- Magia e Ilusionismo

 

 

 
La Bola De Cristal Oficinista Mago Sombrero En Punta Dios Mago Esqueleto Guerrero Sombrero Violeta Magia Sin Querer Guerrero Mágico Enano Pensativo Bastón Luminoso Magia Con Espada Pareja De Magos Vestimenta De Maga Maga Elfa Haciendo Magia La Bruja El Mago Y Los Búhos Mago Profesional Mago Aburrido

Magia e Ilusionismo
Escrito por

Los libros suelen ser aliados de los aprendices de magia. Esto ocurre, por ejemplo, en Dungeon and Dragons y en la serie Dragonlance Chronicles, en las que Raistlin Majere busca los libros del hechicero Fistandantilus.

En algunos mundos ficticios, como el que aparece en El Belgariad, de David Eddings, la magia es intrínsecamente peligrosa. Muchos de los que desarrollan el talento para la magia mueren tratando de aprender cómo utilizarla…

A veces se entiende “ilusionismo” como sinónimo de “magia”, aunque esta última produce efectos sobrenaturales gracias a la existencia de poderes ocultos.

Magia e Ilusionismo
Magia e Ilusionismo

Sin embargo, el ilusionismo abarca generalmente sólo la prestidigitación. Esta última es una palabra de origen latino que significa rapidez en los dedos.

Se trata del arte de engañar al ojo del espectador mediante diestros movimientos de la mano, para conseguir aparentemente el efecto de “transformación” de un objeto, así como su aparición y desaparición.

En idioma inglés, la palabra legerdemain se emplea con frecuencia para mencionar cualquier clase de ilusionismo, utilizando herramientas mecánicas o aparatos, aunque la palabra hace alusión  sólo a los trucos efectuados con las manos.

El citado vocablo compuesto proviene del francés “leger de main”, que hace referencia directa a la agilidad manual.

Incluso en tiempos antiguos ya existían dos clases de magia claramente distintas: la magia de la adivinación, nigromancia y comunicación con el mundo de los espíritus, y la magia de los prestidigitadores/juglares.

Cabe destacar que esta magia nunca tuvo injerencia en el destino de las personas, sino que siempre ha sido considerada un “arte para el entretenimiento” o pura diversión.

Pero al artista prestidigitador, de todas maneras, siempre se lo consideró dotado de poderes sobrenaturales que le conferían tal destreza poco frecuente.