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También Llamado Mefistófeles
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EN EL PARAÍSO PERDIDO

En El Paraíso Perdido, de John Milton, Satanás actúa como protagonista durante la primera mitad de la historia. Se lo ve como un ser ambicioso que se rebela contra el cielo.

Pero empieza a perder protagonismo durante la segunda mitad de la obra, cuando se transforma en la serpiente que tienta a Adán y a Eva en el jardín de Edén.

Este poema épico presenta una pintura estilizada del Diablo que influenció a C. S. Lewis y también al escritor J. R. R. Tolkien a la hora de definir los rasgos de Melkor y de Sauron.

También Llamado Mefistófeles

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EN FAUSTO

Tanto en “Fausto” como en “La trágica historia del doctor Faustus” aparece un demonio llamado Mefistófeles,  que es convocado por Fausto para venderle su alma a cambio de un ilimitado número de años del placer.

En esta obra, Mefistófeles se lamenta varias veces, siente remordimiento por haberse rebelado en contra de Dios.

Cuando Fausto le dice a Mefistófeles que “él sí parece estar libre del infierno”, el demonio le responde: “esto es el infierno, y yo no estoy fuera de él… ¿Piensas que yo, que he visto la cara del Dios y he saboreado las alegrías eternas del cielo no estoy atormentado terriblemente por estar privado de la Gloria Eterna?”.

En esta clásica escena, más que glorificar al Diablo, se lo retrata como una figura triste.

EL DIABLO COMO EMANCIPADOR

Sin embargo, Mikhail Bakunin presenta una idea muy diferente del Demonio. Sostiene que es un rebelde eterno, el primer libre-pensador y emancipador de mundos.

Para Bakunin, gracias a él el hombre puede avergonzarse de su ignorancia y obediencia bestiales; Él es quien emancipa a la gente, estampando sobre su frente el sello de la libertad y de la humanidad, impulsándola a desobedecer y a comer de la fruta del conocimiento.

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