vigilaba las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.

Por otra parte, en la etnia hausa –al norte de Nigeria– se cuenta la historia de un dragón que cada noche elegía una víctima para alimentarse de ella, hasta que el joven Dan-Hanta consigue matarlo gracias a unas piedras calientes que le arroja en la boca.

Antiguas leyendas precolombinas hablan de un cruel dragón volador que acosaba a las tribus que vivían a orillas de un lago y era inmune a las flechas y lanzas, gracias a su extraordinaria velocidad. Fue gracias a un ingenioso héroe conocido como “Portador del Cielo” que esta bestia logró ser destruida

Dragones Medievales

Durante la Edad Media, los dragones fueron considerados símbolo de apostasía y de traición, aunque también de cólera y envidia. Los dragones de varias cabezas significaban decadencia, opresión y herejía, aunque también fueron considerados como emblema de independencia.

Dragones Medievales

Dragones Medievales

Muchos dragones representaban la Sabiduría. Matar un dragón era considerado un pasaporte a la riqueza, y la demostración de que un héroe era realmente hábil y astuto. Un ejemplo de esta simbología la encontramos en una famosa gesta épica germana: El Cantar de los Nibelungos, cuyo héroe Siegfried (Sigfried o Sigfrido) vence al dragón Fafner –custodio del tesoro de los Nibelungos–, lo que le permite convertirse en dueño de esta fortuna y bañarse en la sangre de esta criatura fantástica. Esto lo transforma en un ser invulnerable, prácticamente invencible excepto por el pequeño “punto débil” que tan bien sabrá aprovechar el traidor Hagen para vencerlo.

Dragon Muerto
Dragon Muerto

Los dragones en el Cristianismo

La palabra latina draco, que dio origen al vocablo “dragón”, significa “la serpiente”, por ello el Cristianismo lo ha asociado históricamente a este animal diabólico y pecaminoso.

La identificación bíblica del diablo con la serpiente originó la connotación de “mal” asociada a “dragón”. En el Libro de Job se describe al monstruo marino Leviathan con características propias del dragón, el cual es llamado “Rey de las Bestias”. En el libro de la Revelación 12:3 se describe una enorme bestia roja con siete cabezas, cuya cola barre un tercio de las estrellas del cielo sobre la Tierra. Este tema se encuentra emparentado con la caída de los ángeles.

Por último, en algunas traducciones la palabra “dragón” se utiliza para describir a la Bestia (es decir: el Diablo), mientras que en la iconografía religiosa se representan algunos santos cristianos en el acto de matar a un dragón. Ésta es una ilustración clásica de San Jorge que aparece en leyendas inglesas y aragonesas. En Italia también se representa a Santo Mercurialis, primer obispo de la ciudad de Forli, combatiendo y matando un dragón.