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Las Brujas Canidia y Erictho
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Las brujas Canidia y Erictho aparecen en la poesía romana, no en relatos u obras dramáticas épicas, así que estos personajes resultan menos desarrollados que Circe o Medea.

Son hechiceras repulsivas y espantosas. Esta imagen parece haber causado una gran impresión entre los lectores de tales obras porque el estereotipo pervivió durante los siguientes dos mil años.

Las compañeras de Canidia son Sagana y Veia, además de la Fortuna, el destino o las Moiras (Fates). Se cree que estas tres inspiraron a las brujas que aparecen en la tragedia Macbeth, de William Shakespeare.

Las Brujas Canidia y Erictho
Las Brujas Canidia y Erictho

Canidia es nombrada en los poemas del escritor romano Horacio y parece estar inspirada en un farmacéutico napolitano que existió en la vida real, llamado Grattidia, que se desempeñaba como fabricante de perfumes y era famoso por la elaboración de sus pociones y venenos.

Según el ensayo escrito por Georg Luck, La brujería  y la magia en Europa: las antiguas Grecia y Roma, el poeta Horacio satiriza deliberadamente a Canidia como un ser depravado, practicante de las artes oscuras.

Al igual que en el norte de Europa, las brujas europeas meridionales tenían siempre listos los elíxires o venenos para la gente que reclamaba su ayuda con el objetivo de hacer regresar a un amado o destruir a un rival.

Jóvenes mujeres incapaces de concebir a un niño solicitaban a las brujas que le concedieran la bendición de la fertilidad.

La detención y la persecución de hechiceras, en calidad de herejes o  curadoras, no eran exclusivos de la Europa cristiana. En los años 184 y 180-179 antes de Cristo, los magistrados romanos pidieron la ejecución de millares de personas acusadas de envenenamiento o de prácticas mágicas.

La ejecución de la magia, y especialmente ser famoso por practicarla (como el caso de Grattidia), era un negocio peligroso y los médicos corrían siempre el riesgo de denuncia por parte de un cliente insatisfecho.