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La Princesa y el Dragón, el Ogro o el Gigante

La leyenda japonesa de Yamata no Orochi también invoca el motivo de la princesa y el dragón. El dios Susanoo encuentra dos Deidades de la Tierra que han sido forzadas a sacrificar a sus siete hijas ante el dragón de muchas cabezas llamado Orochi. Pero Susanoo termina matando al monstruo.

Otra variación la constituye la leyenda de San Jorge y el dragón. El cuento comienza con la descripción de un dragón que hace su nido en la fuente que provee de agua a una ciudad. Entonces, los ciudadanos, para recoger agua necesitan quitar temporariamente el nido, lo cual enoja al animal. Para “negociar” el uso de la fuente con éste, le ofrecen un sacrificio humano diario.

La Princesa y el Dragón, el Ogro o el Gigante
La Princesa y el Dragón, el Ogro o el Gigante

Pero la princesa local fue elegida como víctima del día y el monarca rogó por la vida de su hija sin resultados. La dama fue ofrecida al monstruo pero en ese momento apareció San Jorge para defenderla: éste enfrenta a la bestia, la derrota y salva a la doncella. Los ciudadanos, agradecidos, desde entonces abandonan su paganismo ancestral y se convierten al cristianismo.

Sin embargo, a veces los cuentos no utilizan la figura de un dragón sino también la de un duende, un gigante o un ogro. La princesa suele estar cautiva de un ser que está a punto de comérsela, como sucede en “Las tres princesas de Whiteland”. Estas damas son, a menudo, una fuente de información vital para sus salvadores, porque les explican cómo realizar actividades para que el villano se distraiga, o le indican cómo matar al monstruo.

Por otra parte, los héroes asesinos de dragones son comunes en los romances medievales de caballeros errantes como el ruso “Dobrynya Nikitich”.

En algunas variantes de “Tristán e Isolda”, Tristán gana a Isolda para novia de su tío, el rey Mark de Cornualles, matando a un dragón que devastaba el reino de su padre. Ludovico Ariosto también aprovecha este tópico para su “Orlando Furioso” en dos oportunidades: cuando Ruggiero rescata a Angélica y cuando Orlando rescata a Olimpia.  

El monstruo que amenazaba a Olimpia funciona, a su vez, como intertexto de los mitos griegos. Por otra parte, Edmund Spenser representa a San Jorge en su “Faerie Queene”.

Cabe destacar una variante atípica del cliché: la que aparece en la Balada infantil 34, “Kemp Owyne”, en que el dragón es la doncella. El héroe, inspirado en la figura de Sir Ywain de la leyenda artúrica, la rescata de su metamorfosis con tres besos.

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