Ieyasu y Hideyoshi (1584-1598) En 1584, Ieyasu decidió dar su apoyo a Oda Nobukatsu, el hijo mayor y herdero de Oda Nobunaga, contra Hideyoshi. Esta fue una decisión peligrosa y podría haber resultado en la aniquilación de Tokugawa. Las tropas de Tokugawa tomaron el fuerte tradicional de Oda en Owari, y Hideyoshi respondió mandando un ejército allí. La Campaña Komaki fue el único momento en el que los grandes unificadores de Japón lucharon entre sí. Ieyasu sólo ganó la batalla de Nagakute. Después de meses de campañas infructuosas, Hideyoshi arregló la guerra a través de negociaciones. Primero hizo la paz con Oda Nobuo, y luego ofreció una tregua a Ieyasu. El trato fue hecho hacia fin de año; como parte de los términos del mismo, el segundo hijo de Ieyasu, O Gi Maru, fue adoptado por Hideyoshi. Ishikawa Kazumasa eligió unirse al preeminente daimyo, y por eso se mudó a Osaka. Sin embargo, sólo algunos de los criados de Tokugawa siguieron su ejemplo. Hideyoshi naturalmente desconfiaba de Ieyasu, y tuvieron que pasar cinco años hasta que pudieron luchar como aliados. Los Tokugawa no participaron de las exitosas invasiones de Hideyoshi en Shikoku y Kyushu. En 1590 Hideyoshi atacó al último daimyo independiente de Japón, Hojo Ujimasa. El clan Hojo gobernaba ocho provincias de la región Kanto en el este de Japón. Hideyoshi le ordenó someterse a su autoridad, y ellos se negaron. Ieyasu, aunque era amigo y ocasional aliado de Ujimasa, unió su ejército de 30000 samurai con el de Hideyoshi de 160000. Hideyoshi atacó varios castillos del clan Hojo, y puso la mayor parte de su ejército en el de Odawara.
El ejército de Hideyoshi capturó Odawara seis meses después. Durante el asedio, Hideyoshi ofreció a Ieyasu un trato de importancia radical. Le cambiaría las ocho provincias de Kanto que estaban a punto de tomar por las cinco provincias que Ieyasu controlaba, incluyendo Mikawa. Ieyasu aceptó. Cediendo a la terrible fuerza del ejército de Toyotomi, los Hojo se dieron por vencidos, y sus principales líderes se suicidaron. Ieyasu tomó control de sus nuevas provincias, terminando con el reinado del clan Hojo de 100 años. Ieyasu cedió sus cinco provincias –Mikawa, Totomi, Suruga, Shinano, y Kai- y movió a todos sus soldados y vasallos a la región de Kanto. Él mismo se ocupó del castillo de Edo en Kanto. Posiblemente este fue uno de los movimientos más riesgosos de Ieyasu –dejar su hogar para confiar en la lealtad incierta de los ex samurais Hojo en Kanto. Sin embargo, todo salió bien para Ieyasu. Reformó las provincias, controló y pacificó a los samurais Hojo y mejoró la economía de las tierras. Además, como Kanto estaba aislada del resto de Japón, Ieyasu pudo mantener un nivel de autonomía único del gobierno de Hideyoshi. En pocos años llegó a convertirse en el segundao daimyo más poderoso de Japón. Hay un proverbio japonés que hace referencia a este evento: ‘Ieyasu ganó el imperio retirándose’. En 1592, Hideyoshi invadió Corea como preludio para su plan de atacar la China. Los samurais Tokugawa nunca tomaron parte en esta campaña. A principios de 1593, Ieyasu fue llamado a la corte de Hideyoshi en Nagoya para ser consejero militar. Se quedó allí por cinco años. A pesar de sus frecuentes ausencias, los hijos de Ieyasu, sus criados y vasallos fieles, fueron capaces de controlar y mejorar Edo y las demás tierras de Tokugawa. En 1593 Hideyoshi tuvo un hijo, Toyotomi Hideyori. En 1598, con su salud en declive, Hideyoshi llamó a una reunión que determinaría el Consejo de los Cinco Ancianos que quedaría a cargo del gobierno en nombre de su hijo después de su muerte. Los cinco elegidos como regentes (tairo) fueron Maeda Toshiie, Mori Terumoto, Ukita Hideie, Uesugu Kagekatsu, y el mismísimo Ieyasu, que era el más poderoso de los cinco. Este cambio en la estructura de poder pre-Sekigahara se volvió vital cuando Ieyasu puso su atención en Kansas; y al mismo tiempo, otros planes ambiciosos, como la iniciativa de establecer relaciones oficiales con Mexico y Nueva España, siguieron avanzando. Siguiente tema: La campaña Sekigahara (1598-1603)
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