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Aspecto de las Nereidas

Las creencias de la Antigua Grecia acerca de las ninfas sobrevivieron en muchas partes del país durante el siglo XX, época en que se las conoció generalmente como nereidas, que en realidad constituyen una subcategoría de las ninfas acuáticas según la mitología clásica.

John Cuthbert Lawson escribe que probablemente no existe escondrijo o aldea en toda Grecia en donde el folclore femenino no tome precauciones contra los hurtos y la mala voluntad de las nereidas, mientras que muchos hombres todavía se solazan en describir una y otra vez las historias de la belleza, pasión y caprichos de estas jóvenes acuáticas.

Aspecto de las Nereidas
Aspecto de las Nereidas

Pero no sólo es cuestión de fe: en algunas aldeas se afirma que varias personas han visto nereidas; incluso hay acuerdos acerca de su maravilloso aspecto, así como de sus vestidos, entre los testigos de tales visiones fantásticas.

Generalmente se las describe como mujeres vestidas de blanco, cubiertas con guirnaldas de flores, con piernas no humanas sino dotadas de patas de cabra, de burro o de vaca. Tienen fama de ser tan hermosas que, para elogiar los ojos o el cabello de una mujer bonita, se ha acuñado la frase popular que utiliza una comparación: “tan bella como una nereida”.

También se les atribuye la capacidad de moverse sigilosamente en el aire o en el agua, de ser escurridizas y atravesar pequeños agujeros. No son inmortales pero son diez veces más longevas que cualquier ser humano y se dice que conservan su belleza hasta la muerte.

Entre sus costumbres, tienden a frecuentar las áreas distantes de las actividades del hombre, pero suelen ser encontradas por los viajeros solitarios fuera de su aldea, donde su música puede ser oída. Entonces, los viajeros solían espiar sus danzas o sus baños en las corrientes o lagos.

Pero tales encuentros con las nereidas podían resultar peligrosos y acarrear la mudez, la locura o accidentes mortales a los seres humanos.

Antiguamente, cuando los padres creían que sus hijos habían sido fatalmente atacados por una nereida le rezaban a San Artemidos o Santa Úrsula, las manifestaciones cristianas de la diosa cazadora Artemisa.

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