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Obsesión Demoniaca
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¿Cuál es la diferencia entre “obsesión demoníaca” y “posesión demoníaca”? En esta última, una persona es habitaba verdaderamente por un demonio. Por el contrario, en la “obsesión demoníaca” un individuo se encuentra intrigado en exceso por el tema de la demonología, sea bíblica o no. Una cosa es estar controlado por un demonio y otra creer estar poseído por súcubos.

Existen varios elementos que alimentan estas fantasías en las personas. Uno de ellos es la ficción novelesca, que magnifica el universo del ocultismo; muchos best-sellers contemporáneos desarrollan temas vinculados a la brujería, el satanismo, el demonismo o los exorcismos.

Obsesión Demoniaca
Obsesión Demoniaca

Otra de las vías de exacerbación del espíritu demonista está relacionada con los filmes o programas televisivos vinculados a prácticas esotéricas que pueden acarrear daño psicológico o sugestiones en los televidentes. También el rock tiene la fama de inspirarse en fuentes demoníacas; así lo afirman varios compositores y sus seguidores.

Existen, además, juegos de mesa que sirven para instalar la atención en prácticas espiritistas. Entre ellos, la Tabla Ouija, que permite obtener información secreta del mundo de los espíritus mediante la adivinación, utilizando un tablero y apelando a la escritura automática.

Prácticas ocultas vinculadas a la obsesión demoníaca son, por ejemplo, la astrología, la magia negra, el uso de talismanes y fetiches, la adivinación de la fortuna, mantener sesiones espiritistas, la quiromancia, el tarot y la brujería, entre otros.

OBSESIÓN DEMONÍACA Y BIBLIA


La Biblia prohíbe el contacto intencional con el mundo de las ánimas (Deut. 18:10-12; Lev. 19:31; 20:6,27; 1 Cr. 10:13-14; 2 Rey. 21:6; 23:24; Isa. 8:19-20, etc.).

Además, la Santa Biblia indica que los creyentes llenos del Espíritu no pueden ser poseídos por los demonios, aunque pueden obsesionarse con ellos. Por eso es fundamental usar "la armadura de Dios" y mantenerse firmes contra las asechanzas del Diablo (Efe. 6:10-18) mediante la fe y la oración.

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