Los Primeros informes modernos Parte I
Antes de que los términos "platillo volador" y "UFO" fueran acuñados, existía un sinnúmero de testimonios –muchos de ellos, escritos– que manifestaban la presencia de fenómenos aéreos extraños, jamás identificados. Estos informes datan desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX. Algunos ejemplos son:
Schofield describió tres objetos de color rojo brillante con forma de huevo y otros objetos circulares que volaban en formación. Todos ellos se acercaban por debajo de la capa de nubes. Después cambiaron su curso y “se elevaron” sobre ellas, para alejarse de la tierra 2 a 3 minutos después. El más grande tenía el tamaño aproximado de seis soles.
Maunder escribió en “El observatorio” acerca de un “extraño visitante celestial” que tenía “forma de disco”, “forma de torpedo” o directamente el contorno de un dirigible “Zeppelin”. Es necesario tener en cuenta que Maunder describió la aparición en el año 1916. El testimonio de este astrónomo menciona que el objeto era mucho más brillante que los concurrentes destellos de la aurora, tenía bordes bien definidos y era opaco en el centro, blanquecino o blanco verdoso, contaba con cerca de 30 grados de largo y 3 grados de ancho, y se movía constantemente a través del cielo norteño trasladándose, en menos de dos minutos, del este al oeste. Maunder indicó que era muy diferente, en cuanto a sus características, de un meteorito de fuego o de cualquier destello de la aurora que él hubiera visto anteriormente. No obstante, Maunder (y algunos otros astrónomos) pensaron que el fenómeno podía estar relacionado, probablemente, con una enorme tormenta magnética auroral que ocurría por aquellos tiempos. Maunder lo llamó “viga auroral”.
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