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Satán, El Adversario Parte II
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UN BUSCADOR DE PECADOS

En el prólogo al libro de Job, Satán aparece junto a otros seres o "hijos celestiales de Dios" ante la deidad, contestando a las preguntas de Dios. Éste le pregunta de dónde había venido y el diablo le contesta que: "va por delante y detrás de la Tierra, recorriéndola por arriba y por abajo".

Tanto la pregunta como su respuesta exhiben la naturaleza de Satán: está al acecho de toda actividad humana con el propósito malvado de buscar los pecados de los hombres y erigirse como su acusador.

Él es, por lo tanto, el querellante celestial, el abogado que ve solamente la iniquidad. Defiende la malvada opinión de que Job, incluso después de pasar con éxito su primera prueba –entregándose a la voluntad de Dios– debe ofrecer otra prueba de sufrimiento físico.

Aún así, es también evidente –por la lectura del prólogo– que Satán no posee ninguna energía de acción independiente, sino que requiere el permiso del Dios, al que no puede transgredir. Entonces, no debería ser visto como absoluto opositor de Dios, sino como el servidor rebelde, en distinta jerarquía. Su naturaleza de poder es diferente, por eso no pueden ser comparados en igualdad de condiciones.  

Esta visión también se conserva en Zacarías 3:1-2, donde Satán se describe como el adversario del alto sacerdote Josué, y se opone al "Ángel del Señor" quien le reclama silencio en nombre de Dios.

Satán, El Adversario Parte II
Satán, El Adversario Parte II

PROVOCA A DAVID PARA DESTRUIR ISRAEL

En ambos pasajes, Satán es un mero acusador que actúa solamente según el permiso de la deidad, pero en I Cron. 21:1 es él quien aparece como provocador de David para destruir Israel.

A partir del tercer siglo después de Cristo, comienza a pensarse en Satanás como un agente independiente, una postura bastante sorprendente dado que entonces habría que creer que fue el propio Dios quien realmente impulsó a David contra los niños de Israel.

Una influencia inmediata del concepto babilónico del "acusador, fiscal, y opresor" es imposible, puesto que los rastros de tal influencia, de haber existido, aparecerían testimoniadas en las primeras partes de la Biblia.

Con respecto al pasaje 1 de Cronistas 21:1, se sabe que, ocasionalmente, Jehová da a Satán la autoridad para realizar hechos traviesos, como sucede en el libro de Job.

Se ha discutido que el Diablo entró en el cuerpo de Judas para lograr que el hijo de Dios pudiera ser entregado a los funcionarios romanos. (Lucas 22:3)

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