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Principios del siglo XVII, 1600-1660: Decadencia del poder español y la piratería en el Caribe
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A comienzos del siglo XVII, las costosas fortificaciones y el tamaño de las plazas coloniales en los principales puertos españoles tuvieron que enfrentarse a la enorme presencia de enemigos de España en el Caribe, pero los cargamentos de plata y el número de barcos mercantes españoles trabajando en la región decayeron. Una de las características más importantes del Caribe en el 1600 era que el vasto imperio español era el menos poblado; las enfermedades como viruela y sarampión traídas por los primeros europeos al Nuevo Mundo habían inflingido la plaga más devastadora del siglo sobre los pueblos indígenas. Toda la cuenca del Caribe había sido despoblada. En Nueva España (México), la población indígena había caído de un rango estimado de 25 millones a 10 millones de personas en el 1500, antes de la conquista de Cortes que dejó un total de 2 millones para 1600. Las provisiones de comida escaseaban a causa de la falta de personas que trabajaran en granjas y la producción de las minas de plata había bajado por la muerte de muchos esclavos indígenas. El número de europeos nacidos como españoles en el Nuevo Mundo o españoles de sangre nacidos en Nueva España, llamados peninsulares o criollos respectivamente, llegaba a un total de no más de 250.000 personas en 1600. Peor aún, casi ningún colonizador español servía como miembro productivo de la sociedad, no producían cultivos no bienes manufacturados, todos quería llevar una vida de lujo aristocrático en sus haciendas como amos de enormes plantaciones de tabaco, cultivos o azúcar, en las que los esclavos africanos o indígenas hacían todo el trabajo. Esta estructura social se mantuvo en todo el Caribe y con el tiempo crearía las enormes desigualdades en la distribución de las riquezas que todavía siguen vigentes en América Latina.

Principios del siglo XVII, 1600-1660: Decadencia del poder español y la piratería en el Caribe
Principios del siglo XVII, 1600-1660: Decadencia del poder español y la piratería en el Caribe

Al mismo tiempo, Inglaterra y Francia eran potencias en crecimiento en el siglo XVII europeo, ya que dominaban las internas religiosas entre los católicos y los protestantes, y la paz social resultante permitió a sus economías expandirse rápidamente. Inglaterra comenzó a usar las habilidades marítimas de su población para la prosperidad comercial. Los reyes de Inglaterra y Francia de comienzos de siglo –Jaime I y Enrique IV respectivamente- buscaron una relación más pacífica con la España de los Habsburgo para intentar bajar los costos financieros de las guerras. Aunque la paz redujo las oportunidades de la piratería y los corsarios contra las colonias españolas, ningún monarca dejaba de alentar a su nación para que intentara plantar nuevas colonias en el Nuevo Mundo y quebrar el monopolio español en el hemisferio occidental. Las supuestas riquezas, el clima favorable y el vacío general de las Américas llamó la atención de todos aquellos que tenían ganas de hacer fortuna por lo que muchos ingleses y franceses comenzaron sus aventuras coloniales durante el siglo XVII tanto en Norteamérica como en el Caribe.

En cuanto a los holandeses, luego de décadas de rebelión contra España generada por el nacionalismo y por el protestantismo, ganaron la independencia en todos los aspectos a excepción del nominal (que eventualmente llegaría con el Tratado de Westfalia en 1648). Holanda se había convertido en el motor económico de Europa. Con nuevas e innovadoras naves como el fluyt (un barco carguero que podía ser operado por una pequeña tripulación y podía acceder a puertos relativamente inaccesibles) saliendo de los puertos de Ámsterdam y Rótterdam, nuevos negocios capitalistas, los intereses comerciales de los holandeses se fueron expandiendo explosivamente a lo largo del mundo, pero sobre todo en el Nuevo Mundo y en el este de Asia. Sin embargo, a principios de siglo XVII las compañías holandesas más poderosas estaban interesadas en desarrollar operaciones en la India del Este (Indonesia) y en Japón, y dejaron las Indias del oeste a los comerciantes holandeses pequeños.