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Robots en la Literatura

Los personajes robóticos, los androides (hombres o mujeres artificiales) o las ginoides (mujeres artificiales), los ciborg (también hombres y mujeres biónicos) se convirtieron en la estampa de la ciencia ficción.

La primera referencia en la literatura occidental a los sirvientes mecánicos aparece en ‘La Ilíada’, de Homero. En el Libro XVIII, Hefesto, dios del fuego, crea una nueva armadura para Aquiles asistido por sus robots. Según la traducción eran ‘sirvientes dorados deseosos de ayudar a su amo. Se parecían a las mujeres reales y no podían hablar ni usar sus miembros, pero fueron dotados de inteligencia y entrenados en el trabajo por los dioses inmortales’. Obviamente la palabra ‘robot’ o ‘androide’ no fue utilizada para describirlos, pero no dejan de tener la apariencia de artefactos mecánicos.

Robots en la Literatura
Robots en la Literatura

El autor más prolífico de historias sobre robots fue Isaac Asimov (1920-1992), quien puso a los robots y su interacción con la sociedad en el centro de muchas de sus obras. Asimov consideró cuidadosamente el problema del listado de instrucciones que los robots deben recibir para bajar el riesgo de los humanos y, en consecuencia, llegó a estas Tres Leyes de Robótica: un robot no debe lastimar a un ser humano ni, a través de la inacción, dejar que una persona salga lastimada; un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto cuando tales órdenes entran en conflicto con la Primera Ley; un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley. Estas fueron introducidas en su cuento corto de 1942, ‘Runaround’, aunque aparecen mencionadas en algunas historias posteriores. Más tarde, Asimos añadió la Ley Zeroth: ‘Un robot no debe dañar a la humanidad, ni, por inacción, permitir que la humanidad sea dañada’; el resto de las leyes fueron modificadas para adaptarse a esta última.

Según el Oxford English Dictionary, el primer pasaje del cuento corto de Asimov, (‘Liar!’ ‘¡Mentiroso!) es el primer escrito en el que se registra el uso de la palabra ‘robótica’. Asimov no era consciente de esto inicialmente; creía que la palabra existía por relación análoga con ‘mecánica, hidráulica’ y otros términos similares que denotan ramas del conocimiento aplicado.

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