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Historiografía de la brujería
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Los historiadores de la brujería europea descubrieron que la definición antropológica difícilmente se puede aplicar a la brujería europea, ya que no encaja con los modelos africanos. La presencia o ausencia de técnicas mágicas no tiene mucha importancia entre los participantes de los juicios de brujería, y algunos de los acusados tan solo intentaron causar daño por mero deseo.

Como en la antropología, la brujería es vista por los historiadores como una ideología para explicar las desgracias, pero ésta se manifiesta de diversas maneras. Había algunas variedades de brujas en la creencia popular, así como algunos tipos de personas acusadas de brujería por diferentes razones. Richard Kieckhefer ubica a los acusados dentro de tres categorías: aquellos atrapados en el acto de brujería positiva o negativa; hechiceros o sanadores que perdieron la confianza de sus clientes o de las autoridades; y aquellos que sólo se ganaron el resentimiento de sus vecinos. Para estos, Christina Larner añadió una cuarta categoría: aquellos con la reputación de ser brujas, rodeadas de un aura de creencias mágicas. Éva Pócs identificó tres variedades de brujas en la creencia popular:

-La ‘bruja vecina’ o ‘bruja social’: aquella que maldice a un vecino luego de un conflicto.

Historiografía de la brujería
Historiografía de la brujería

-La bruja ‘mágica’: una sanadora profesional, hechicera, curandera  o una persona que incrementó su fortuna por medio de la magia en detrimento de la casa de sus vecinos. A causa de las rivalidades entre vecinos o comunidades y la ambigüedad de la magia positiva y negativa, dichos individuos pueden ser etiquetados como ‘brujas’.

-La bruja ‘sobrenatural’ o ‘nocturna’: retratada en los relatos judiciales como un demonio que se aparecía en visiones o sueños.

Las ‘brujas vecinas’ son el producto de las tensiones entre vecinos y se encuentran sólo en comunidades donde los habitantes dependen entre sí. Tales acusaciones son consecuencia de la ruptura de alguna norma social, como no regresar algo prestado por ejemplo. Cualquier persona que fuera parte del intercambio social podía estar bajo sospecha. Las acusaciones podían surgir a partir de las tensiones sociales, pero no exclusivamente. La bruja sobrenatural no tenía nada que ver con los conflictos comunitarios, sino que expresaba las tensiones entre los mundos humano y sobrenatural. En Europa del este  dichas brujas se convirtieron en una ideología que explicaba las calamidades que caían sobre sus comunidades.

Demonología

Bajo las regiones monoteístas del Levante (principalmente el Cristianismo y el Islam), la brujería llegó a estar asociada con la herejía y la apostasía. Entre los católicos, los protestantes y el liderazgo secular del período medieval europeo, los miedos relacionados con la brujería llegaron a extremos. A lo largo de este período, se creía que el Cristianismo se encontraba en una lucha apocalíptica contra el Demonio y su ejército secreto de brujas. En total se ejecutaron miles y miles de personas, además de otras que fueron encarceladas, torturadas y desposeídas de sus tierras. La mayoría de acusados eran mujeres, aunque en algunas regiones pasó lo contrario. Las acusaciones de brujería se combinaban frecuentemente con otros cargos heréticos.

El Malleus Maleficarum, un manual de cacería de brujas usado por católicos y protestantes, expone cómo identificar a una bruja, qué cosas hacen que una mujer probablemente sea una bruja, cómo juzgarla y castigarla. El libro define a la bruja como una mujer maligna.

En el mundo occidental, las acusaciones de brujería fueron acompañadas de rituales satánicos.