El Dueño Del Dragón Pantalla Caballero Victoria Del Héroe Caballeros Amarillos La Espada Y El Escudo La Bola Amarilla Enamorados En Las Montañas Nevadas Dragón Dormido Dibujo Del Caballero Diablo Caballero Gigante Bruja Caballera Caballero Celestial Luchando Desenfundando La Espada Dama Abriendo La Puerta Parado En La Cima Dragón Malvado Dos Caballeros

Decadencia del Género Caballeresco
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El género caballeresco llega a su fin utilizando el mismo molde con el que nació en la Francia medieval de la segunda mitad del siglo XII. Marcelino Menéndez Pelayo lo considera, en realidad, un subgénero nutrido de los libros de caballerías del siglo XVI español, mientras que Pascual de Gayangos menciona las traducciones e imitaciones del Orlando (Innamorato y Furioso) y de otros poemas caballerescos en castellano.

Pero, más allá de los avatares del género, si nos concentramos en la recepción del poema de Cunedo, según Pantoja Rivero, lo primero que nos llama la atención de esta obra es el silencio total que sobre ella han descargado los estudiosos, y que sobrepasa incluso al que se cierne sobre el Pironiso que, a pesar de no haber sido impreso nunca, sí mereció la atención de Maxime Chevalier.

En lo que respecta al citado poema murciano, nadie le ha dedicado jamás una sola línea, al menos entre los que alguna vez han hablado de los poemas caballerescos. Así, el propio Chevalier no lo tiene en cuenta en su minucioso repaso de la huella de Ariosto en España. Tampoco lo menciona Menéndez Pelayo en sus Orígenes de la novela, y Frank Pierce se limita a incluir el poema en su catálogo.

Decadencia del Género Caballeresco
Decadencia del Género Caballeresco

El manuscrito de Alegoría del Monstruo español lleva la signatura R-3769 BNM (Biblioteca Nacional de Madrid). Consta de 94 bifolios numerados –excepto los primeros y últimos– y presenta errores de paginación (saltos de numeración, por ejemplo, de la página 42 a la 34, sin alteración de la secuencia argumental). El tamaño aproximado del original es de 190 x 135 mm. Se encuentra en muy mal estado de conservación: mohoso, ajado y con huellas de humedad.

Con respecto al criterio de edición –mejor dicho, al criterio de trascripción de fragmentos operativos para nuestro análisis– son pocos los cambios efectuados: regularización en el uso de la u y v, i y j en posición vocálica y consonántica, sustitución de la puntuación del original por la habitual en el día de hoy, uniformización de algunos aspectos de la ortografía (por ejemplo: la mayúscula a principio de verso, cuando no corresponde).

Se mantiene la ss intervocálica así como su alternancia con s; también las alternancias entre c y ç, b y v, g y j, x y j, c y z, c y q, y e i. La s alta se transcribe como s normal. La acentuación se ajusta al criterio actual y, con respecto a las comas, se actualiza su uso de acuerdo con una sintaxis habitual.

En el caso de la unión o separación de palabras se seguirá siempre el criterio vigente. Por ejemplo, en nuestro Monstruo español se reitera “sibien” en el original, y se segmenta en la transcripción como “si bien”.

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