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El Arcángel Uriel

El nombre del arcángel Uriel significa “Luz Divina” y su función es acercar a los hombres el conocimiento de Dios. Es la criatura alada más luminosa; la iconografía religiosa lo retrata bajando del Paraíso en una carroza de fuego conducida por níveos corceles.

El Arcángel Uriel

El Arcángel Uriel

También se lo conoce como “Ángel de la Presencia”, “Llama Divina”, “Ángel Salvador” o “intérprete de profecías”. En las Sagradas Escrituras leemos que el Señor envió a este arcángel para prevenir a Noé del diluvio, y que fue quien bajó al Jardín del Edén montado en un rayo solar.

Los dones que es capaz de repartir entre los hombres son el auto-conocimiento y la clarividencia para conducir la acción. Es capaz de ayudar a identificar la luz que habita dentro de cada individuo para descubrir la voz interna y leer en los propios sueños.

También es el “ángel del arrepentimiento”. Capaz de enseñarnos las leyes kármicas y la misericordia de Dios. Se lo conoce como el ángel de vista más poderosa, de mayor agudeza. No sólo real, sino metafóricamente.

Es uno de los siete arcángeles que habitan alrededor del trono divino. Por ser un ángel salvador, Uriel nos revela el método para curar las enfermedades físicas o espirituales de nuestras vidas, transformar las derrotas en victorias y la adversidad en bendición.

Cuando San Miguel venció el combate librado en los cielos, contra el ángel oscuro, sobrevino un período de paz. La Tierra giraba sin manifestaciones de vida todavía. Entonces, el llamado del Creador recorrió el espacio anunciando que había llegado el momento de preparar la llegada del Hombre.

Dios prometió a todos los ángeles que aquél que consiguiera sostener una cadena ligada de planetas sería el regente. Un ángel pequeño e incansable, Uriel, quiso superar el desafío motivado por su enorme amor y entrega a la voluntad de Dios.

Decidió vivir en la superficie terráquea destinando sus energías en el balance y equilibrio de sus órbitas, regando parcelas con lluvias y cuidando la vegetación. Cuando lograba crear un precioso jardín se marchaba muy lejos, olvidándose cuál había sido el anterior.

Cumplido el plazo, el Señor volvió a llamar a los ángeles para que presentaran sus obras. Pero no quedó conforme con lo que éstos habían hecho. Sólo faltaba Uriel… Un séquito de ángeles salió a buscarlo, y lo encontró sentado en un monte muy alto, en un planeta diminuto.

Le avisaron que Dios quería verlo. Le pidió perdón por su olvido y le habló de todos los lugares en los que había trabajado, pero le explicó apenado que no recordaba cómo llegar a ellos pues olvidaba siempre el camino.

El Señor sintió entonces que aquel pequeño ángel había logrado lo que ninguno de los otros había conseguido, porque si no recordaba dónde estaban los mundos que serían el hogar de los hombres, éstos no podrían estar tan cerca como para dominarse los unos a los otros.

Entonces, Dios lo convirtió en arcángel y colocó un sol sobre su cabeza, símbolo de su mayor jerarquía. Le obsequió una divina inteligencia y una eterna memoria, poniendo a la Tierra bajo su cuidado.

El Arcángel San Miguel Parte II

De acuerdo con la tradición judía, tras el deceso del elegido Moisés, San Miguel combatió contra el demonio por obtener el cadáver del mismo. El arcángel respetó el mandato divino y escondió el sepulcro.

El Arcángel San Miguel Parte II

El Arcángel San Miguel Parte II

El espíritu justiciero y misericordioso de San Miguel es invocado por Judas Macabeo, quien antes de empezar cualquier cruzada en defensa de la ley o de su Templo pedía auxilio y ánimo al arcángel, confiándole sus actos.

Cuanto los hombres de Macabeo se enteraron que Lisias sitiaba sus fortalezas, imploraron a Dios el envío de un mensajero que intercediera en la salvación de Israel. Entonces, cerca de Jerusalén se hizo presente su pedido: vieron llegar un jinete con atuendo blanco que blandía armas doradas.

En Mac. 15:22 leemos la alabanza y solicitud de los israelitas: “Tú, soberano, enviaste tu ángel a Exequías, rey de Judea, que dio muerte a cerca de ciento ochenta y cinco mil hombres del ejercito de Senaquerib. Ahora también, Señor de los cielos, envía un ángel bueno delante de nosotros para infundir el temor y el espanto. ¡Que el poder de tu brazo hiera a los que han venido blasfemando a atacar a tu pueblo santo!”.

Actualmente, el Judaísmo invoca a San Miguel como amparador de sus sinagogas. La liturgia del día de la Expiación el sermón concluye con las palabras: “Miguel, príncipe de misericordia, reza por Israel”.

También en el Nuevo Testamento bíblico se alaba a este arcángel guerrero. En las páginas del Apocalipsis se narra que “Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron pero no prevalecieron y no hubo ya en cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero”.

Antiguas autoridades gubernamentales y eclesiásticas reconocieron temprano las virtudes de esta criatura alada. Por ejemplo, el emperador Constantino atribuía a San Miguel la derrota de sus adversarios. Por ese motivo mandó edificar cerca de Constantinopla un espléndido templo en su homenaje.

Cabe señalar también que diferentes visiones de la Virgen María incluyen alguna manifestación de la presencia del arcángel San Miguel. Algunas de las apariciones atestiguadas son: la de Fátima, en el año 1916, que atestiguó haber visto al ángel arrodillarse lamentando el escepticismo de los incrédulos y rogar oración por él y por el Señor. En una posterior aparición volvió a pedir la práctica del rezo, los sacrificios y las oraciones.

El Arcángel San Rafael

La tercera jerarquía de los ángeles, como explicaremos más adelante, se encuentra compuesta por principados, ángeles y arcángeles. Estos últimos son tres: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Su fiesta canónica se celebra el día 29 de septiembre.

El Arcángel San Rafael

El Arcángel San Rafael

El significado del nombre Rafael es “el que sana”. Es un arcángel que se encuentra siempre cerca de los hombres para ayudarlos a paliar su dolor. Aparece su mención en las Sagradas Escrituras, en Tobías 12:6, 15.

Generalmente se lo dibuja con vestimenta de peregrino, llevando un bastón y una vasija de agua. Además, las representaciones suelen incluir el pez del cual consiguió la hiel necesaria para sanar al padre de Tobías.

LA ORACIÓN DEL ARCÁNGEL SAN RAFAEL

Gloriosísimo príncipe San Rafael, antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del Todopoderoso, emisario de la divinidad, órgano de sus providencias, ejecutor de sus órdenes, secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos, compañero de los caminantes, maestro de la virtud, protector de la castidad, socorro de los afligidos, médico de los enfermos, auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios…

Tú eres ángel santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al trono del altísimo.

El Arcángel San Rafael
El Arcángel San Rafael

Confiados en el gran amor que has manifestado a los hombres, te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes y principalmente en el mundo católico el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos.

Te pedimos también con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda más el Santo Evangelio, con la práctica de la moral. Que asistas al romano pontífice y a los demás pastores, y concedas unidad en la verdad a las autoridades y magistrados cristianos.

Por último, te suplicamos nos alcances del trono de Dios –a quien tan inmediato asistes–, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria. Amén

El Arcángel San Rafael