El Caballo Y Su Cuerno Dibujo De Caballeros Niño Guerrero Ork Caballero El Gallo Gigante Desenfundando La Espada Caballeros Amarillos El Cuervo Campeón Caballero Saludando Caballero De Espalda Mirando La Espada Caballero De Hojalata Dibujo Del Caballero El Rey La Boca Del Mounstro Espada Filosa Dos Caballeros Cabeza Cortada A La Carga

Otro Héroe Caballeresco: Alejandro Magno
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En la primera parte de El libro de Alexandre, reelaboración medieval del mito alejandrino, asistimos a la exaltación de las virtudes del héroe. Alejandro Magno se conduce como sabio, como caballero y como hombre cristiano. Sus conocimientos adquiridos reciben una aplicación práctica. El pasaje de esta condición cristiana a su condición pecadora se materializa cuando, frente a la experimentación de los   límites del mundo, la curiosidad  lo lleva a infringir los límites de universo conocido.  

En El libro de Alexandre, el héroe es presentado como un caso particular, una figura ambivalente en quien se combinan el extraordinario aprendizaje de los saberes considerados ideales junto con la voluntad de quebrar los esquemas del conocimiento de esta sociedad tradicional basados en la mera acumulación de saberes conocidos. La utilización de ejemplos es una estrategia característica de los modos de presentación del saber en la Edad Media, empleada en las colecciones de exempla, sermonarios y tratados didácticos y morales de la época. "Para un saber estático de finalidad moral, nada más adecuado que el ejemplo". Dentro de esta tradición debemos enmarcar la producción de El libro de Alexandre.

Otro Héroe Caballeresco: Alejandro Magno
Otro Héroe Caballeresco: Alejandro Magno

Además de su caracter estático, el saber, en la Edad Media,  tiene un carácter de aplicación práctica a la conducta de la vida. Un saber que no trasciende al campo de la acción es considerado un saber vano. San Bernardo condena la vana erudición desde sus Sermones sobre el Cantar de los Cantares:


                             "...no aprender por vanagloria, o por curiosidad,
                            o por algo semejante, sino sólo para tu propia
                            edificación o la del prójimo. Porque hay quienes
                            quieren saber con el único fin de saber,
                            y es torpe curiosidad"
                                                                             Sermón 36

La condena que recibe Alejandro Magno en El libro de Alexandre adquiere verdadera significación cuando analizamos la obra desde las condiciones de su producción: el exemplum negativo encarnado en el destino de Alejandro sirve a los propósitos clericales de la época inscribiéndose dentro de una tradición de didactismo moralizante. La intencionalidad del autor se vincula directamente con la defensa de las concepciones estática y pragmática de los saberes y con un modelo de sabio que debe practicar tanto la clerecía como el cristianismo.
El fundamento de la medievalización de las fuentes épico-latinas alejandrinas en El libro de Alexandre es la recreación de una dimensión moral y cristiana a través de la subordinación de la sabiduría profana a una verdad religiosa superior.  "La intencionalidad didáctica explica la transformación medievalizante de la narración clásica".
"A [una] vida social condicionada por las posibilidades naturales (...) se corresponde una noción de saber que, como la cosecha, se repite y se deposita para hacer posible la satisfacción de unas necesidades de abastecimiento que permanecen no menos inalterables" . La concepción estática del saber es la que domina en el hombre de la Edad Media bajo la forma de un depósito de saberes fijos, universales y completos; sólo queda repetir estos conocimientos establecidos.
Concepción estática de la vida facilitada por los condicionamientos de las circunstancias técnicas y económicas e ideas conservadoras del saber y de la sociedad que funcionan dentro del dispositivo de una mentalidad basada en la repetición de modelos en tanto se aspira al mantenimiento de las estructuras vigentes.

La idea medieval de saber no presenta puntos de contacto con nuestra concepción moderna de     creatividad,    originalidad    e   investigación   aplicada a los saberes, sino básicamente  con  la reproducción   y  comunicación   de  conocimientos fijos; aquél que aspire a la sabiduría no se preocupará por ensanchar los dominios de su conocimiento sino por apropiarse de lo ya conocido. El saber se aprehende; esta es la noción que subyace a la sentencia "aprende el saber", que aparece en Flores de Filosofía.