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Continuadores del Horror Gótico

La fruta predilecta dentro de la cosecha de “horrores continentales” fue Matthew Gregory Lewis, creador de una célebre obra espeluznante sobre el libertinaje monástico, la magia negra y los actos diabólicos que se titula “El monje” (1796).

Sin embargo, la novela de Lewis se puede leer como una parodia astuta e irónica de este género emergente. De hecho, resulta necesario destacar que la auto-parodia es un rasgo constitutivo de la literatura gótica desde sus inicios, a partir de la célebre novela de Horace Walpole.

Continuadores del Horror Gótico
Continuadores del Horror Gótico

La narración de Lewis aterró a algunos lectores contemporáneos; no obstante su representación de monjes depravados, inquisidores sádicos y monjas espectrales –así como su opinión calumniosa de la iglesia católica– , el anti-catolicismo fue un desarrollo importante dentro del género, que influenció a la escritora Anne Radcliffe en su última novela titulada “El italiano” (1797).

En este libro, los desgraciados protagonistas son atrapados en una red de engaños por un monje llamado Schedoni y arrastrados ante los tribunales de la Inquisición en Roma. La obra llevó a un crítico contemporáneo a comentar que si Radcliffe deseaba superar el horror de sus propias escenas debía visitar el mismo infierno.

También el Marqués de Sade utilizó un marco gótico para buena parte de su ficción. Lo llevó a cabo de manera notable en “Las desgracias de la Virtud” y en “Eugenie de Franval”, aunque el marqués mismo nunca pensó sus obras como parte del horror gótico.

Por el contrario, Sade criticó al género en el prefacio de sus “Reflexiones acerca de la novela” (1800), plenamente aceptadas en la actualidad. Allí expresa que el gótico es el producto inevitable del impacto revolucionario bajo el que resonaba Europa.

Esta correlación entre el movimiento revolucionario francés y el terror gótico, representada por la escritura de Radcliffe y Lewis, fue observado también por los críticos contemporáneos del género, como Wright (2007).

Finalmente, el Marqués de Sade consideraba “El Monje” como un texto superior al trabajo de Anne Radcliffe. Otros escritores notables dentro de la tradición continental incluyen a Jan Potocki (1761-1815) y a E.T.A. Hoffmann (1776-1822).

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