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Síntomas de Posesión
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ENFERMEDADES FÍSICAS Y EMOCIONALES

La posesión demoníaca despliega una variedad de síntomas, que a menudo conllevan semejanzas con enfermedades físicas o emocionales.

El Nuevo Testamento registra inhabilidad para hablar (actualmente podríamos hablar de “afasias”), sadomasoquismo, auto-mutilación, capacidad de pronosticar el futuro, lamentos ruidosos y vocalización de sonidos guturales. Todos estos fenómenos, según la Biblia, evidencian la posesión de una entidad malvada.

No resulta sencillo distinguir entre algunas enfermedades y la posesión física del demonio. No todos aquellos enfermos son “marionetas” que reaccionan bajo el influjo demoníaco.

Asimismo, no todo aquel poseído por un demonio demuestra los mencionados síntomas patológicos.

Síntomas de Posesión

Síntomas de Posesión

ENERGÍAS MALIGNAS

La creencia de los influjos del Demonio en el Oriente Antiguo es defendida por profesores judíos en las Sagradas Escrituras.

Muchos afirman haber observado las curas milagrosas de Jesucristo y lo acusan de exhibir maravillas auxiliado por la energía de Belcebú (Marcos 3:22).

Sin embargo, no intentaban desacreditar los milagros de Jesús. Sí los compararon con el Diablo y su energía... Esto reforzó la creencia popular de que Satán había enviado demonios para poseer a los seres humanos.

Otra arma utilizada por el Diablo para atacar a las personas es la Tentación. En el Nuevo Testamento, Satán aparece como un tentador de Jesús (Marcos 4:1-11 y Lucas 4:1-13).

Ésta ha sido la herramienta universal con la que Lucifer ha acometido contra la humanidad desde la manzana del Jardín del Edén.

TENTACIÓN A DESOBEDECER

Satán mismo –o alguno de sus demonios acólitos– presenta un pensamiento en la mente de una persona (Lucas 4:1-13), y esa idea es contraria a lo que Dios ha determinado como recto y verdadero.

Así, impulsan a la persona a desobedecer y a violar los mandamientos divinos. La tentación en sí misma no es pecado… El pecado está en rendirse a ella y actuar de acuerdo con ese pensamiento, violando cualquier mandato o estatuto de Dios.

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