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Adán, Eva y el Árbol Prohibido
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LA VISIÓN CORÁNICA

Según el Corán, antes de la creación del hombre, Alá creó a los ángeles a partir de la luz  –sin ninguna voluntad libre– y al Genio Iblis a partir de un fuego sin humo –con una voluntad semi-libre–.

Adán fue creado por Alá; luego ordenó a todos los ángeles que se postraran ante Él. Todos los ángeles se arrodillaron menos Iblis, que más tarde fue elevado al rango de “líder de los ángeles”.

Iblis era orgulloso y se consideraba a sí mismo como superior. Creía ser más perfecto que Adán, nacido de la arcilla, por haber sido concebido del fuego.

Por este motivo, Alá lo envió al infierno por toda la eternidad. Pero le dio plazo hasta el día del Juicio Final para regresar, conforme a su petición.

Adán, Eva y el Árbol Prohibido
Adán, Eva y el Árbol Prohibido

Allí Iblis juró y perjuró que utilizaría su tiempo para conducir a todos los hombres extraviados a quemarse junto a él.

Alá contestó que siempre tendría fieles seguidores, y que el Paraíso estaba disponible para ellos, mientras que los que siguieran a Iblis compartirían su Averno.

Después de su creación, Adán y Eva moraron en el Paraíso, mas Alá les prohibió acercarse al árbol maldito.

Gracias a las artimañas de "El Satán" (o Shaitán en árabe), Adán y Eva fueron engañados, lo que acarreó su expulsión del cielo y la condena de vagar por la Tierra.

EL ARREPENTIMIENTO

La doctrina islámica sostiene que Alá creó a los seres humanos para enviarlos directamente a la Tierra: quería comprobar cuánto tiempo los seres humanos primigenios, Adán y Eva, podían permanecer en el Cielo o Paraíso. Luego de la desobediencia, Adán buscó arrepentirse ante Alá.

Alá perdonó a la pareja pecadora y les dijo "pónganse todos debajo de mí, y si vienen en mi búsqueda, en ustedes no habrá miedo ni pena".

Pero Iblis, luego, intentaría influenciar a sus descendientes tanto como pudiera para convertirlos en sus compañeros infernales.

Adán siguió llorando durante cuarenta días hasta que se sintió auténticamente arrepentido de su pecado.

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