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Batalla de Okehazama
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En 1560, Imagawa Yoshimoto reunió un ejército de 25000 hombres y comenzó a marchar contra Kyoto con la excusa de ayudar al débil shogunato Ashikaga. El clan Matsudaira de la provincia Mikawa también se unió a las fuerzas de Yoshimoto. En comparación, el clan de Oda sólo pudo juntar un total de 1800, y sus fuerzas se iban a tener que dividir para defender varios frentes en la frontera. Bajo estas circunstancias desafavorables, se decía que el clan de Nobunaga realizaba su danza Atsumori antes de salir a la batalla.

Los generales del clan de Oda no creían que iban a poder ganar esta guerra. Sólo la noche anterior, Shibata Katuie trató en vano de cambiar los planes de Nobunaga de hacer un ataque frontal; le recordó a Nobunaga de la falta de hombres en relación a los soldados de Imagawa, que, según los rumores, eran 40000 hombres. Hayashi Sado no Hame Hidesada, el consejero que quedó de los días de Nobuhide, llegó a decir que sería mejor rendirse sin luchar. Luego de estos consejos, según el cronista del clan, Nobunaga gritó:

Batalla de Okehazama
Batalla de Okehazama

‘¿Imagawa tiene 40000 hombres marchando contra este lugar? No lo creo. Tiene ‘sólo’ 25000 soldados. Sí, siguen siendo demasiados. Así que, Sado, quieres que me rinda ¿Y qué pasa si nos rendimos? ¿Estarás satisfecho al perder tu vida así? ¿O qué pasaría si esperamos, como dice Katsuie? ¿Qué pasa si nos quedamos en este castillo, lo cerramos, y esperamos hasta que los Imagawas pierdan su apetito y paren el asedio para volver a sus casas? Seremos capaces de prolongar nuestras vidas cinco o diez días más, y lo que no podemos defender seguirá siendo indefendible. Estamos en el fondo del pozo. Y nuestro destino es interesante. Por supuesto, la miseria es muy grande. Pero así es como lo veo: esta es una oportunidad única en la vida. No puedo permitirme perderla ¿Realmente quieren pasar el resto de sus vidas rezando para vivir más? ¡Nacimos para morir! Quien quiera que esté conmigo, que venga mañana al campo de batalla. Quien no, que se quede donde está y me vea ganar.’

Nobunaga estaba en lo cierto; Yoshimoto había agrandado el alto número de soldados para asustar al clan Oda, y el cronista oficial de los Imagawas lo escribió así porque era usual en las crónicas medievales épicas exagerar los números.

Los exploradores de Nobunaga informaron que Yoshimoto estaba descansando sus tropas en un lugar llamado Dengaku-hazama, cerca de una pequeña villa llamada Okehazama. Era un lugar que Nobunaga conocía bien. Dengaku-hazama era un estrecho desfiladero, lugar ideal para un ataque sorpresa si las condiciones eran las mejores. Los informantes añadieron que el ejército de Imagawa estaba celebrando su victoria con un banquete. Así, Nobunaga fue hasta el campamento de Imagawa, y se estableció en una posición a distancia. Con muchas banderas, tropas falsas hechas con paja y cascos, lograron dar la impresión de una enorme hueste, y mientras el ejército real de Oda se apresuró para ubicarse detrás del campamento de Yoshimoto. La fortuna y el clima favorecieron a Nobunaga, ya que alrededor del mediodía el calor infernal dio lugar a una terrible tormenta. Cuando los samurai Imagawa se protegían de la lluvia, Nobunaga desplegó sus tropas, y una vez que la tormenta cesó, se lanzaron contra el enemigo. El ataque fue tan repentino que Yoshimoto creyó que había estallado una pelea entre sus hombres. Comprendió que era un ataque cuando dos de samurai lo atacaron. Uno de ellos le tiró una lanza que Yoshimoto pudo esquivar, pero el otro le cortó la cabeza con su espada.

El clan Imagawa se debilitó rápidamente, y no pudo mantener el control sobre el clan Matsudaira. En 1561, se forjó una alianza entre Oda Nobunaga y Matsudaira Motoyasu (posteriormente, Tokugawa Ieyasu) a pesar de las décadas de hostilidad entre los dos clanes. La tradición recuerda esta batalla como el momento en que Nobunaga se dio cuenta del talento del porteador que eventualmente se convertiría en Toyotomi Hideyoshi.

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