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La Ninfa Aretusa

Las ninfas griegas eran espíritus afines a ciertas localizaciones, semejantes a los genius loci latinos (espíritus de los lugares, genios guardianes).

En los trabajos de los poetas latinos educados en Grecia, las ninfas fueron progresivamente confundidas y absorbidas por las divinidades indígenas italianas de las fuentes y cascadas, como Egeria, Carmentis, Juturna o Fontus, mientras que Lumpae –la diosa italiana del agua– debido a la accidental similitud del nombre, fue identificada con las ninfas griegas.

La Ninfa Aretusa
La Ninfa Aretusa

Sin embargo, cabe destacar que es improbable que la mitología de los poetas romanos clásicos haya afectado a los ritos y al culto de las ninfas individuales veneradas por la gente de país en las fuentes y manantiales del Latium.

Por otra parte, entre la clase de los romanos alfabetizados su esfera de influencia era restringida, y entonces las ninfas aparecen casi exclusivamente descritas como divinidades de las corrientes acuáticas elementales.

Arethusa significa “la acuática”. Era una ninfa hija de Nereo –lo cual la transforma en nereida– y tardíamente se convirtió en una fuente de la isla de Ortigia, en Siracusa, Sicilia.

El mito de su transformación comienza cuando ella asistió a una corriente clara y comenzó a bañarse, no sabiendo que se trataba del dios del río Alpheus. Éste se enamoró durante el encuentro, pero ella huyó tras descubrir su presencia e intenciones, porque deseaba continuar siendo asistente de Artemisa.

Después de una larga persecución, la ninfa ruega protección a su diosa y ésta, entonces, la oculta en una nube. Pero Alpheus era persistente…

La ninfa comenzó a transpirar profusamente de miedo y pronto se convirtió en una corriente. Artemisa entonces rompió el suelo para permitir a Aretusa otra tentativa de huir, y entonces su cauce viajó debajo de la tierra hasta la isla de Ortigia, pero Alpheus atravesó el mar para alcanzarla y mezclarse con sus aguas.

Otra aparición relevante de la ninfa Aretusa se desarrolla durante la búsqueda que Demeter efectúa de su hija Perséfone. La ninfa acuática le confía que, mientras su corriente viajaba por debajo de la tierra, había visto a su hija triste, como reina del Hades.

Por último, Aretusa aparece estampada en monedas como una joven con una red en su cabello y delfines alrededor de su cabeza. Estas monedas eran comunes en los lugares aledaños a la mencionada Ortigia siciliana.

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