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El Gótico Femenino

La célebre novela de Emily Brontë “Cumbres borrascosas”, escrita en 1847, transporta el gótico al prohibido Yorkshire Moors y ofrece apariciones fantasmales, así como un antihéroe byroniano encarnado en la persona del demoníaco Heathcliff, mientras que la obra de su hermana Charlotte, “Jane Eyre” –escrita en el mismo año– agrega el personaje de la loca en el tejado, otro arquetipo de la ficción gótica.

El Gótico Femenino
El Gótico Femenino

Cabe destacar que la ficción de las hermanas Brontë es considerada por algunos críticos feministas como ejemplos característicos del Gótico Femenino, porque exploran las trampas a las que se encontraban propensas las mujeres en el espacio doméstico así como su sujeción a la autoridad patriarcal. También, los peligrosos y transgresores intentos de derribar y escapar de tales restricciones masculinas.

La Jane Eyre de Charlotte, así como la Cathy de Emily, son ambos ejemplos de mujeres protagonistas “apresadas” dentro de su rol femenino.

La ficción gótica de Louisa May Alcott titulada “Una larga persecución fatal del amor” –escrita en 1866 pero publicada en 1995– es también un interesante especimen de este subgénero.

Por otra parte, los cuentos de Elizabeth Gaskell “La condena de los Griffiths” (1858), “La bruja Lois” y “La mujer gris” emplean uno de los temas más comunes de la ficción gótica: el poder de los pecados ancestrales en la condena de las futuras generaciones.

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