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Las Conquistas de Alejandro, El Grande
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El saber, para los pensadores medievales, está cifrado en figuras simbólicas: un mundo de signos que remite a una ultrarrealidad que es la que cuenta. Podemos detenernos en la iconografía simbólica de las decoraciones que aparecen en la tienda de campaña de Alejandro, que ha montado antes del episodio final de su muerte.

El paño de la tienda presenta un mapamundi, cuya descripción coincide con la concepción medieval del mundo que se manejó hasta el siglo XI en los tratados eruditos como las Etimologías isidorianas y La general Estoria: "Se pensaba que el mundo conocido era un área circular u oval, dividida en tres continentes. Asia era la parte de Oriente y estaba separada de Europa por el Tanais o río Don y de Africa por el Nilo, mientras que el Mediterráneo separaba Europa de Africa".

Las Conquistas de Alejandro, El Grande
Las Conquistas de Alejandro, El Grande

La Tierra aparece configurada como una esfera rodeada por el mar, a manera de cruz griega cortada por dos ríos que la dividen en tres partes: Asia, Africa y Europa. Estas tres partes del mundo son las que Alejandro observa desde el cielo durante su viaje aéreo; el poeta establece una homología entre el macrocosmos y el microcosmos al atribuírle a cada continente y a otros elementos de la naturaleza como la hierba, el mar, las rocas y los ríos un correlato con algún elemento del cuerpo humano:                            
                                     2508      Lo solemos leer, dícelo la escritura
                                                  que nuestro mundo tiene del hombre la figura

La presentación de esta visión medieval del cosmos como hombre, que "venía aceptándose casi unánimemente desde siglos atrás, y pocos clérigo dejarían de conocerla glosada en más de un sentido", teniendo en cuenta el dominio que Alejandro logra sobre los tres continentes homologados con el cuerpo humano, es una estrategia literaria que funciona con el objetivo de mostrar las dimensiones que adquiere la ambiciosa empresa alejandrina.
La posesión del mundo por Alejandro opera en dos niveles diferentes del relato: posee al mundo simbólicamente en el paño de su tienda pero también lo domina literalmente puesto que obtiene el pago de las parias de todo el mundo conocido, que lo reconoce como señor.
 
El itinerario de conquistas de Alejandro había sido el siguiente. Primero había conquistado algunas ciudades de Europa: Tesalia, Corinto, Tebas. Luego, en el Asia Menor, había rodeando las costas del mar Egeo, y conquistado las ciudades de Sardes, Efeso, Mileto, Paflagonia, Halis, Ancira, Capadocia, Tarso, Damasco, Sidón, Tiro, Gaza, Pentápolis, Jerusalén. Más tarde, en el Africa, llegó a Egipto donde fue fundada Alejandría, y continuó con la conquista de Arbela, Babilonia, Susa, Uxión, Persépolis, la Hircania, la Atrea, la Drangiana, la Gadrosia, la Arcosia, la Bactriana y la región de Escitia.
Además, fundó la ciudad de Bucefalia, tomó Sudatra y volvió a Babilonia. Es en su tienda de campaña, en Babilonia, cuando recibe las parias de "todas las tierras", se convierte en "Rey de todos los reyes" y se consolida pacíficamente su proyecto de dominación del resto del mundo.  
La curiosidad geográfica, orientada hacia el viaje de conquista es una de las características   primordiales  de Alejandro. El sometimiento de las tierras conocidas, los viajes aéreo y submarino, el deseo de "ver los infiernos" lo configuran como un individuo   que   persigue   descifrar  misterios   de  tipo espacial, geográfico. 

Cuando  su curiosidad científica se impone sobre el afán guerrero y se presentan los límites físicos de la tierra es cuando irrumpe en él el deseo de conocer los secretos de otros mundos con la consecuente dominación de los cuatro elementos (tierra: Asia, Africa, Europa; aire: cielo; agua: mares; fuego: Infierno), que puede entenderse como un gesto de curiosidad intelectual, de codicia material y de soberbia en tanto confía en su derecho a poseerlo y   en su capacidad de descifrarlo.