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Bárbaros

 ‘Bárbaros’ es un término peyorativo usado para describir a una persona no civilizada, usualmente en referencia al miembro de una nación o etnia, típicamente una sociedad tribal vista por una civilización urbana como inferior o admirada como un salvaje noble. Un uso idiomático o figurativo puede ser un individuo que es brutal, cruel, e insensible.

El término se originó en la civilización grecorromana, pero se encontraron nociones semejantes en civilizaciones no europeas.

Bárbaros
Bárbaros

Origen del término

La palabra ‘bárbaro’ llega al Inglés desde el latín medieval ‘barbarinus’, que a su vez proviene del latín ‘barbarus’ y de la antigua palabra griega βάρβαρος (bárbaros). El término es onomatopéyico, el ‘bar-bar’ representa la impresión de alboroto producido  al escuchar una lengua que uno no entiende. Hay formas imitativas relacionadas en otras lenguas indoeuropeas, como el sánscrito ‘barbara’.

Dependiendo del uso, el término ‘bárbaro’ describía a un individuo extranjero o tribu cuya lengua no era la griega, o a un individuo griego o tribu que no hablaba el griego como primer idioma. El término también es usado históricamente para describir a los vikingos y godos; es una etiqueta común para los Normandos durante la invasión a Inglaterra y para los Godos durante la revuelta gótica que puso fina al imperio romano en 470 D. de C. y comenzó la Edad Oscura.

Los griegos usaron el término cuando se encontraban con otras culturas, entre los que se incluían los egipcios, los persas, los hindúes, los celtas, los germanos, los fenicios, los etruscos y los cartagineses. De hecho, se volvió un término común para referirse a todos los extranjeros. Sin embargo, en ciertas ocasiones, el término también era usado por los griegos, sobre todo los atenienses, para despreciar a otras tribus griegas (como los epicotes, los helenos, etc.). Por supuesto, el término también llevaba una dimensión cultural para su doble significado. El verbo ‘barbarizein’ en griego antiguo significaba la imitación de sonidos lingüísticos no griegos que hacían los errores gramaticales en ese idioma.

Platón rechazaba la dicotomía griego-bárbaro como un absurdo lógico con las siguientes razones: dividir el mundo entre griegos y no griegos no decía nada del segundo grupo. En las obras de Homero, el término aparece una sola vez, en la forma de ‘barbarophonos’ (‘de discurso incomprensible’), usado por los carianos que luchaban en la guerra de Troya. En general, el concepto de ‘bárbaros’ no figura mucho en la literatura arcaica antes del siglo V a. de C. Igualmente se ha sugerido que ‘barbarophonoi’ en la Ilíada está dirigido a aquellas personas que hablan mal el griego, no a los que no hablan ese idioma.

Hubo un cambio en la connotación de la palabra después de las guerras entre los griegos y los persas durante la primera mitad del siglo V a. de C. En éstas una coalición de griegos logró derrotar al gran imperio persa. En este período la palabra fue usada para nombrar a los persas.

En la bien conocida frase inicial de su relato de guerra, Herodoto da la siguiente frase como razón para su obra:

‘Con el fin de que las obras, grandiosas y maravillosas, que fueron producidas por Helenos y algunos Bárbaros, no pierdan su renombre; y especialmente que las causas por las que éstos se enfrentaron entre sí puedan ser recordadas’.

Esto implicaba claramente una igualdad: tanto los helenos como los bárbaros son capaces de producir ‘obras grandes y maravillosas’ y ambos merecen ser recordados. Sin embargo, cerca de la victoria, los griegos comenzaron a considerarse superiores a nivel militar, político y cultural. Se desarrolló un estereotipo según el cual los griegos viven como hombres libres en las ciudades-estado donde la política es una posesión común, mientras que entre los bárbaros mujeriegos todos los que estaban abajo del rey no eran mejores que un esclavo. Esto marcó el nacimiento de una visión cultural denominada ‘orientalismo’.