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El inicio de un viaje al Infierno
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La saga de Hades comienza cuando Shun, Shiryu y Hyoga se cruzan con el santo dorado de Libra, Dohko, en las puertas del abismo en el que habían caído Saint Seiya y Radamanthys. El episodio de llama “¡Cruzan el río Aqueronte!”. Cabe mencionar que el Aqueronte o Aquerón –conocido como el río de la tragedia–  era el curso de agua por el que se conducía a los difuntos al Inframundo, según las creencias helénicas.  

El Maestro libriano les advierte que, para continuar con éxito su camino, deberán despertar su Octavo Sentido para así ingresar en el Mundo de los Muertos sin fallecer, como todos sus habitantes. Entonces los cuatro caballeros consiguen elevar su cosmo y se arrojan por el hoyo abismal.

El santo de bronce Seiya despierta luego de su caída y se topa con Shun; ambos se dirigen a la entrada del Infierno y se encuentran con hay un enorme edificio con forma de arco. Al entrar, leen un cartel que reza “El que ingrese aquí, debe abandonar toda esperanza”.

Mientras tanto Pandora, la hermana de Hades, intuye que los ocho santos han ingresado en el Inframundo y le avisa a su hermano, quien se encuentra estoicamente sentado en su trono infernal.

El inicio de un viaje al Infierno
El inicio de un viaje al Infierno

Luego, vemos que Seiya y Shun arriban a la ribera del Aqueronte, donde ven al barquero Caronte, un espectro encargado de trasladar a los difuntos luego del pago de un óbolo (se trata de un elemento ya presente en la mitología griega clásica).

Caronte se niega a cruzar a los caballeros hacia la otra orilla porque se entera que no están muertos, que son intrusos, pero como Shun le paga sus servicios con un pendiente de oro, termina aceptando. Sin embargo, estando ya en la embarcación, a mitad del río, el barquero arroja a Saint Seiya al agua, diciendo que el pago alcanzaba sólo para llegar a ese punto.

Seiya es alcanzado por los brazos de los cadáveres que intentan llevarlo al lecho del río pero, afortunadamente, Shun logra rescatarlo con su cadena de Andrómeda.

Entonces Pegaso combate contra Caronte hasta echarlo fuera de la barca; éste pide auxilio jurando cruzarlos de una vez. Ambos santos vuelven ingenuamente a confiar en él y son traicionados por la mala fe del barquero.

Aunque éste vuelve a atacar a Pegaso, cuando intenta librarse de Shun ve en sus ojos un resplandor que lo atemoriza –luego nos enteraremos el motivo–. Por ello le devuelve su pendiente y, esta vez, los transporta donde desean. Pero volverán a pelear, y esta vez Caronte sufrirá el golpe final.

Los santos de bronce se enteran que deberán atravesar la Primera Prisión, dado que –inspirándose en los círculos concéntricos del infierno de la Divina Comedia dantesca– el Inframundo está compuesto por ocho prisiones, tres valles, diez trincheras y cuatro esferas.

Shun y Seiya seguirán el sendero que los conducirá a la primera prisión, que se trata de un Tribunal de Justicia.

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