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El Cantar de los Nibelungos
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Germanas es el nombre con que se conoce a las tribus de origen indoeuropeo que se asentaron en el centro de Europa, en el territorio lleno de bosques y regiones pantanosas limitado por los Cárpatos, los mares Báltico y del Norte, y los ríos Vístula, Danubio y Rin.

Eran tribus nómades y autónomas, que combatían todo el tiempo entre sí. Primero se trató de una sociedad formada por pequeños grupos de campesinos, que sólo bastante tiempo más tarde conoció una clase social alta.

Las costumbres de los germanos impactaron fuertemente en los latinos, y muchas de las cosas que se conocen sobre ellos provienen de la obra de Tácito: De origine et situ Germanie (Acerca del origen y las costumbres de los germanos).

De acuerdo con el historiador romano –que vivió entre los años 55 y 120– los germanos se agrupaban en tres estamentos sociales: los esclavos, los semilibres y los libres; estos últimos se dedicaban al servicio militar. De estos últimos surgió la nobleza.

El Cantar de los Nibelungos
El Cantar de los Nibelungos

No es posible hablar de una religión germánica, pues las tradiciones y los ritos eran muy variables de una tribu a otra. En la mitología germánica, los nibelungos constituían el linaje mítico de los enanos.

Su rey, Alberich, era el encargado de proteger el tesoro de los nibelungos. Dicho tesoro fue primeramente conquistado por Sigfrido, pero cuando éste fue asesinado por Hagen, el tesoro pasó a quedar en poder de los reyes de los burgundios.

Los burgundios fueron un pueblo germánico de origen escandinavo que se instaló en las cercanías del Rin. Fundaron su reino hacia la mitad del siglo IV en la ciudad de Works, y a ellos se les transfirió también el nombre de nibelungos.

Nibelungenlied, el Cantar de los nibelungos, es un poema épico que fue compuesto hacia el 1200 aunque se sospecha que el material legendario que lo originó existía con mucha anterioridad.

Se desconoce su autor pero se especula que debe haber sido un poeta de la corte obispal de Passau, una región donde actualmente confluyen los límites de Austria y la Bavaria alemana.

La epopeya constituye una síntesis del héroe épico de la mitología germánica y el héroe cortesano de la caballería cristiana de los Hohenstaufen, que era una familia alemana de origen suabo que monopolizó el poder en los territorios de la actual Alemania y brindó varios emperadores al sacro imperio entre los siglos X y XIII.

En medio de una gran inestabilidad política, la naciente literatura alemana alcanzó su apogeo durante la dinastía Hohenstaufen, que mantuvo cohesionado todavía al imperio y posibilitó el desarrollo cultural en una época de oro que se extiende desde el 1180 al 1220.

Allí se ubica, precisamente, esta tardía reelaboración de la épica popular que es el Cantar de los nibelungos. Tal reelaboración determina que, pese a sus elementos paganos, los historiadores consideren que la obra pertenece a la literatura cortesana propia del cristianismo germánico.

Constituye un jalón en la naciente literatura germánica, y sus fuentes se encuentran en los Edda en prosa, de Snorri Sturlson (poeta islandés, 1179-1241).

Se da el nombre de Edda a dos colecciones de leyendas de la vida literaria de Islandia: la más moderna, en prosa, fue recogida hacia 1222 por Sturlson; la más antigua, de veintinueve poemas concernientes a los dioses y héroes nórdicos, fue compuesta entre los siglos X y XI, y permaneció desconocida hasta 1643, cuando el obispo islandés Bayjilfur Sveinsson descubrió el códice que las contiene.

Bibliografía consultada:

Héroes medievales: El Cid, Arturo, Los Nibelungos. Relatos anónimos en versiones de Ruth Kaufman y Franco Vaccarini. Contenidos elaborados por Jorge Warley. Editorial Puerto de Palos, Buenos Aires, 2005.