La Bola Amarilla Dibujo Del Caballero Hombre Caballero Caballero Protegiéndose Caballero Dibujado El Asesino El Caballero Negro Campeón De Perfil Enano Caballero Gigante Caballero Caminando La Espada Y El Escudo El Gigante Caballero De Costado Cubriéndose De Las Flechas Montando Un Dragón Malvado Caballero Competencia De Caballeros El Gallo Gigante

La Formación del Héroe en la Caballería y la Clerecía
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La necesidad de la puesta en práctica del saber también aparece indicada en el prólogo de Calila y Dimna:           
                           “dicen que el saber no se acaba sino con la obra,
                            y el saber es como el árbol y la obra es la fruta,
                            y el sabio no demanda el saber sino por aprovechar
                            de él”

Podemos caracterizar desde este punto las formas del saber que aparecen en El libro de Alexandre. La primera parte de la obra se constituye como el período de formación del héroe en el mundo de la clerecía y la caballería:  
                             16          “Su padre, a los siete años le puso a aprender;
                                           dióle maestros buenos, de seso y buen saber,
                                           los mejores que pudo en Grecia escoger
                                           que de las siete artes supiesen entender”      

En este fragmento, el poeta alude al ciclo de los estudios establecidos desde el primer renacimiento carolingio, que consta de siete "artes liberales". Tres disciplinas de iniciación, que conforman el trivium: la gramática, la retórica —aprendizaje del discurso— y la dialéctica —aprendizaje del razonamiento— y cuatro disciplinas terminales (quadrivium): aritmética, geometría, astronomía y música. Estas siete vías del saber conducen a la teología.

La Formación del Héroe en la Caballería y la Clerecía
La Formación del Héroe en la Caballería y la Clerecía

Si bien no accedemos al proceso de aprendizaje de Alejandro, más tarde esta información es recordada retrospectivamente por él en su conversación con el maestro Aristóteles. Allí nos enteramos de la confirmación de la suma de los saberes adquiridos por él: la gramática: "escribo y versifico, conozco la figura, de memoria yo sé autores y lectura", los argumentos de lógica: "yo puedo a un contrario poner en mal lugar", la retórica: "sé hermosamente hablar, adornar mis palabras   y   a   todos contentar",  otros  conocimientos   útiles  como  la   medicina: "sé interpretar el pulso y el líquido orinal", la música: "sé hacer gustosas notas, las voces concordar" y la astronomía: "de los signos solares o de su fundamento no se me oculta nada, ni siquiera un acento".

Sin embargo, estos únicos saberes —el ejercicio de la clerecía, como lo llama el Libro—, son incompletos para los propósitos que persigue Alejandro.

Además de esta cultura "escolar", Alejandro desea ser adiestrado en el manejo de las armas para iniciar su proyecto de liberación de Grecia del dominio persa . A partir de aquí comienza su iniciación caballeresca; desde los consejos del sabio Aristóteles en el regimiento de príncipes sobre táctica guerrera (los consejos de evitar la cobardía en la batalla, aprender a usar diestramente las armas, alentar a los soldados, apiadarse de los enemigos) hasta la ceremonia de su investidura como caballero, cuando se calza su ropas de guerrero y eleva a Dios una oración ofreciendo sus dones y pidiendo su bendición.

Alejandro entonces, preparado en las artes y en las armas, va "en busca de aventuras por su valor probar", lo cual marca el inicio de una vida heroica y la exposición práctica de los conocimientos adquiridos, conforme con la idea medieval de utilidad y aplicación de los saberes.

El éxito de sus conquistas son una muestra de las habilidades que posee como estratega y de su destreza en el manejo de las armas; la camaradería que Alejandro tiene con sus vasallos en lo que se refiere a repartir los botines de guerra, escuchar sus consejos y compartir sus decisiones y la cantidad de comentarios eruditos de Alejandro, como la larga disgresión sobre   la guerra de Troya, son muestras de las dimensiones de su sabiduría.  Estos dos aspectos configuran la doble formación del héroe, la caballería y la clerecía.

Además de la descripción de la capacidades de Alejandro, aparecen desplegados en el texto algunos de los saberes anteriormente agrupados bajo el nombre de artes liberales. Los saberes médicos son encarnados por los médicos Filipo y Cristóbolo, que curan a Alejandro respectivamente de un enfriamiento y de las heridas producidas durante la toma de Sudatra; los saberes astronómicos aparecen expresados en el pasaje que narra la explicación del eclipse de luna por el sabio Aristander de Egipto.

Las obras del escultor Apeles, que podríamos calificar de un saber "manual", también es digno de ser    mencionado.  El  servicio   que    ofrece  el  poeta  al  escribir el Libro es otro de los saberes que aparecen nombrados en el texto, de cuyo arte afirma ser generoso pues si no "podría en culpa y en desdoro caer".  

En esta primera parte del relato, donde aparece la exaltación de las virtudes del héroe, Alejandro se conduce como sabio, como caballero y como hombre cristiano. Sus conocimientos adquiridos reciben una aplicación práctica. El pasaje de esta condición cristiana a su condición pecadora se materializa cuando, frente a la experimentación de los   límites del mundo, la curiosidad  lo lleva a infringir los límites de mundo conocido.