Ciencia Ficción
 
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Historia de la ciencia ficción
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La ciencia ficción como género literario es un campo diverso ya que hay poco consenso sobre su definición entre los estudiosos y seguidores, y su origen es una pregunta abierta. Algunos postulan a la Epopeya de Gilgamesh como texto primigenio del género. Otros afirman que la ciencia ficción comenzó a fines de la Edad Media, o que la ciencia ficción se hizo posible gracias a la Revolución Científica, sobre todo por los descubrimientos de Galileo y Newton en astronomía, física y matemática. Algunos ubican el origen con la novela gótica, sobre todo con ‘Frankestein’ de Mary Shelley.

La ciencia ficción se desarrolló y cobró impulso en el siglo XX, y la penetración profunda de la ciencia y los inventos dentro de la sociedad creó un interés por la literatura que exploraba la influencia de la tecnología sobre la sociedad. Actualmente, la ciencia ficción posee una influencia significativa sobre el mundo de la cultura y el pensamiento, y está representada en todas las variedades de los medios.

Los precursores de la ciencia ficción

Varios historiadores proclamaron un origen antiguo para el género de la ciencia ficción. Esta es la opinión de una minoría en la actualidad, ya que la mayor parte de los estudiosos ubican a estas obras como ejemplos de proto-ciencia ficción a lo sumo. Lester del Rey afirmó que el primer trabajo de ciencia ficción fue la primera obra literaria que se conoce hasta el momento, la Epopeya de Gilgamesh. En esta obra hay una escena en que se parece en ciertos puntos a los lugares apocalípticos de la ciencia ficción. Entre las obras griegas que incluyen elementos de este estilo se cuentan ‘Las nubes’ y ‘Los pájaros’ de Aristófanes, la descripción de la Atlántida de Platón y la ‘Historia verídica’ de Luciano. Los primeros elementos de ciencia ficción también aparecen en las antiguas obras hindúes como el ‘Ramayana’, en la que había máquinas voladoras que podían llegar a la atmósfera de la Tierra.

Obras de la literatura fantástica como las ‘Metamorfosis’ de Ovidio, ‘Beowulf’, El anillo del Nibelungo’, ‘La divina Comedia’ de Dante y ‘La tempestad’ de Shakespeare también se les atribuyeron la presencia de elementos de ciencia ficción. ‘La tempestad’ incluye al prototipo renacentista de científico loco, y fue adaptada en la película de ciencia ficción ‘Forbidden planet’.

Historia de la ciencia ficción
Historia de la ciencia ficción

L. Sprague de Camp y varios autores citan a la 'Historia verídica' de Luciano como uno de los primeros ejemplos de ciencia ficción. La postura del crítico inglés Kinglsley Amis es ambivalente a este respecto. Aunque escribió que 'difícilmente sea ciencia ficción, ya que acumula una extravagancia tras otra para lograr un efecto cómico', reconoce implícitamente su carácter de ciencia ficción al comparar el argumento de la obra con las óperas espaciales del siglo XX: 'Tan sólo remarcaría que la viveza y sofisticación de la Historia Verídica es un chiste al lado de la ciencia ficción escrita entre 1910 y 1940'. Los temas y lugares típicos de la ciencia ficción incluidos en ‘Historia verídica’ son: el viaje hacia el espacio exterior, los encuentros con formas alienígenas, la guerra interplanetaria, la colonización de planetas, el gigantismo, las criaturas como productos de la tecnología humana, mundos que funcionan mediante un conjunto de leyes ‘físicas’ alternativas y un deseo explícito del protagonista por la exploración y la aventura.

Varias historias dentro de ‘Las mil y una noches’ también incluyen elementos de ciencia ficción. Un ejemplo es ‘Las aventuras de Bulukiya’, donde el protagonista se embarca en una misión para conseguir una hierba que le otorgaría inmortalidad y entonces sale a explorar los mares y viaja a través del cosmos hasta llegar a mundos distintos, lo cual anticipa los viajes intergalácticos. En el camino se encuentra con sociedades de jinns, sirenas, serpientes parlantes, árboles que hablan y otras formas de vida. En ‘Abdulah el pescador’ el protagonista gana la habilidad de respirar bajo el agua y descubre una sociedad submarina que es retratada como un reflejo invertido de la sociedad terrícola, ya que la sociedad acuática sigue un conjunto de reglas comunitarias y no existen conceptos como dinero o vestimenta. Otros cuentos de esta obra tratan sobre tecnologías antiguas perdidas, civilizaciones avanzadas que desaparecieron y catástrofes apocalípticas. En 'La ciudad de Brass' hay un grupo de viajeros que se encuentran en una expedición arqueológica en el Sahara y buscan encontrar un velero de latón que Salomón usó antiguamente para atrapar a un jinn. En el viaje se encuentran con una reina momificada, habitantes petrificados, robots parecidos a los humanos, marionetas que danzaban si hilos y un caballo-robot de latón que lidera al grupo hacia la ciudad perdida. El ‘Caballo de Ébano’ incluye un robot en la forma de un caballo mecánico volador controlado por medio de unas llaves que podían volar hacia el espacio y el Sol. En ‘El cuento del tercer Qalandar’ también incluye un robot en la forma de un marinero. Estos dos últimos cuentos pueden considerarse ejemplos de proto-ciencia ficción. Otros modelos de ficción proto-científica pueden ser ‘Opiniones de los residentes de una ciudad espléndida’ de Al-Farabi, que trata sobre una sociedad utópica, o el cuento futurista de Al-Qazwini, ‘Awaj bin Anfaq’, que trata sobre un hombre que viaja a la Tierra desde un planeta distante.

En la narrativa japonesa del siglo X, podría considerarse al 'Cuento del cortador de bambú' como ejemplo de proto- ciencia ficción. La protagonista de la historia, Kaguya-hime, es una princesa de la Luna que es enviada a la Tierra por su seguridad durante una guerra, y es criada por un cortador de bambú en Japón. Luego la llevan de regreso a la Luna, donde se encuentra con su familia extraterrestre. La ilustración del manuscrito muestra una máquina voladora similar a un platillo volador.

Según Roubi, los dos capítulos finales de la novela ‘Fadil ibn Natiq’ (conocida como ‘Yheologus Autodidactus’ en Occidente) del escritor Ibn-al-Nafis (1213-1288) puede ser considerados como ciencia ficción. La novela trata sobre varios elementos relacionados con la ciencia ficción, como la generación espontánea, la futurología, los temas apocalípticos, la escatología, la resurrección y la vida en el Más Allá, etc. Sin embargo, en lugar de dar explicaciones mitológicas o sobrenaturales a estos temas, Ibn-al-Nafis intenta explicarlos usando su extenso conocimiento sobre anatomía, biología, fisiología, astronomía, cosmología y geología. Por ejemplo, es a través de la novela que el autor introdujo su teoría científica sobre el metabolismo, y se refirió a sus descubrimientos científicos sobre la circulación pulmonar para explicar la resurrección del cuerpo. La novela fue traducida al inglés como ‘Theologus Autodidactus’ a principios del siglo XX.