- Los peligros de la Magia

 

 

 
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Los peligros de la Magia
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En Las crónicas de Windrose, de Barbara Hambley, los magos prometen no utilizar su magia debido al daño terrible que son capaces de infligir con su poder.
Y en Discworld, de Terry Pratchett, la importancia de los magos radica paradójicamente en que no practiquen magia, por las amenazas que podría significar su interferencia en la vida de los humanos.

En otras obras, el desarrollo de la magia es también dificultoso. En Series de Magia, de Rick Cook, el extremo peligro de cometer errores en hechizos y encantamientos, así como los problemas para controlarlos –dejando a la humanidad a merced de un universo de duendes peligrosos– desemboca en el desarrollo de un programa informático que permite la generación de un mundo paralelo (el nuestro) para aplicar los aprendizajes de los magos.

Los peligros de la Magia
Los peligros de la Magia

En Harry Potter, los magos gozan de un poder mágico equivalente o superior a la tecnología de un Muggle; la duplican a veces, como sucede con el tren que transporta a los estudiantes hasta Hogwarts.
Mientras tanto, en Dungeons and Dragons, una multitud de magos relativamente débiles producen encantamientos de manera masiva y elaboran artículos mágicos para la consumición pública.
La energía atribuida a los magos afecta a menudo su papel en la sociedad. En términos prácticos, sus energías pueden darles mayor autoridad en la estructura social; los magos pueden aconsejar reyes, tal como hace Gandalf en El señor de los anillos, o Belgarath y Polgara la bruja, en El Belgariad, de David Eddings.
Pueden ser incluso legisladores, como sucede en El gusano Ouroboros, de E.R. Eddison, obra donde los héroes y los bandidos -incluso los reyes y señores- reemplazan su energía física por el conocimiento mágico. También en la Trilogía de Bartimaeus, de Jonathan Stroud, los magos constituyen la clase gobernante.
Por el contrario, en muchas otras obras los magos viven como ermitaños, aislados en sus torres o en una cabaña alejada de la sociedad. En varios textos de la escritora Barbara Hambly se desdeña a los magos, que aparecen como seres descastados y marginados por sus conocimientos y energías paranormales.
Por otra parte, en el mundo mágico de Los archivos de Dresden, aunque los magos guardan generalmente un perfil bajo, no existe prohibición específica contra la interacción de hechiceros y humanos.

El protagonista de la serie, Harry Dresden, se anuncia abiertamente en las Páginas Amarillas bajo el título profesional de “mago” e instala una oficina para ejercer su negocio. Su fuente de renta principal deriva de actuar como “consultor especial” del departamento de policía de Chicago, en los casos que implican elementos sobrenaturales o inexplicables.

Dresden utiliza su magia para encontrar personas extraviadas, realizar exorcismos y proporcionar protección contra las fuerzas sobrenaturales malignas a los seres humanos comunes y corrientes.

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